Aterradora experiencia de una mujer que vio un asesinato frente a su casa
Fue a dos cuadras de la Municipalidad de Villa G. Gálvez. Una vecina fue testigo de cómo mataban de cinco tiros a Gustavo Romero, un vendedor ambulante.

Sábado 09 de Diciembre de 2023

La noche del viernes, pasadas las 21, Gustavo Romero, un hombre de 52 años y antiguo vecino del macrocentro de Villa Gobernador Gálvez conocida como barrio Municipalidad, fue asesinado de cinco disparos de una pistola 22. Iba para su casa y en Iriondo y Mosconi una persona que se trasladaba en una bicicleta se detuvo a su paso, discutió con él y sin más le disparó. Angela, la vecina que vive en la ochava donde cayó Romero, contó su escalofriante experiencia. “Escuché que discutían y cuando me asomé por la ventana empezaron los tiros, uno casi me da en el brazo y se incrustó en un pared del comedor. Pensé que me moría, me olvidé hasta del teléfono del 911 para llamarlos”, contó aún asombrada y perpleja.

El lugar del asesinato, a 200 metros de la Municipalidad y la Plaza San Martín, es la ochava en la que vive Angela, que tiene problemas de movilidad. “Como me cuesta moverme tipo 21 fui a cerrar la puerta y la ventana y escuché que dos personas discutían. No sé que era pero me acerqué y les dije que fueran a otro lado y en eso empiezan los tiros, fueron como siete. Quedé congelada por que sentí que una bala me rozó el brazo y se clavó en la pared. Por suerte no me hirió pero si venía mas al cuerpo me mataba. El hombre caído en el piso pidió ayuda y el otro le dio tres tiros mas y se fue en la bici. Yo no lo vi, eran sombras”.

La vecina contó que “al minuto de que se escucharon los tiros me llamó mi sobrino, que vive al lado y se vino para casa. Un ratito después vino la policía y después llegó la familia del hombre muerto y el fiscal. Como a la 1 de la mañana, hora en que mas o menos terminó todo, mi hija quiso limpiar la vereda. Había mucha sangre, pero un sobrino del hombre me preguntó si yo estaba bien y otra mujer, creo que la hermana del muerto, me dijo que ella limpiaba la sangre, y así fue”.

De Romero poco se sabe. Vivía cerca de donde lo mataron, en Caseros y Mosconi y frente al instituto “Sol Naciente”. Vecinos contaron que “era un hombre común, nunca tuvo problemas con nadie. Vivía con su madre en un pasillo con varios departamentos, pero la madre murió hace tiempo. Quedó en la casa con una mujer pero ella creo que se fue”, dijo una vecina.

Otro vecino del pasillo lo recordaba. “Trabajó como remisero mucho tiempo, pero tuvo una operación del corazón y no pudo seguir manejando. Cuidaba autos, vendía papel higiénico y así se arreglaba. No creo que sea un problema de drogas ni nada así. Tenía muy poca plata y era muy sencillo”, acotó.

De las siete vainas que quedaron esparcidas en la esquina de Iriondo y Mosconi cinco balazos hicieron blanco en Romero, una en la cabeza, otra en la espalda y los otros tres en distintos lugares del cuerpo . “Se ve que lo remataron”, dijo un vendedor ambulante que lo conocía. “Era un buen muchacho pero con mucho lío de plata. No sé que pasó pero a veces viene uno y te echa la culpa de que le robaron por un dato que le dio otro y terminás en el medio de una historia re loca“, dijo el vendedor y no agregó mas.

Junto al cuerpo de Romero quedó su celular y el peritaje del equipo se postergó hasta analizar las manchas de sangre que lo cubrían. El hecho quedó a cargo inicialmente del fiscal de la Unidad Fiscal de Homicidios Dolosos en turno, José Luis Caterina, quien ordenó las medidas de protocolo, como el rastreo de eventuales cámaras de seguridad en la zona y búsqueda de testigos. La víctima fue trasladada al Instituto Médico Legal de Rosario para su autopsia y los efectivos de Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal levantaron del lugar del crimen siete vainas servidas calibre 22 largo y una bala de plomo deformada.

Los vecinos de Romero descartan un asunto ligado al narcomenudeo. “Era un hombre al que ni siquiera muchos visitaban. Se lo vio esta semana con una mujer y por ahí la muerte tuvo que ver con un asunto de polleras, o quisieron asaltarlo, aunque mucho no le iban a sacar”, concluyó una vecina.∏