Policiales

"Ayer esto era un infierno, me pasaron las balas por el costado, creo que estoy protegido por Dios"

El entrenador de los chicos baleados en el club de Casiano Casas y Washington dijo que los nenes le preguntaron si se iban a morir. Piden que se construya un paredón.

Miércoles 30 de Marzo de 2016

"Esto ayer era un infierno", recordó Javier Osuna, uno de los entrenadores del club Defensores de América donde dos chicos de ocho años que ayer practicaban en esas canchitas cayeron heridos en medio de una balacera. "Me pasaban las balas por el costado, creo que estoy protegido por Dios", aseguró.

El humilde club de barrio de Casiano casas y Washington ayer se convirtió en, según se supone, el escenario de un enfrentamiento entre bandas delictivas de la zona. De los cerca de cuarenta chicos que estaba en ese momento entrenando, dos de ellos resultaron con heridas de armas de fuego. Si bien los nenes se encuentran fuera de peligro y los autores del ataque estarían identificados, dirigentes y amigos del club aseguraron que no se trató de un hecho aislado y que se encuentran expuestos a que la historia se repita, por lo que reclamaron la intervención del gobierno de la ciudad.

Javier Osuna quedó en plena cancha, en medio del tiroteo. "Ni pensé que eran tiros, hasta que escuché «flin, flin...» que me hacía al lado de la oreja, y me gritaron: Tirate que son balas»", recordó, y aseveró: "Me pasaban las balas por el costado, creo que estoy protegido por Dios".

El entrenador, que se define como "un papá más que entrena a los chicos", recordó a uno de los pequeños futbolistas que, tirado en la cancha, le preguntó: "Profe, ¿me voy a morir?", dijo Osuna, al borde de las lágrimas. "Así como hoy sucedió acá mañana puede suceder en otro lado".

Mónica, integrante de la comisión directiva del club defensores de América, dijo que ayer "había cuatro categorías entrenando" cuando se escuchó "cualquier cantidad de disparos".

"Fue un griterío terrible, los chicos corriendo por todos lados", dijo, además de señalar que "se acercaron muchas autoridades, hablamos con todos y les pedimos que pongan un paredón".

En el club, que suspendió todas las actividades de la semana y donde hoy se reunieron para evaluar los pasos a seguir, creen que construir una pared contra la calle Blas Parera los podría proteger de una situación como la de ayer, cuando los atacantes se asomaron al enrejado y abrieron fuego hacia donde estaban los chicos.

"Hay casi cien chicos en el club, desde la categoría 2010 a la 2003", dijo Mariel, también de la comisión directiva. "Este lugar es una contención para los chicos, el año pasado teníamos la copa de leche para los chiquitos y este año íbamos a empezar a mediados de abril pero ahora no sabemos qué vamos a hacer, qué va a pasar. Ya suspendimos las prácticas y todo hasta que nos den una solución", sostuvo.

Otra de las madres aseguró que les ofrecieron custodia con un móvil policial, "pero no sé por cuánto tiempo es eso, queremos algo que sirva más tiempo".

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