Buscaban a un evadido se toparon con un arsenal y municiones
Policías de la AIC trataban de dar con un joven que escapó de la Brigadas de Drogas en Navidad. Encontraron 8 poderosas armas y más de 200 balas

Viernes 25 de Febrero de 2022

Los efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que realizaron cuatro allanamientos en la zona suroeste de la ciudad para dar con Maximiliano Fabián Pioli, un muchacho que la madrugada de la Navidad de 2021 se escapó de la sede de la Brigada Antinarcóticos de San Luis al 3200 donde estaba detenido, no fueron exitosos para localizar al evadido. Sin embargo, en uno de los domicilios requisados se toparon con un miniarsenal que derivó en la detención de un hombre de 64 años que argumentó que un conocido le dejó el bolso donde estaban las armas “para que se las cuide por unos días”.

La historia se remonta al 23 de diciembre del año pasado cuando un tal Ulises Isaías Vallejos, de 22 años y con domicilio en el barrio Las Flores, fue detenido por personal del Comando Radioeléctrico que le secuestró una cantidad no determinada de drogas en su poder. Tras ello lo llevaron a la sede de Drogas de la AIC, ubicada donde supo funcionar la seccional 6ª, por disposición del Juzgado Federal 4 que estaba en turno. Al otro día, sin embargo, un llamado del personal de la comisaría 32ª alertó a la gente de Drogas que el detenido era un viejo conocido de esa seccional y que los había engañado. En el alerta les dijeron que Vallejos había brindado una identidad falsa porque en realidad se llama Maximiliano Fabián Pioli, por lo que todo el procedimiento prontuarial realizado y elevado a la Justicia debió realizarse nuevamente, al igual que las fotos de identificación y el cotejo de la ficha dactiloscópica para verificar sus antecedentes penales.

En esas circunstancias, a las 21.30 del viernes 24 de diciembre el subinspector Hugo Ariel Rivero se quedó solo a cargo de la guardia del edificio de Drogas ya que otros cuatro uniformados se retiraron a pasar la Nochebuena en familia. El único detenido en las celdas del lugar era Pioli. La sorpresa se dio a las 2.40 del día de Navidad cuando un compañero del uniformado se reintegró a trabajar y en una recorrida por el edificio notó que el único detenido ya no estaba y que el candado de la habitación donde lo habían alojado estaba roto. Desde entonces nada se sabe del prófugo y el suboficial Rivero fue acusado en una audiencia por supuesto favorecimiento de evasión.

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En ese marco, el fiscal de la Agencia de Investigación de Criminalidad Organizada y Delitos Complejos David Carizza ordenó una serie de allanamientos para dar con Pioli. Tres de los procedimientos se hicieron en viviendas de Joaquina de Casal al 4000, en la zona suroeste de la ciudad, donde residen conocidos y familiares del evadido, lugares en los cuales se incautaron cuatro teléfonos celulares y vecinos del lugar dijeron haber visto a Pioli en días previos movilizándose en una moto.

Pero la sorpresa llegó cuando los policías llegaron a una casa de pasillo de Joaquina de Casal y Espinosa donde fueron recibidos por su propietario, un hombre de 64 años identificado como Hugo René N. quien no tuvo tapujos en reconocer que la noche anterior un conocido le había dejado un bolso de viaje azul con varias armas en su interior para que “se las cuide y guarde” por un par de días. Dentro de ese bolso había una pistola ametralladora Uzi y el cargador vacío; una pistola Bersa calibre 9 milímetros y dos cargadores; una pistola Glock calibre 9 milímetros con el grip intercambiable para empuñadura y tres cargadores con capacidad para 17 municiones vacíos además de un cargador para 31 proyectiles también vacío; una pistola Pietro Beretta calibre 9 milímetros; una pistola Browning calibre 38 con su cargador; una pistola Bersa Thunder calibre 22 con el cargador vacío; otra Browning calibre 9 milímetros con su cargador; un revólver calibre 22 con sus ocho alvéolos cargados; cuatro cargadores para pistolas 9 milímetros y finalmente más de 200 balas de distintos calibres y formatos además de un teléfono celular y unos 6 mil pesos en efectivo. Por todo ello el dueño de la casa quedó detenido a disposición de la fiscal Fabbro. La búsqueda de Pioli, en tanto, sigue sin éxito.