Policiales

Cada ciudad de la provincia tendrá su propio jefe de policía

El gobierno santafesino pretende que las autoridades municipales graviten más sobre la política de seguridad. Serán 51 en total. En principio convivirán con los 19 titulares de las unidades regionales.

Martes 13 de Mayo de 2014

La estructura de mando territorial de la policía santafesina será reconfigurada a corto plazo con la elección de 51 jefes policiales de ciudad. Un oficial superior de la fuerza encabezará el mando operativo en cada población que tiene esa categoría, la de ciudad, en la división política de la provincia. La expectativa del nuevo diseño es producir varios efectos: mayor eficiencia en la utilización de los recursos disponibles por distrito, mayor fluidez en la prestación del servicio de seguridad y eliminación de superposiciones funcionales y de reparticiones burocráticas.

Los jefes de ciudad convivirán en una primera etapa con el de jefe de unidad regional hasta que este cargo sea eliminado de la organización policial. El nuevo criterio de gestión avanza hacia la ya anunciada creación de cinco jefes territoriales: uno por nodo (Santa Fe, Rosario, Rafaela, Reconquista, Venado Tuerto). Estos reemplazarán a los 19 jefes de unidad regional que hoy tienen mando por cada uno de los departamentos provinciales.

Relaciones. La pretensión del cambio apunta a establecer relaciones más estrechas entre las autoridades municipales y los jefes policiales, de modo que las primeras graviten más en la definición de las tareas preventivas y operativas de los segundos.

En una institución con una fuerte penetración por el delito, acaso su problema central, el desafío es que no se trate del pase de viejas prácticas a una estructura con nombre nuevo, sino a generar un control civil más fuerte de gobiernos e instituciones locales para contener la corrupción y hacer más eficiente la gestión de los conflictos.

Los jefes de policía de ciudad serán designados por el Ministerio de Seguridad de Santa Fe. La primera aspiración era que estos funcionarios policiales quedaran elegidos a muy breve plazo, al punto que se había barajado este viernes como primera fecha. Sin embargo, la complejidad de la selección de 51 oficiales superiores y la definición de la infraestructura en cada ciudad, distinta según sus características, motivaron la extensión del plazo.

Distinciones. La magnitud de cada nueva unidad funcional es un rasgo relevante del cambio venidero. Habrá jefes de policía de ciudad tanto en Sastre como en Villa Gobernador Gálvez. Pero mientras la primera tiene 5.500 habitantes la segunda tiene 90.000. Eso supone una distinción en atribuciones, recursos materiales y humanos.

Hoy las Jefaturas de Unidad Regional son prácticamente idénticas en estructura. Las Jefaturas de Ciudad no lo serán. El criterio de la cartera que encabeza Raúl Lamberto es que así se eliminarán dependencias inútiles y nudos burocráticos.

Los cargos de jefe y subjefe de policía de provincia, que hoy ostentan Omar Odriozola y Raúl Ardiles, dejarán de existir en forma simultánea a la designación de las cinco jefaturas regionales y otras tres áreas especiales: Investigaciones, Seguridad Vial y Táctico-Operativa.

La creación del jefe de ciudad hace desaparecer el cargo de comisario inspector de zona que es una función que a veces abarca áreas muy heterogéneas. Por ejemplo, el inspector de la zona sexta de la Unidad Regional II controla hoy los barrios Ludueña y Fisherton en Rosario y la ciudad de Pérez, que tienen problemáticas delictivas diversas y distintas autoridades civiles.

Impacto político. La definición del jefe policial de ciudad también perfila un claro impacto en lo político. Esta reforma fue inspirada en buena parte por el Instituto Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip) que tiene como vicepresidente al especialista Alberto Binder, asesor del gobierno de Antonio Bonfatti. El Inecip es crítico de pactos que a menudo vinculan a líderes territoriales tradicionales con los jefes de sus territorios. La coexistencia de varios jefes de ciudad en un mismo departamento tiende a modificar, cuando no quebrar, la relación unívoca que conecta al jefe de la unidad regional con el senador departamental.

A más largo plazo están perfilados otros capítulos en el cambio de la policía. Una es la paulatina desaparición de las áreas de Investigaciones y de Criminalística de cada Unidad Regional. Areas como la Agrupación de Unidades Especiales irán siendo absorbidas por la Policía de Investigaciones.

Otro cambio importante tiene que ver con que el manejo administrativo y de recursos financieros de la policía no esté más bajo el control policial sino de áreas civiles. Es un punto crucial en tanto implica el control de los fondos asignados a la policía.

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