Policiales

Capturaron al acusado de un doble homicidio

Tiene 21 años. En 2013 persiguió en auto, chocó y mató a tiros a un joven y a una chica que competía con su hermana por el amor de un muchacho.

Sábado 26 de Septiembre de 2015

Agentes de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) detuvieron en Alvear a un muchacho de 21 años que era buscado como principal sospechoso de cometer un doble homicidio en Rosario, en septiembre de 2013, motivado por una rivalidad amorosa. El joven hacía un tiempo largo que estaba afincado en la localidad vecina, donde realizaba tareas rurales, y fue capturado por orden del juzgado de Sentencia 1.

Según las fuentes la TOE se encontraba investigando el caso desde marzo pasado, cuando recibió el pedido de colaboración del juzgado, y el jueves logró localizar al muchacho que estuvo un tiempo en otra provincia antes de recalar en Alvear. En la vivienda donde lo atraparon los pesquisas secuestraton dos armas de fuego y otros elementos de interés para la causa.

Desde la Secretaría de Prevención e Investigación de Delitos Complejos se identificó al detenido como Gustavo Alejandro G., de 21 años, quien está procesado por el doble crimen de Estefanía Moyano y Mariano Cejas. El trágico hecho ocurrió en la zona sudoeste de la ciudad cuando las víctimas se trasladaban en un auto y fueron perseguidas, chocadas y baleadas por los ocupantes de otro vehículo.

Rivalidad amorosa.PUNCTUATION_SPACELa investigación determinó que el móvil del doble asesinato fue la rivalidad de Estefanía y una vecina de 17 años, hermana del muchacho ahora detenido, por un joven con el cual ambas habían mantenido una relación amorosa. Tras ser detenido, Gustavo G. fue encausado por el juzgado de Instrucción 13ª por tenencia de arma y dos hechos de homicidio agravado por el uso de armas y la participación de menores.

Las víctimas fatales iban en un Volkswagen Gol gris que, de acuerdo a los pesquisas, fue perseguido por un Renault 9 azul maejado por Gustavo G. y sus dos hermanas como acompañantes. La persecución se extendió unas 10 cuadras en contramano por Constitución y al llegar a Deán Funes, el Renault chocó al VW Gol.

Por el golpe, este último vehículo quedó incrustado sobre la vereda, entre un paredón y un árbol, mientras que el Renault dio contra otro árbol. Luego del choque, la pesquisa concluyó que Gustavo G. y sus hermanas descendieron del vehículo y efectuaron disparos contra la pareja que aún se encontraba en el interior del Volkswagen para luego huir del lugar a la carrera abandonando una escopeta calibre 16.

Una farsa. Tras el doble crimen, a pocas cuadras del lugar, el acusado solicitó auxilio junto con sus hermanas a un hombre que llamó a la policía con la excusa de un accidente. El procesado argumentó ante la jueza Alejandra Rodenas que dos autos se venían persiguiendo y uno de ellos lo chocó, dio un trompo y terminó contra un árbol. Luego escuchó tiros, por lo que decidió escapar. Sin embargo, no pudo explicar por qué manejaba en contramano ni pudo aportar datos concretos del otro vehículo que participó del hecho.

La declaración de algunos testigos coincidió sobre el choque y los posteriores disparos como así también la huida de un joven y dos chicas cuyas vestimentas y fisonomías coincidían con las del acusado y sus hermanas. Incluso un testimonio habló de un arma en poder del joven. Mientras que un familiar de la chica fallecida refirió que una de las hermanas del imputado venía amenazando de muerte a Moyano, a quien "le tenía bronca" porque había compartido el amor de un chico.

Cuestionan medida judicial a favor de un policía

Familiares de Jonathan Ezequiel Herrera, el joven de 22 años que lavaba el auto en la puerta de su casa cuando fue acribillado por cuatro policías de la Policía de Acción Táctica (PAT) el 4 de enero pasado, cuestionaron la prisión domiciliaria otorgada a uno de los uniformados la semana pasada en una audiencia a la que no fueron convocados. Por ese motivo los abogados querellantes solicitarán la nulidad de esa decisión en una nueva audiencia que se hará el lunes para discutir si los restantes policías siguen en prisión preventiva o acceden a las medidas alternativas que reclaman.

Ese encuentro estaba previsto para ayer a las 9 pero se suspendió por "demoras en los traslados" de los detenidos. En ese marco, los abogados de la familia de Herrera, Gustavo Feldman y Paul Krupnik, tomaron conocimiento de que la semana pasada se le otorgó la prisión domiciliaria al policía Alejandro G., de 20 años, uno de los cuatro imputados de homicidio calificado y abuso de funciones por ser agente público, un delito que prevé prisión perpetua.

Ante esa noticia, los abogados pidieron postergar la audiencia y que se informe por qué la querella no fue notificada del encuentro anterior, lo que los privó de oponerse a la atenuación de la prisión y de manifestar su postura al fiscal Adrián Spelta. Por este motivo presentarán un pedido de nulidad no sólo de la audiencia presidida por la jueza Marcela Canavesio, sino también de su resultado.

"La querella debió ser notificada. No se nos dio la oportunidad de manifestarnos en contra de ese arresto domiciliario en una causa en la que entendemos que los acusados son coautores y hay expectativa de prisión perpetua", planteó Feldman.

Trágico. Los policías Ramiro R., de 24 años; Francisco R., de 19; Luis S., de 21; y Alejandro G., están acusados de matar el 4 de enero pasado a Herrera cuando el joven de 22 años lavaba el auto en la puerta de su casa, en la esquina de Ayacucho y bulevar Seguí. Entonces recibió tres disparos fatales.

El hecho ocurrió a las 15.13 de ese día mientras una patrulla del Comando Radioeléctrico perseguía a un delincuente que minutos antes había robado en una juguetería de San Martín al 3500.

El personal del Comando ya había atrapado al maleante luego de herirlo cuando cuatro agentes de la PAT que viajaban en un colectivo de la 133 por Seguí hacia al este observaron la escena, hicieron detener el micro y se plegaron al operativo con al menos 20 disparos. Desde entonces están en prisión preventiva y la investigación avanzó en la colecta de pericias balísticas, científicas y testimonios, entre ellos el del ladrón retenido, quien dijo que ya lo tenían reducido y con un pie en la cabeza cuando los uniformados tiraron hacia Herrera.

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