Policiales

Cae sospechoso de matar a tres personas y herir a dos

Mauro Díaz, de 20 años, era buscado por una masacre perpetrada en su casa durante la tarde del domingo. Su familia pedía que se entregara.

Martes 26 de Noviembre de 2019

Un joven de 20 años fue detenido ayer como sospechoso de haber matado a balazos a tres personas y herir a otras dos en su casa de la ciudad de Santa Fe. La masacre ocurrió sobre las 19 del domingo y ayer el padre del prófugo pidió que su hijo se entregara ya que su familia estaba amenazada. Mauro Díaz fue arrestado en la casa de un familiar que llamó a la policía para dar cuenta de que “Maurito” estaba en su casa.

   Díaz era buscado por los asesinatos de Omar Amarilla, de 33 años; María Soledad Ingui, de 35, y Antonio Matías Fernández, de 16. También fueron heridos de gravedad Celeste Villarisa y Miguel Ravelli, de 35.

   El triple crimen ocurrió en Arzeno al 7300, en el barrio Scarafía de Santa Fe. El padre de Díaz contó que cuando se levantó de la siesta para ir a trabajar vio a su hijo tomando cerveza con quienes luego serían sus víctimas. “Mi esposa fue al parque con mi hija y mis nietas, y en ese momento mi hijo llegó con esas seis personas. Se ve que discutieron y todo terminó así. No sé si mi hijo vendía drogas, pero Amarilla sí”, relató.

   Luego de pedir que su hijo se entregara porque “está mal lo que hizo” el panadero agregó: “Estamos amenazados con que nos van a matar y quemar todo”.

   Díaz mató a sus acompañantes con una pistola 9 milímetros. Los cadáveres de Ingui y Fernández fueron hallados en el patio de la casa mientras que Amarilla murió cerca de la medianoche en un hospital.

   Su padre contó que Mauro trabajó hasta hace un año en Buenos Aires en actividades relacionadas al turf pero volvió a Santa Fe en las últimas fiestas y se quedó. “Se empezó a juntar con esa gente”, dijo sobre las víctimas, y agregó que en su casa “no tenía armas” aunque sabía que “andaba a los tiros cuando estaba con ellos”.

   Sobre cómo se enteraron de lo ocurrido, la madre de Mauro relató: “La suegra de mi hija avisó sobre un tiroteo en casa, entonces me volví rápido en un remís y me encontré con la policía en casa, la chica muerta y estaban sacando a los heridos. A uno le alcancé a preguntar qué paso y me dijo «no sé, no sé»”.

   Los dueños de la casa donde ocurrió la masacre contaron que tiempo atrás la habían baleado por un altercado con gente del barrio luego de que Mauro comenzara su relación con este grupo. Y remarcaron que el joven no vivía con ellos, que había ido de visita y que por más que le pidieron que retomara su trabajo en otra provincia, no lo quería hacer y eso les preocupaba.

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