Policiales

Balean a corta distancia a un joyero en una cochera céntrica y escapan

Enrique Ariosti fue herido en el abdomen en Mendoza al 1000. El tirador huyó en moto con un cómplice. Una versión alude a robo y otra la descarta. El comerciante fue blanco de extraños incidentes.

Sábado 07 de Mayo de 2011

Un joyero de 71 años fue víctima de un ataque en una cochera de Mendoza al 1000 cuando un desconocido le disparó un tiro en el abdomen a corta distancia. El agresor escapó con rapidez junto a un cómplice que lo esperaba en la entrada del estacionamiento en una moto de tipo enduro. Una versión recogida por la policía en el lugar, no formalizada en la denuncia, sostenía que le habrían robado unos 150 mil pesos.

Enrique Ariosti, dueño de la joyería Platinor, fue nuevamente de un ataque de ribetes oscuros, como otros ocurridos en el pasado reciente. Ayer a las 16 entró a la cochera acompañado de su nieto y se dirigió hacia el fondo del local a buscar su Ford F100 patente DDN 735 cuando, al parecer, entró corriendo un hombre que descendió de una moto. El desconocido interpeló a Ariosti y sin decir palabra disparó con una pistola señalada como de calibe 9 milímetros. La herida se produjo en el abdomen en la zona del intercostal izquierdo.

Una vez efectuado el único balazo el delincuente corrió hacia la salida y se trepó a la moto conducida por un cómplice que oficiaba de campana y rápidamente abandonaron el lugar.

Sentado en la vereda. Un testigo directo contó a La Capital el incidente a condición de no identificarse. “Este hombre alquila la cochera mensualmente y tiene además un automóvil Honda Accord. Un ladrón se metió corriendo y le tiró. Cuando lo hirieron pudo caminar por sus propios medios. Así salió de la cochera y se sentó en la vereda: ahí me dijo que lo habían baleado”. En la calzada se percibían difusas manchas de sangre.

Dos versiones campeaban sobre lo ocurrido. Una es la que declaró Ariosti, quien reportó que ingresó al estacionamiento y que su nieto, al ver la escena y cobrar conciencia del robo, tomó un bolso con dinero que llevaban en el vehículo, según comentarios unos 150 mil pesos, y se lo entregó a uno de los ladrones, que corrió con el bolso hacia la salida.

Esta versión supone un seguimiento previo y un entregador. O al menos que alguien sabía que el joyero tenía una suma de dinero en su poder.

Otra versión recogida en el lugar destaca el ataque y la huida del agresor, pero no señala que el tirador corriera con un bolso ni con dinero en sus manos. Simplemente indica que trepó a la moto y huyó sin mediar palabra. Lo que sugiere un móvil distinto del robo.

La bala habría lastimado sin gravedad a Ariosti y al atravesar su cuerpo rebotó en el guardabarros de la camioneta, que presenta la marca y la trayectoria del proyectil en la rueda izquierda trasera. El joyero se encontraba anoche internado en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez y con perspectiva de ser operado.

Mañana en Tiffany. Ariosti es un conocido comerciante de la zona que sufrió al menos dos robos en Rosario y en Buenos Aires. Era el dueño de Tiffany, una joyería ubicada en Mendoza 1086, que el 7 de agosto de 2005 fue blanco de un robo resonante y más que raro.

Ese día autores desconocidos vaciaron tres cajas fuertes del local. El comerciante adujo que le habían robado 500 mil pesos entre dinero de varias denominaciones y joyas. Pero luego se retractó de la cifra ofrecida por el mismo y, según fuentes judiciales, nunca presentó ningún registro escrito que permitiera saber con certeza cuál había sido el verdadero botín. También en el marco de esa pesquisa hubo señalamientos de que se movía en el mercado negro de metales preciosos y alhajas.

El episodio ocurrido en Tiffany nunca se aclaró. Ariosti alegó inicialmente haber perdido 50 mil dólares 10 mil euros y 80 mil pesos en billetes 12 relojes Rolex cuya numeración no fue precisada; 800 anillos de platino de oro blanco y brillantes; lingotes de oro fino; cadenas y monedas de oro, un revólver y dos escopetas. Un total valuado en unos 500 mil dólares.

En su momento no se presentó ningún registro escrito que acreditara que ese había sido el verdadero botín y una fuente de la pesquisa admitió a La Capital que el local y el propio Enrique Ariosti por entonces no figuraban en el Registro Público de Comercio de Rosario. Esa joyería se cerró y Ariosti sólo se quedó con Platinor.

Violencia porteña. En Buenos Aires, hace cuatro años, Ariosti fue blanco de otro extraño atentado. La tarde del 5 de marzo de 2007 estacionó su Mercedes Benz SL 500 en la esquina de Figueroa Alcorta y Dorrego, detrás del Hipódromo de Palermo. Según denunció se le colocaron a ambos lados dos motocicletas con dos tripulantes cada una.

Los dos delincuentes que viajaban como acompañantes se bajaron de las respectivas motos y con armas conminaron al comerciante para que abriera las puertas del Mercedes. Al negarse le dispararon y le rompieron un vidrio. Ariosti tuvo heridas leves y según planteó la comisaría porteña de esa jurisdicción lo despojaron en dinero del valor equivalente a dos lingotes de oro.

El joyero aún no pudo declarar por el robo de ayer, ya que estaba “obnubilado”. Su nieto tampoco prestó declaración, segun expresaron fuentes oficiales desde la comisaría 2ª.

Escopetazos en enero de 2001

En enero de 2001 Enrique Ariosti estuvo detenido e imputado por lesiones tras balear a dos hombres con una carabina provista con una mira telescópica. Los heridos pasaban por inmediaciones de su negocio de entonces, la joyería Tiffany, cuando fueron alcanzados por los disparos del comerciante. El adujo que habían querido robarlo.

El entonces jefe de la seccional 2ª, comisario Osvaldo Fernández, dijo tras el hecho que luego de permanecer internado un día en un nosocomio privado Ariosti se presentó espontáneamente en la comisaría y después de abstenerse de declarar quedó en libertad por orden del Juzgado de Instrucción de la 7ª Nominación.

Ese juzgado “absorbió la causa por lesiones, que correspondería a un juzgado correccional, por tratarse de un hecho vinculado a la tentativa de robo calificado que se produjo en el negocio”, indicó Fernández.

El episodio ocurrió el 18 de enero de 2001 cuando según los dichos de Ariosti dos hombres muy bien vestidos ingresaron a la joyería de Mendoza 1086 como supuestos clientes. Según la narrado entonces y consignado oficialmente, ambos rápidamente demostraron sus intenciones y extrajeron armas de fuego con las que amenazaron al joyero. El comerciante según el relato se negó al pedido que los ladrones le hicieron de joyas y dinero y exhibió una carabina calibre 22 provisto de mira telescópica.

Entonces ladrones y joyero se trabaron en una pelea, tras lo cual los delincuentes corrieron hasta un Renault 19. Atrás de ellos salió el joyero con la carabina en sus manos. Ariosti corrió unos 30 metros y se apostó contra una pared de la Sala Lavardén, sobre calle Sarmiento. Desde allí empezó a disparar contra los ladrones y el auto en el que estos huían.

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