Policiales

Balearon en la villa Moreno a un chico implicado en un crimen

Un chico de 17 años, implicado en un resonante homicidio ocurrido hace dos años, fue atacado a balazos en la puerta de su casa en la villa Moreno, a una cuadra de donde el 1º de enero...

Jueves 26 de Julio de 2012

Un chico de 17 años, implicado en un resonante homicidio ocurrido hace dos años, fue atacado a balazos en la puerta de su casa en la villa Moreno, a una cuadra de donde el 1º de enero pasado se produjo el triple crimen, en un hecho sin conexiones con aquella matanza. Lo agredió un joven que se acercó hasta allí el martes por la noche y le pidió a la madre que lo llamara. Cuando el chico salió fue recibido con una ráfaga de disparos de los cuales uno le pegó en un gluteo. Fue llevado al hospital pero está fuera de peligro.

El herido se llama Jonathan V., en dos meses cumplirá 18 años y en el barrio lo conocen como Rengo. Es miembro de una familia de extrema pobreza, con un padre ausente, su padrastro dedicado al cirujeo y su madre de 37 años a cargo de seis hermanos. Todos habitan una diminuta vivienda de chapa situada en Moreno y Presidente Quintana, tres cuadras al sur de bulevar Seguí.

Un día infausto. Los problemas de conducta de Jonathan arrancaron en la niñez y se acentuaron al entrar en la adolescencia, cuando se implicó en robos y en adicciones. El momento más crítico llegó el 4 de marzo de 2010 cuando tenía 15 años.

Ese día, junto a un chico mayor de edad, protagonizó el asalto que terminó con el asesinato del dueño de la heladería La Gata Alegría, en 27 de Febrero al 1900. Se llamaba Diego Gurruchaga y tenía 23 años. Fue un episodio que animó masivas marchas en reclamo de esclarecimiento.

Jonathan fue entregado por su madre en Tribunales en el marco de ese caso y allí admitió que había hecho el disparo mortal. Como no era punible, porque tenía 15 años, no quedó detenido sino que fue derivado al control de la Subsecretaría de Niñez de la provincia.

Remontar y caer. Con un programa de contención socioeducativo empezó a hacer progresos notorios en el instituto Juanito Laguna en la ciudad de Santa Fe: allí inció su alfabetización, le enseñaron el oficio de oficial de imprenta e iba respondiendo en forma positiva a las actividades que le proponían. Pero una situación imprevista y desdichada pareció empujarlo fuera de ese camino.

Lo que ocurrió es que la directora de la ONG donde estaba en pleno trabajo de recuperación murió en un accidente de tránsito camino a Buenos Aires. Jonathan había estrechado una relación de mucho afecto con la mujer que incidió en el positivo repunte de su conducta. Por eso su muerte descalabró el mundo que iba construyendo y lo hundió en una profunda depresión. En el marco de ese golpe inesperado él, que estaba en forma legal en un instituto de puertas abiertas por ser no punible, volvió a vivir en su barrio en Rosario. Y con ello a los riesgos del entorno.

Laura, la madre de Jonathan, se acercó desde entonces en varias ocasiones a las áreas de gobierno pertinentes para expresar el temor de que su hijo reanudara sus comportamientos conflictivos y pedir ayuda para evitarlo. No obstante, según indicaron desde el área de Asuntos Penales, nunca desde 2010 hasta ahora se reportó una causa en contra de Jonathan por ilícito alguno a la Dirección de Justicia Penal Juvenil.

El martes a las 20.50 P.F., que es un chico que vive a una cuadra, llegó hasta la casa de Jonathan, preguntó por él y lo baleó a corta distancia. Solamente le acertó un disparo. El caso lo lleva la comisaría 15ª.

Por el homicidio de Diego Gurruchaga cumple 13 años de prisión Daniel Alejandro Alvarez, hoy de 24 años, que también estuvo en el robo a la heladería, aunque no se lo consideró el ejecutor material del crimen.

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