Miércoles 07 de Enero de 2009
Santa Fe.— El dueño de una estación de servicios de la ciudad de Santo Tomé fue baleado por dos precoces asaltantes que llegaron a su comercio durante la madrugada de ayer y se alzaron con un magro botín de 100 pesos y algunas tarjetas telefónicas. El empresario recibió un disparo en el abdomen y anoche permanecía internado en estado delicado en el hospital José María Cullen de la capital provincial.
Todo se desencadenó a las 4 de la mañana en la estación Petrosol ubicada en la esquina de Marcial Candioti y Hernandarias, en el barrio 7 de Marzo de Santo Tomé. Allí estaba su dueño, Marcelo Pissetto, de 42 años, cubriendo el turno noche cuando dos adolescentes entraron exhibiendo armas de fuego y le gritaron exigiendo la plata.
Pissetto no se resistió al atraco y los menores agarraron los 100 pesos que había en la caja además de tarjetas para teléfonos. Después, sin explicación alguna y sin que medien palabras, uno de ellos disparó su arma contra Pissetto quien cayó malherido al piso mientras los ladrones huían a la carrera.
Pocos minutos después, el destino hizo que una clienta arribara a la estación de servicios para cargar combustible y se sorprendió por el río de sangre que salía del minishop del comercio.
Lo salvó. La mujer vio a Pissetto tirado en el piso y, por su celular, pidió auxilio. Después aguardó la llegada de una ambulancia y su acción salvó literalmente la vida del empresario, quien tras ser operado se encuentra internado en terapia intermedia aunque en estado delicado en el hospital José María Cullen de la ciudad de Santa Fe.
Conforme los datos suministrados por la policía que busca a los menores y tendría pistas firmas para hallarlos, el brutal suceso se desarrolló en pocos minutos y en medio de una inusitada violencia. Los chicos entraron exhibiendo armas y preguntando de modo intimidatorio donde estaba el dinero de la recaudación. Pissetto no se negó a entregarles los pocos pesos que había en la caja ni se opuso a que tomaran algunas tarjetas telefónicas y otros elementos estimándose que esa conducta irritó a los ladrones quienes terminaron disparándole a corta distancia en medio del abdomen.
Al joven empresario lo hirieron gravemente y se fueron dejándolo tirado en lo que seguramente habría sido su final en poco tiempo de haber mediado la llegada providencial de la clienta que lo auxilio, cuya identidad la policía no suministró aunque aclaró que ésta al momento de su arribo no vio a nadie más en la estación de servicio.