Policiales

Atraparon a un trío de ladrones por perder un celular en un arrebato

La ansiedad por recobrar un teléfono celular perdido le jugó una pésima pasada al grupo de delincuentes que el martes por la tarde asaltó a uno de los socios de Itamae Sushi, un restaurante de esa...

Viernes 13 de Mayo de 2011

La ansiedad por recobrar un teléfono celular perdido le jugó una pésima pasada al grupo de delincuentes que el martes por la tarde asaltó a uno de los socios de Itamae Sushi, un restaurante de esa especialidad culinaria japonesa ubicado en Güemes y Riccheri, en el corazón de Pichincha. Todo comenzó cuando dos hombres a bordo de una moto roja asaltaron al comerciante en el momento en que éste bajaba de su auto. Le robaron 13.200 pesos que llevaba en una bandolera y, en el forcejeo que hubo, a uno de los ladrones se le cayó su teléfono celular.

A partir de esa incidencia, y de la obstinación del maleante por recuperar su preciado aparato, efectivos de la Brigada de Investigaciones de la policíua local lograron detener anteayer a tres hombres con sendos prontuarios abiertos y que ahora quedaron vinculados al atraco.

Es mío.Que "la ansiedad es una mala consejera" es una verdad callejera que puede transformarse en realidad. Esto le sucedió a uno de los ladrones que el martes asaltaron a un comerciante en el barrio Pichincha y al que se le cayó el celular. Una hora después del atraco, cuando la víctima estaba haciendo la denuncia policial, el celular perdido comenzó a sonar. La víctima primero no quiso atenderlo, pero fue tanta la insistencia que se lo pasó a su pareja y la joven respondió. "Ese celular es mío", dijo una voz masculina desde el otro lado del aparato. La mujer contestó que ya lo sabía, que su hijo lo había encontrado tirado en el piso y que se lo quería devolver. Cinco o seis llamados más tarde, y con conocimiento de la policía, se pactó una entrega en el patio de la iglesia La Guardia, ubicada en Uriburu y Presidente Roca.

Allí, los hombres de Investigaciones detuvieron a César Mario A., de 33 años, y demoraron a su pareja, quien lo acompañó a la cita conduciendo una moto marca Appia color rojo, similar a la descripta por la víctima del robo frente al comercio de venta de sushi. A partir de esa detención, la policía realizó dos allanamientos: uno en Pellegrini al 3100, en el domicilio de César Mario A., donde secuestraron un revólver calibre 38 largo y la bandolera robada al comerciante con 1.580 pesos en su interior. Y después en una casa de pasaje Franklin al 7800, en la zona oeste de la ciudad, a la cual los pesquisas llegaron al descubrir que desde una línea fija de esa vivienda se había llamado al celular perdido para reclamarlo. En esa casa fueron detenidos dos hombres: Sergio Martín C., de 25 años, y Domingo Baltazar S., de 38. En la finca se secuestró un revólver calibre 32. Los tres hombres tienen prontuario abierto.

Arrebato y fuga. El martes, alrededor de las 18.20, uno de los socios de Itamae Sushi estacionó su auto en las inmediaciones del local y cuando estaba presto a bajar llevando colgada una bandolera, fue abordado por un muchacho joven que a cara descubierta lo apuntó con un revólver. "Dame la guita, la del bolso", le gritó. El hombre llevaba 13.200 pesos para pagar a proveedores y mantuvo un forcejeo con el maleante. En esa circunstancia, al ladrón se le cayó el celular que finalmente lo llevaría tras las rejas. Ahogado en bronca, el comerciante vio como la dupla delictiva se marchó del lugar en una moto roja dejando el aparato en el piso.

El comerciante tomó el celular y se fue a la comisaría del barrio a denunciar lo sucedido. En eso estaba cuando un ringtone extraño lo alteró. El celular que se le había caído al ladrón no dejaba de sonar. La víctima le pasó el teléfono a su pareja y la joven contestó. "Sí, sé que es tuyo. Mi hijo lo encontró y te lo quiero devolver. Pero ahora no puedo porque estoy trabajando. Llamame y quedamos en algún lugar", respondió la mujer.

Desde ese momento, una hora después del robo, el celular recibió entre cinco y seis llamadas reclamando su devolución. Una de esas llamadas se realizó desde un teléfono fijo y las restantes desde celulares que aparecían agendados. Todo hace pensar que el ladrón había perdido el celular, pero no sabía dónde. Ya en manos de los pesquisas de Investigaciones, las llamadas fueron contestadas por una mujer policía. Así se llegó a pactar un lugar de entrega. "El único momento libre que tengo es cuando voy a buscar a mi nene a la iglesia La Guardia, en Uriburu y España", respondió la voz policial femenina al insistente llamado buscando la devolución del aparato.

Cayó en la trampa. El miércoles por la tarde, cerca de las 15.30, media docena de hombres de la Agrupación Unidades Especiales se camuflaron en las inmediaciones de la iglesia mencionada. "Cuando yo esté llegando te llamo", advirtió el ladrón desde otro celular. "Ahora va mi mujer a buscarlo. Ella lleva una campera celeste", coordinó el maleante sin saber que hablaba con una mujer policía. Mientras esa escena transcurría, en el semáforo se estacionó una moto color roja con un hombre al que se le adivinaba una camiseta argentina por debajo de un buzo. Cuando la mujer de campera celeste agarró el celular y se dirigía hacia la moto, el jefe del operativo dio la orden para la detención. Así cayó, por ansioso, César Mario A., quien tiene en su prontuario dos condenas de 2002 y 2003, a cuatro años cada una, por delitos contra la propiedad. "La fisonomía del apresado se ajusta a los dichos de la víctima del robo calificado en Itamae Sushi", dijeron voceros de la investigación.

Con César A. preso, desde Investigaciones le solicitaron a la jueza de Instrucción Mónica Lamperti dos órdenes de allanamiento. Una para la casa del detenido, en Pellegrini al 3100. Y otra para un domicilio del pasaje Franklin al 7800, donde fueron detenidos Sergio Martín C. y Domingo Baltazar S.. De acuerdo a los dichos de los investigadores, el hombre que manejaba la moto roja durante el atraco al comerciante era Sergio Martín C., un muchacho que fue mencionado como sospechoso en el homicidio del policía del Comando Radioeléctrico Ramón Agustín Flores, asesinado el 3 de diciembre pasado en Funes. El uniformado fue atacado por dos hombres en moto. Y a los pocos días de ese crimen el ahora apresado hizo una presentación espontánea en los tribunales rosarinos y quedó desvinculado del caso.

Ahora, los tres hombres fueron acusados del robo calificado a las puertas de Itamae Sushi y la jueza de Instrucción 12, Mónica Lamperti, se apresta a indagarlos en las próximas horas.

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