Balas que silban a toda hora

Lunes 15 de Septiembre de 2008

La atmósfera en Ituzaingó al 200 bis ayer al mediodía estaba caldeada. A pocas horas de la muerte de Romina, cinco vecinas describían la cruda vida en una zona donde la sucesión de tiroteos a plena luz del día, según dijeron, son cotidianos. "Acá hay pandillas que se agarran a tiros por cualquier cosa. No podemos estar con los chicos en la vereda", se quejó Carina, vecina de Romina.

  Cerca de las 2 de ayer, Carina volvía a su casa y distinguió el cuerpo de Romina tirado en el pavimento en Ituzaingó y Beruti. A su lado, la madre de la chica intentaba auxiliarla. Un rato después, Carina y Alicia subieron a la chica al auto de un vecino y la llevaron al hospital Provincial. Sollozaba al recordar a Romina. "Era muy buena. Es muy injusto lo que le pasó", clamó Carina.

  Candela, de 16 años, es una de las hermanas de Romina. "Así como mataron a mi hermana, podrían haber matado a cualquier chico. Ellos se creen los dueños del barrio", exclamó.