Balas y notas con amenazas, una saga que no para en los barrios de la ciudad
En una finca de Pueyrredón al 4200 impactaron seis disparos y dejaron una esquela: "Acordate que los pibes crecen". En Villa G. Gálvez hubo otro hecho.

Miércoles 14 de Octubre de 2020

Media docena de impactos en el chapón de la puerta de una vivienda de Pueyrredón al 4200 y un mensaje de tinte mafioso intimidatorio en un trozo de cartón: "Acordate que los pibitos crecen". Una nueva escena de una saga de ataques a balazos contra frentes de viviendas y peleas por el control de las calles teniendo como telón de fondo la narcocriminalidad. El tiempo transcurre pero nada parece cambiar en las zonas bajo fuego como es el caso de barrio Itatí. "Pasaron dos banditas del barrio disparándose. Esto es normal para nosotros. Fue como a la 1 de la mañana. Ellos se tirotean, erran y a los vecinos nos queda el susto", explicó una residente de la cuadra.

Con el correr del tiempo nada parece cambiar en Pueyrredón al 4200. Todo parece estar en manos de la puntería del tiratiros de turno. En febrero, hace diez años atrás, Domingo "Mingo" Selerpe era un reconocido transero de Tablada y fue ejecutado con cinco impactos de bala. Pero como "Mingo" no era manco a la hora de empuñar un arma mató en un feroz intercambio de proyectiles a Abel Argañaraz y a Hugo Celso Aguirre. Tiempo después, en noviembre de 2017, Kevin Alexis Rolón fue ejecutado de al menos tres balazos por la espalda a metros de las vías del ferrocarril Mitre y Pueyrredón. Y un año más tarde el asesinado fue Pablo Maximiliano Silva, un pibe de 14 años que jugaba al fútbol en la 8ª división del club Juan XXIII y que fue sorprendido mientras miraba un picado en la canchita de Garibaldi y Pueyrredón. Tres crímenes como catálogo de lo que es vivir en el barrio Itatí.

En el contexto de los últimos dos asesinatos, los vecinos siempre refirieron como lugares comunes la presencia de jóvenes tiratiros que divididos en gavillas habían convertido las calles de la barriada en un campo de batalla. Y algo de eso hubo la madrugada de ayer cuando, según el relato de los vecinos, se escucharon una serie de detonaciones. Algunos habitantes del lugar contaron que se trató de una pelea entre bandas que disputan el poder territorial. Otros señalaron que el ataque fue puntualmente para ese domicilio. Fuentes allegadas a la pesquisa, que en principio fue tomada por la Unidad de Flagrancia de la Fiscalía indicaron que Susana S., la dueña de casa, denunció que poco después de la 1.30 escuchó las detonaciones y al salir encontró media docena de impactos repartidos entre la puerta de ingreso y en una de las ventanas de la casa. Pero que no vio a nadie, y que sobre el umbral de su vivienda encontró un trozo de cartón en el que se podía leer una amenaza: "Acordate que los pibitos crecen".

Las medidas dispuestas por el estado nacional, provincial y municipal en cuanto a la imposibilidad de circular entre las 20 y las 6 parecen no hacer mella en la secuencia de ataques intimidatorios contra viviendas y vehículos estacionados en vía pública. Según fuentes judiciales, en el primer semestre del año hubo un promedio de una decena de balaceras por día y hasta la propia fiscal regional de Rosario, María Eugenia Iribarren, estimó que estos episodios podrían llegar a los 20 por día.

Segundo ataque en V.G.G.

El de Pueyrredón al 4200 no fue el único ataque a balazos en las últimas horas. Pasadas las 20 del lunes un domicilio de Levalle al 1400, en pleno centro de Villa Gobernador Gálvez y a solo 100 metros de la Municipalidad, sufrió el segundo ataque intimidatorio en diez días atrás. La primera vez los atacantes dejaron una nota amenazante: "Con un palo y medio comprale un cajón a tu papá. No se habla más". Y pegada con cinta de aislar negra, como rúbrica, una munición calibre 7.62 similar a la que utiliza el FAL (Fusil Automático Liviano).

La noche del lunes los tiratiros pasaron y reforzaron el mensaje anterior con una veintena de disparos calibre 9 milímetros: 16 pegaron en el portón, la puerta y el frente de la casa señalada, que tiene cámaras de videovigilancia pero que al momento del ataque no funcionaban; otros cuatro proyectiles dieron en la casa de un vecino.

En el domicilio atacado vive un hombre de 81 años con dificultades para movilizarse que está bajo el cuidado de dos mujeres. Una de ellas contó que desconoce cuál es el origen de la amenaza, pero confirmó la existencia de la nota amenazante dejada hace diez días en el lugar. "No sabemos qué está pasando. El hombre esta asustado y mi compañera lo tuvo que dormir anoche para que pudiera descansar", indicó la cuidadora. El ataque quedó bajó investigación de la Agencia de Investigación Criminal y la seccional 26ª.