Viernes 21 de Abril de 2023
Dos hermanos de 35 y 36 años fueron detenidos este viernes por agentes del Departamento Antisecuestros de la Policía Federal Argentina bajo la sospecha de haber sido quienes secuestraron a un joven de 27 años el pasado 14 de abril en la ciudad de Gálvez, en el departamento San Jerónimo, y por cuya liberación pidieron un rescate de 200 mil dólares que nunca cobraron.
Los arrestos se produjeron en el marco de tres allanamientos que se realizaron en los domicilios de los acusados en Gálvez, y en la ciudad de San Lorenzo, de donde son oriundos y donde supuestamente mantuvieron cautiva a la víctima por unas 12 horas. Los procedimientos fueron solicitados por el fiscal federal 1 de la ciudad de Santa Fe, Gustavo Onel, quien lleva adelante la investigación del extraño episodio, y se realizaron con órdenes del juez federal Reinaldo Rodríguez de la capital provincial.
Los domicilios allanados en la ciudad de Gálvez se ubican en Presidente Perón y España, frente a la Municipalidad; y en Leandro Alem al 400. En tanto, el tercer procedimiento fue en Boulogne Sur Mer al 200 del barrio Rivadavia, en la zona oeste de San Lorenzo, donde supuestamente estuvo retenido el joven secuestrado y donde se incautó un Ford Focus gris oscuro que fue el utilizado para cometer el delito.
Los detenidos fueron identificados extraoficialmente como Franco y Uriel Q., quienes quedaron a disposición del fiscal Onel para ser indagados.
La medianoche del 14 de abril pasado, al menos dos hombres a bordo de un Ford Focus gris levantaron a la víctima, identificada como Nicolás M., de 27 años, en la esquina de Maipú y Corrientes de la ciudad de Gálvez. Fue cuando volvía a su domicilio en bicicleta desde el bar donde trabajaba, aunque el muchacho, dijeron las fuentes, es hijo de un próspero empresario dedicado a la distribución de helados.
Tras ello, siempre de acuerdo a lo dicho por voceros de la pesquisa, el joven fue trasladado hasta una casa que se estima puede estar entre la ciudad de San Lorenzo y la comuna de Andino ya que en antenas de esa zona impactaron los teléfonos de los sospechosos y el del propio joven secuestrado cuyo celular fue utilizado para pedirle el rescate a su familia. En esa vivienda Nicolás M. permaneció privado de su libertad durante la madrugada y tras el fallido intento de cobrar el rescate, los secuestradores lo liberaron en el cruce de las rutas provincial 10 y nacional 11, en la zona norte de San Lorenzo y tras unas 12 horas de cautiverio.
Antes que eso sucediera, los delincuentes habían realizado llamados desde el teléfono de la víctima a su madre para exigirle el pago de 200 mil dólares, pero la familia, en cambio, realizó la denuncia en la comisaría 2ª de Gálvez, jurisdicción de la Unidad Regional XV de policía, desde donde se derivó la pesquisa a la Fiscalía federal en turno y a la Policía Federal.
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Con el fiscal y los policías en alerta y bajo su supervisión, la familia cerró la negociación con los secuestradores en un monto inferior al solicitado y pautaron un encuentro en una estación de servicios ubicada en la autopista Rosario-Santa Fe, a la altura del paraje La Ribera, para realizar el pago de rescate. Allí fueron los padres del joven con el acompañamiento reservado del fiscal y de policía encubiertos, pero los delincuentes nunca llegaron.
Recién en horas del mediodía del 15 de abril, la familia de la víctima recibió un llamado de su hijo avisándoles que lo habían liberado y que un automovilista que lo localizó en medio de la ruta lo había acercado hasta la ciudad de San Lorenzo. Hasta allí viajaron entonces los padres del muchacho y supieron que su hijo no había ingerido alimentos ni bebido nada durante las más de 12 horas que duró su pesadilla, por lo que tuvo que ser atendido por un médico para recomponerse. A entender de los pesquisas, ese debilitamiento puede haber sido el motivo por el cual los captores liberaron a Nicolás M.
Con todos esos elementos en su haber, los investigadores de la Superintendencia de Investigaciones Federales comenzaron a trabajar en la zona donde estuvo cautivo el muchacho en busca de testigos, videos y datos relevantes, estableciéndose a partir de la patente del Ford Focus gris y los impactos de los celulares que los secuestradores habían sido dos personas oriundas de San Lorenzo, pero que hace unos años se mudaron a Gálvez y son vecinos de la familia de la víctima (viven a una cinco cuadras de la casa de Nicolás M.)