Avalan pena por matar a su ex novia
La Cámara de Apelaciones confirmó la sentencia de 18 años de prisión para el hombre que la asesinó de 16 balazos en 2009

Sábado 06 de Julio de 2013

La relación amorosa entre Florencia Fernanda Corbalán, de 24 años, y Mario Alberto Garay, de 40, se había terminado mucho antes de aquella mañana del 6 de octubre de 2009 cuando el hombre llegó a la fiambrería en la que trabajaba su ex, ubicada en el centro de Villa Gobernador Gálvez, y la asesinó con 16 balazos calibre 9 milímetros. Cuarenta y cinco meses después del crimen que estremeció a la localidad vecina, la Cámara de Apelaciones confirmó los 18 años de prisión con los que fue condenado Garay en agosto del año pasado por el juez de Sentencia Julio Kesuani. La Sala III, integrada por los camaristas Otto Crippa García, Ernesto Pangia y Alfredo Ivaldi Artacho, desestimó el pedido de reabrir la causa para incorporar una pericia psiquiátrica y el planteo de nulidad planteado por la defensa de Garay.

"De las circunstancias, datos, informes y dictámenes se evidencia que el imputado tuvo pleno dominio de la situación en todo momento. Con plenitud de juicio para maniobrar de una manera segura, sin emotividad, «juzgando» de antemano la «afrenta» que estima le ha hecho Corbalán, a la que ha querido «castigar» por rechazarlo, en una relación que la mujer ha puesto fin, y que él no acepta", escribió en el fallo el camarista Otto Crippa García.

"La hice mierda. Le vacié el cargador. La maté, la maté. Es una boluda. Yo sabía que iba a pasar esto", Escuchó de Garay un compañero de trabajo minutos después de asesinar a Corbalán en la fiambrería La Fábrica, de Eva Perón y Garay, en Villa Diego. La mujer, de 24 años, era separada y madre de una nena de 8 años y cortó una relación amorosa con Garay dos semanas antes del crimen, el despecho del hombre fue terrible.

Garay trabajaba en una empresa de seguridad privada que custodia el local que la financiera Finansol tiene en esa ciudad y se desempeñaba como patovica en un boliche de Pueblo Esther, era un hombre de 1,90 metro de altura y 110 kilos de peso. Muchos lo reconocían por el apodo de El de moño rojo, ya que insistentemente contaba un chiste cuyo remate era el mismo del apodo.

Ese día Garay llegó en su camioneta Nissan Pathfinder al gimnasio en el que entrenaba dos veces al día y le anunció a su profesor: "Voy a hablar con mi novia". Fue hasta el negocio; entró, les dijo a dos compañeras de Florencia que se tiraran al piso y llevó a la chica a un depósito. " Te dije como iban a ser las cosas y me cagaste la vida,", escucharon las compañeras, y luego los tiros.

La defensa de Garay, a cargo de Luis Tomasevich presentó, como recurso final, un pedido de nulidad de lo sentenciado basado en " la no producción de pericia psicológica ordenada y decretada, el no haberse corrido traslado para ampliar conclusiones, y que no se dictó el decreto de llamamiento de autos para sentencia", según se sintetizó en el dictamen.

Volvió al lugar para rematarla. En el fallo que condena a Garay, de 14 páginas, Crippa García se concentra, entre otros argumentos, en la manera en que fue asesinada Corbalán. Los balazos "han sido realizados en dos instantes. Ya que tras los primeros disparos, y al salir del lugar, oyó quejarse a la víctima, saltó el mostrador e ingresó al depósito nuevamente, disparó hasta agotar el cargador —fueron 16 balazos— en una nueva valoración de su idea a culminar la «tarea»."