Sábado 13 de Septiembre de 2008
San Lorenzo.— Dos asaltantes armados irrumpieron con violencia en una empresa de montajes de esta ciudad, donde antes de cometer despojo alguno le dispararon un balazo a un obrero que estaba parado cerca del portón de acceso a pesar de que no opuso resistencia. Luego obligaron a unos veinte empleados a arrojarse al piso para alzarse con más de 50 mil pesos que, en parte, estaban destinados al pago de salarios. El operario herido iba a ser operado anoche para extraerle los restos de plomo que le quedaron en el cuerpo, aunque estaba fuera de peligro. Cuando el robo terminó, un patrullero que se dirigía al lugar protagonizó un choque por el que dos policías debieron ser internados.
El golpe ocurrió a las 7.45 de ayer cuando algunos empleados de Montajes San Lorenzo Servicios esperaban para cobrar por un trabajo reciente. La firma está ubicada cerca del acceso norte de la ciudad, en la esquina de Quiroga y Ovidio Lagos, muy cerca de una refinería de Petrobrás situada sobre la ruta 11. El amplio galpón está en una zona donde la actividad industrial produce un movimiento permanente de gente y vehículos. La empresa funciona desde 1993 y realiza mantenimiento de estructuras industriales, cañerías y tanques.
Un tiro cerca del portón.La rutina de la empresa donde ayer se encontraban unas veinte personas se alteró con el sonido de un disparo, cuando al menos dos ladrones balearon cerca del portón de ingreso al operario Daniel Molineri, de 50 años y con quince de antigüedad en la firma, quien recibió el impacto en la zona abdominal.
El trabajador estaba con otro empleado, quien contó que a su compañero le tiraron sin motivo, al parecer por la espalda, y que luego los obligaron a entrar a la oficina más cercana ubicada a unos quince metros de la entrada. "No se resistió, aparentemente le tiraron de la nada. Inclusive lo agarraron de la mano y lo llevaron corriendo hasta el pañol, donde había 3 o 4 personas porque justo era la hora del mate", contó uno de los dueños de la empresa, Gabriel Acosta, de 45 años.
En ese sector donde se guardan las herramientas los dos asaltantes obligaron a todos a tirarse al piso junto con Molineri, se apoderaron de dos celulares y comenzaron a revisar armarios y cajones buscando dinero. Como no encontraron nada recorrieron otras dos oficinas en las que también obligaron al personal a arrojarse al suelo.
En una de esas oficinas de la planta baja, un empleado preparaba los sobres para pagar algunos adelantos y una remuneración adicional por un trabajo reciente. "Lo amenazaron con un revólver, el muchacho les dio lo que había y salieron corriendo. Algunos escucharon que desde afuera un tercero decía «vamos, vamos». Pero se quedaron todos abajo de los escritorios y los que estaban en el pañol cuidaban al herido, así que nadie vio en qué se fueron", relató Acosta.
El empresario confió que ayer "no era precisamente día de cobro porque se pagó el día 10. Pero se pagaba la liquidación final de una parada de quince días en Terminal 6".
Cuando pasaron unos minutos las víctimas llamaron una ambulancia que trasladó al Molineri al Instituto Médico Regional de San Lorenzo, desde donde fue derivado al Sanatorio Delta de Rosario. Según la policía sufrió una herida con orificio de entrada y salida por la que nunca perdió el conocimiento. Sin embargo, Acosta reveló que en la radiografía se detectaron dos trozos de plomo. "No se sabe si son dos balas o una partida, pero todos escucharon un solo tiro", explicó. Anoche al obrero iban a operarlo para extraerle los restos de plomo, que quedaron a milímetros de la arteria aorta y no interesaron órganos vitales.
Los asaltantes, en tanto, lograron escapar sin dejar rastros y hasta anoche no habían sido localizados. La policía no tenía datos del vehículo en que se movilizaban. Lo que presumen los investigadores es que contaban con información precisa del dinero que había en la empresa.
Un móvil destrozado.Luego de recibir el alerta del hecho, un móvil policial que se dirigía al lugar colisionó en una esquina de la ciudad. El móvil de la Unidad Regional XVII, un flamante Chevrolet Corsa, "iba con las sirenas encendidas", según la policía. Era conducido por el agente Miguel M., quien iba acompañado por el agente Ramón R.
El móvil circulaba hacie el norte por José Ingenieros cuando al llegar a Uriburu se produjo el choque con una camioneta Nissan X Trail conducida por Roxana M., quien iba con su hijo de 12 años. Los dos policías fueron internados en un centro asistencial Rosario, donde permanecían fuera de peligro. La conductora sufrió heridas leves por las que fue asistida en el lugar y su hijo de 12 años resultó ileso. Los dos vehículos quedaron destrozados.