Policiales

Barrio Luis Agote: asaltan a un panadero y lo llevan a recorrer cajeros

Como no tenía más que 200 pesos los ladrones lo subieron a su auto, junto con dos empleadas, para buscar más efectivo. Los cacos no lo lograron y los liberaron.

Martes 22 de Marzo de 2016

Un panadero fue retenido en su auto por dos ladrones que habían asaltado su negocio y, como no había más que 200 pesos para robar, lo llevaron junto con dos empleadas a recorrer cajeros automáticos. Pero como el comerciante no tenía sus tarjetas de débito, tras una hora de periplo los hampones liberaron a sus víctimas en diferentes puntos de la ciudad.

El hecho ocurrió la mañana del domingo en el barrio Luis Agote cuando dos hombres encapuchados irrumpieron en la panadería La Bollería de Iriondo 525. Eran cerca de las 7 y el negocio todavía no había abierto sus puertas a la clientela.

El dueño del comercio, Guillermo Postiglioni, estaba con algunos empleados acomodando pedidos cuando irrumpieron en el local los ladrones, uno de ellos armado y con un handy con el que se comunicaba con el exterior. "Entraron por una puerta lateral. Sorprendieron a mi papá por la espalda y ataron con precintos plásticos al personal", explicó ayer Juan, el hijo del comerciante.

Sin plata. Los intrusos encañonaron al dueño del local y a los empleados mientras les exigían dinero. "A esa hora de un domingo habitualmente no hay plata. Y las chicas (por las empleadas) sólo vienen a trabajar con las tarjetas de colectivo", explicó el hijo de Postiglioni.

Así, los hampones sólo se apoderaron de 200 pesos que el comerciante guardaba en un bolsillo del pantalón. Ante ese panorama los ladrones quisieron engrosar el botín y a punta de pistola subieron a Postiglioni a su Peugeot 308 rojo. También se llevaron a las empleadas Gabriela A., de 40 años, y Carolina C., de 28.

A bordo del auto los delincuentes comenzaron un peregrinaje frenético en busca de cajeros automáticos, pero tropezaron con una dificultad. "Mi papá no tenía las tarjetas de débitos encima", explicó Juan.

Violentos. Durante el trayecto los asaltantes le asestaron al comerciante un par de culatazos en la cabeza para intimidarlo. Al cabo de una hora, cuando se convencieron de que ya no obtendrían más dinero, decidieron liberar a las víctimas.

Ya para entonces, la policía había sido alertada. "El marido de una de las empleadas se dio cuenta de que los habían secuestrado. Entonces con mi socio y la policía nos fueron a avisar a mi mamá y a mí", recordó el hijo del comerciante.

Los hampones abandonaron al comerciante en el kilómetro 6 de la ruta provincial 18, a metros del arroyo Saladillo. "Lo dejaron tirado y atado en un campo. Cuando se pudo soltar corrió hasta la ruta. Caminó unas diez cuadras por el barro y bajo la lluvia. Al rato aparecieron dos policías en un patrullero, que ya sabían lo que pasaba y lo rescataron", relató Juan.

Gabriela y Carolina fueron liberadas en Provincias Unidas y Gorriti y los maleantes se esfumaron con el Peugeot 308 con rumbo desconocido. Al cierre de esta edición, el vehículo no había sido encontrado.

—Juan, ¿cómo viviste esta situación con tu papá retenido durante una hora?

—Fue algo horrible por la desesperación de no saber con qué te vas a encontrar. Traté de estar tranquilo, pero no era fácil. Sin embargo, siempre tuve la esperanza de que volvería con vida.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario