Policiales

Capturado por un escruche: los motivos de una condena de tres años en suspenso

Tres especialistas en el sistema penal explican por qué es lógica y legal una pena condicional al autor de un robo a una vivienda de hace 12 días, en Buenos Aires al 5900. 

Sábado 24 de Enero de 2015

El lunes pasado un joven sin antecedentes penales que confesó haber sido autor del robo en una casa y panadería de Buenos Aires al 5900, ocurrido ocho días antes, fue condenado a tres años de prisión de ejecución en suspenso. La Policía de Investigaciones (PDI) había llegado hasta la casa del acusado, llamado Iván Matías Sánchez, a partir de la identificación en imágenes de video y otras evidencias. Le incautaron electrodomésticos de dudosa procedencia y un auto Renault 19 patente EDK 427 que los vecinos de las víctimas describieron como el vehículo en el que los ladrones concretaron el saqueo del domicilio, lo que se hizo en ausencia de sus dueños.

   Desde el punto de vista legal la decisión judicial no tiene nada de reprochable: a un infractor que cometía su primer delito, que lo hizo sin atacar a ninguna persona y sin usar armas se le impuso una condena a una semana del hecho. Pero en un momento en que los delitos contra domicilios —tanto entraderas como escruches— se multiplican en Rosario la resolución del caso provocó una polémica pública. En ella se mezclan reacciones comprensibles por la sensibilidad de estos hechos en alza, además de bajo nivel de esclarecimiento, con errores del público por desconocimiento del sistema penal. En este caso se ubicó al culpable, se le secuestraron objetos robados y hubo sentencia en contra. Pero el hecho de que Iván Sánchez no quedó preso generó malestar y una falsa idea de impunidad.

   “Me robaron 40 mil pesos, toda la ropa de mi familia, los electrodomésticos, hicieron dos viajes en un auto, más que un robo fue una mudanza. Ahora me proponen una indemnizacion que ni roza el valor de lo que perdí. Condenan a una de las personas que me robó a una pena excarcelable y a un implicado le fijan 25 mil pesos de fianza y se va en libertad. No estoy conforme”, decía Soledad, la víctima del robo.

   Ocurre que por el mismo hecho, en el que robaron 40 mil pesos, ropa y artículos electrónicos, el sábado pasado había sido imputado Matías Germán M, que además fue acusado por otros tres escruches, aunque liberado tras pagar 25 mil pesos de fianza. Debe presentarse todas las semanas a una oficina judicial y está sometido a un trámite penal por las cuatro causas que muy posiblemente resulte en condena. Pero mucha gente se irritó porque en forma provisoria los acusados quedaban señalados aunque en libertad.

“Puerta giratoria, no”. El juez que intervino en estos casos, Javier Beltramone, rechaza la idea de haber sido concesivo con los acusados. “Se actuó con el mayor rigor legal que no es lo que se me ocurre caprichosamente. A una persona sin antecedentes se la condenó a tres años de prisión que es en suspenso porque lo define así la ley. Pero este tipo si vuelve a hacer algo, dentro de los próximos diez años, va preso derecho, porque no puede recibir una condicional hasta 2025. Y si comete un nuevo delito recibe una condena más. En el modelo escrito por el mismo delito salía excarcelado”, indica.

   En el viejo sistema, sigue Beltramone, no hay ninguna condena dictada jamás por un hecho ocurrido ocho meses antes. Pero en los últimos diez meses en Rosario se dictaron 800 condenas por hechos ocurridos en los últimos diez meses. “Esto implica que en el próximo año se duplicará la cantidad de presos. El jueves tuve enfrente a una persona a la que habíamos condenado a tres meses por un hurto simple. Volvió por otro hecho y ahora no sale. Este era un caso de delito menor. Pero sirve para mostrar cómo se acaban las excarcelaciones. Aún en las condenas condicionales por hechos mínimos a la próxima macana el implicado se queda adentro. Es el fin de la puerta giratoria. En el tiempo de vida de un delincuente esto es un perjuicio. Antes no se trabajaban las causas y prescribían”.

   Víctor Moloeznik, que es el jefe civil de la PDI, la policía que atrapó al condenado, dice que en su respuesta al delito el Estado debe ser racional. “En este caso justo con este sujeto y por el delito juzgado no cabía una pena de prisión efectiva. En principio porque se trató de un robo donde no se usaron armas, donde no estaban los propietarios y además porque el acusado no tenía antecedentes. El hecho de que alguien sin delito previo no vaya a prisión la primera vez no es irracional. Se sabe que la cárcel a un infractor debutante lo profesionaliza. Acá esta persona se llevó tres años de pena lo que implica que, además de que será controlada, si lo agarran en un ilícito mínimo va a prisión y además será juzgado por el delito nuevo”, dice.

En diez días. Para el fiscal regional de Rosario, Jorge Baclini, la difusión de este caso gestó un nudo de malentendidos. “En diez días se generó una investigación con cuatro identificados, dos detenidos y un condenado. Se secuestró el auto y objetos del robo. A poco tiempo del hecho hubo una pesquisa exitosa. No hay una respuesta final del sistema porque faltan dos personas por detener. Pero a diferencia de antes ahora los hechos ni van al archivo ni las investigaciones se frenan”, indica.

   Al primero de los detenidos se le fijó una fianza de 25 mil pesos para recuperar la libertad. Eso valió que con ironía hubiera llamados a las radios señalando que como el robo fue por 40 mil en realidad la fianza la pagó la víctima. “Es una falacia por varias razones”, dice Baclini. “Lo primero es que decir que pagó con la plata del robo es dar por hecho que fue el autor cuando es una persona imputada en un proceso, no condenada, y rige por tanto la presunción de inocencia. Pero además la fianza no se fija por el monto robado, sino que es un mecanismo para neutralizar el riesgo de fuga”.

   El delito contra la propiedad tiende a subir en Rosario y las investigaciones policiales son un déficit histórico. Pero el sistema penal, dice Baclini, genera distinciones al poner el foco en los ilícitos. Basta compararlo con el modelo escrito.

   “Si tomamos un caso igual a este en el sistema previo vemos que la policía difícilmente identificaba a los autores, si lo hacía la persona detenida era excarcelada con seguridad y según la diligencia se la procesaba o no y a los otros se les dictaba captura. Ahí quedaba el caso dormido. Si llegaba un hecho así a un juzgado de sentencia, lo que era improbable, era muy difícil arribar a una condena. Acá no fue así: supimos del hecho, se buscaron pruebas, se individualizaron autores y hubo condena. Se puede decir que no se secuestraron las cosas robadas. Pero las cosas muebles vuelan rápido de la mano de una sociedad que adquiere cosas robadas”, dice Baclini.

   Es cierto: en general en el pasado una causa así caía en el huracán de expedientes en trámite derivando hacia el archivo o la absolución. “Tengo el recuerdo como ex juez de Instrucción de haber visto una persona con 50 causas en trámite por robo. Robaba y lo excarcelaban. Eso ahora es imposible”, señala Baclini. “En 2014 hubo en Rosario 800 condenas por delitos cometidos ese mismo año. Lo importante en un plan político criminal es no dejar causas en trámite sino obtener condenas. Si esta persona no comete hechos nuevos es porque se resocializó. Y si no en el próximo paga doble: la condena anterior más la pena por el nuevo hecho y de manera efectiva”.

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