Sábado 28 de Febrero de 2009
Los dos muchachos llegaron pasado el mediodía de ayer a un centro asistencial de alta complejidad del macrocentro rosarino como si fueran dos pacientes más. Al menos eso presumieron las dos empleadas cuando uno de ellos preguntó si podía realizar una consulta con uno de los médicos del instituto. Pero enseguida los recién llegados decidieron terminar con la puesta en escena: desenfundaron dos armas y encañonaron a las trabajadoras y a los cinco pacientes que esperaban ser atendidos. Con la situación controlada, recogieron la recaudación y a eso le sumaron el efectivo que tenían las víctimas.
Fue un típico asalto a mano armada, pero se desarrolló en un escenario inusual: la sala de espera de un sanatorio. Una fuente de la investigación policial señaló que no podía precisar el monto sustraído a raíz de que, hasta anoche, el asalto no había sido denunciado por las autoridades del centro asistencial en la comisaría que controla la zona. En rigor, los uniformados de la seccional 3ª actuaron de oficio ya que al centro médico acudieron efectivos de la Brigada Motorizada tras el asalto.
El sobresalto. El vocero policial señaló que el ilícito ocurrió cerca de las 13 de ayer. A esa hora, todo transcurría con normalidad en el Instituto Cardiovascular de Rosario (ICR), situado en Oroño 450.
Los médicos cumplían con la rutina habitual de atender a personas en los consultorios externos. Detrás del mostrador de la recepción atendían dos empleadas y cinco pacientes esperaban el llamado de los médicos.
En ese momento, dos muchachos de "entre 25 y 30 años" llegaron al ICR. Al parecer, se mostraron amables. "Preguntaron por uno de los médicos que trabajan en el lugar", comentó una fuente policial.
La empleada supuso que estaba frente a pacientes, pero apenas pudo esbozar una respuesta. Los recién llegados exhibieron dos armas y exclamaron la frase de rigor: "Esto es un asalto". Las empleadas quedaron atónitas, mientras los pacientes observaban la escena con sorpresa. Los ladrones continuaron con el despliegue usual de los asaltos.
"Dame la plata", gritó uno de los maleantes. Con el caño de las armas apuntándolas, las mujeres no ofrecieron resistencia. Entonces, los intrusos recogieron el efectivo de la caja. "No sabemos cuánto dinero se llevaron porque (las autoridades) no radicaron la denuncia", explicó un vocero de la comisaría 3ª, con jurisdicción en la zona donde ocurrió el ilícito.
De la caja a las billeteras.Sin embargo, los ladrones no se conformaron con el dinero de la caja . También les quitaron a las trabajadores y a los pacientes la plata y los teléfonos celulares que tenían encima. En este caso, el dinero que recolectaron no fue mucho. "A las empleadas les llevaron 50 pesos y a los pacientes unos cien pesos", comentó un oficial a cargo de la investigación del suceso.
Ese es el único monto de lo sustraído que, hasta anoche, había sido reportado a la policía tras el asalto.
Con el botín en su poder, los asaltantes se esfumaron. El portavoz policial tampoco pudo precisar si los intrusos desaparecieron en un auto o en otro tipo de vehículo.
Hasta anoche, los pesquisas no contaban con muchos detalles acerca de los rasgos físicos de los malhechores. "Las víctimas nos dijeron (por los ladrones) que tenían una estatura de un 1,70 metro, pero no aportaron muchos datos más", comentó uno de los voceros consultados.