Policiales

Balearon una casa de barrio Tablada que está bajo custodia policial por amenazas

El hijo de los moradores estuvo detenido por un crimen, pero fue absuelto. Desde entonces la familia vive con miedo y bajo el control de uniformados

Sábado 09 de Febrero de 2019

El frente de una casa de Alem al 3500 que cuenta con custodia de la Policía Federal fue blanco de una feroz balacera el jueves a la noche. La agresión mantiene preocupados a sus residentes, un matrimonio cuyo hijo, que no reside en el lugar, estuvo acusado del homicidio de Nicolás Brambilla pero fue sobreseído. "El ya no vive acá y nosotros estamos amenazados", indicó angustiada la dueña de casa. Los agresores se movilizaban en una moto y quedaron registrados en un video tomado por cámaras de seguridad cuando estamparon cuatro disparos calibre 9 milímetros en un portón. Los proyectiles no entraron al inmueble, donde en un hall jugaba un nene de 6 años.

La balacera se desencadenó el jueves a las 22.20 cuando un cabo de la Policía Federal de consigna en la casa de Alem al 3500 ingresó unos segundos a la vivienda. En ese instante una moto con dos ocupantes llegó al lugar, se paró frente a la casa y, tras posicionarse con el frente del rodado mirando al norte (contramano), el acompañante sacó un arma y escupió una ráfaga contra la fachada.

En el interior de la casa estaba Marcela, su marido, un hijo, y dos nietos, uno de 6 años y otro de 15 meses. Nadie resultó herido, pero la dimensión del ataque se pudo ver ayer en los dos agujeros que dejaron los plomos sobre la base y un parante de la puerta del portón de chapas y en paneles plásticos utilizados como vidrios.

Las consecuencias pudieron ser mayores si se tiene en cuenta que los proyectiles encontraron freno en un chapón de varias pulgadas que recubre por dentro todo el portón. Es que adentro, sobre un hall de ingreso a la vivienda, justo a esa hora jugaba uno de los nietos de la dueña de casa, que ante los estampidos recibió la orden de sus padres de tirarse al piso.

Amenazas por el pasado

Ante la conmoción por lo ocurrido la dueña de casa prefirió no hablar cuando este diario se acercó al lugar, pero sí lo hizo una horas antes en una comunicación telefónica con De 12 a 14. Entonces reconoció que tienen custodia por amenazas. Y que su hijo estuvo preso imputado del homicidio de Nicolás Brambilla (ver aparte).

Sin embargo el joven fue sobreseído, y en agosto de 2018 recuperó la libertad tras 22 meses en prisión preventiva. "El no vive acá, desde que salió tiene otro domicilio", recalcó la mujer, desesperada por aclarar que junto a su marido son "gente trabajadora" y nada los vincula a conflictos que pudieran desatar un ataque semejante.

"Están dando datos erróneos", insistió Marcela, quien reconoció un antecedente alarmante, cuando la semana pasada en dos oportunidades fue atacada a balazos una casa de Saavedra al 400, a metros de la suya y relacionada a su hijo. "Yo vivo acá hace 15 años y me están amenazando, temo por nosotros y por mis nietos chiquitos", enfatizó.

En un registro fílmico de cámaras privadas de la zona que ya está en poder de los investigadores, se observa la libertad e impunidad con la que se movieron los sicarios para concretar el hecho. El ataque se produjo a las 22.33, cuando se ve a una moto con dos ocupantes llegar rápidamente por Alem desde el norte. El rodado se detiene frente a la casa en el medio de la calle (incluso se ve cómo casi los atropella un auto) y luego se posiciona para salir de contramano.

De inmediato, el acompañante desenfunda un arma, apunta contra la fachada y gatilla. Luego fugan por Alem hacia el norte. El cuadro no permite observar si continuaron por esa calle o doblaron por Saavedra. Lo que quedó claro es que tenían vigilado el objetivo, y aprovecharon un relajo de la custodia para accionar.

Dsitracción

Según pudo saber este diario, en ese preciso momento los dos uniformados de consigna fueron a buscar a la vuelta de la casa a un familiar directo para custodiarlo hasta el domicilio, ya que lo habían invitado a cenar. Cuando llegaron a Alem al 3500, uno de ellos ingresó al baño y el otro pidió un vaso de agua. Entonces, los sicarios encontraron su momento.

Tras el momento de conmoción, agentes de la seccional 15ª llegaron al lugar alertados por su pares federales. Los peritos de la Policía de Investigaciones (PDI) coordinados por la fiscal de Flagrancia Mariángeles Lagar levantaron ocho vainas servidas calibre 9 milímetros y marcaron con tiza los cuatro impactos en el portón. En principio, y según algunas referencias, la moto utilizada era de 125 centímetros cúbicos aunque se desconoce color y marca.

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