Domingo 01 de Noviembre de 2020
El abanico de causas investigadas como asociación ilícita en Rosario es muy amplio. Tras la caída de Los Monos en 2013 y la posterior condena federal en la causa “Los Patrones”, otra banda a escala con policías en su plantel es la que tiene como líder a Esteban Alvarado, a la cual se asignan homicidios, balaceras, atentados contra el Poder Judicial, una estructura ilegal de negocios bajo la fachada de empresas y pistas falsas para desviar pesquisas.
Con muertos que se cuentan de a decenas en el barrio Municipal, usurpaciones violentas y una larga saga de vendetas fueron investigados por la misma figura el clan Funes-Ungaro y sus rivales, familiares del asesinado jefe de la barra de Newell’s Roberto “Pimpi” Caminos.
El formato de banda dedicada al narcomenudeo con disputa violenta por el territorio también aplicó a las organizaciones atribuidas a Tania Rostro en Nuevo Alberdi, Cristalería y la ex Zona Cero; a Hernán “Lichi” Romero en el barrio Municipal de Nuevo Alberdi; y a Brandon Bay al frente “Los Gorditos”, surgidos en el barrio Tiro Suizo y la villa Flammarión de la zona sur rosarina, desde donde se extendió a Baigorria y San Lorenzo.
En su expresión policial se destaca la organización de presos y agentes detectada en la comisaría 26ª de Villa Gobernador Gálvez, donde se gestionaba un penal VIP, los presos salían a robar, se fraguaban siniestros de tránsito y se orquestó el golpe al banco Credicoop de General Lagos.
Aplicó además a estafas con terrenos, autos, medidores de luz o secuestros virtuales como los atribuidos a integrantes de la comunidad gitana y a violentos robos domiciliarios por los que fueron condenados “Los Cerrajeros”. Otra investigación de notoriedad es la iniciada por juego clandestino y extorsión que alcanzó al ex titular de la Fiscalía Regional Patricio Serjal y al fiscal Gustavo Ponce Asahad, detenidos y destituidos.