Atemorizaba a los vecinos para luego venderles seguridad
En tiempos en los que la seguridad es un tema cotidiano y de campaña, en el cual los vecinos viven en contínuo estado de pánico y desconfían de todo y de todos, dos hombres fueron detenidos y acusados de fomentar la inseguridad para poder vender un servicio de custodia privada. El escenario elegido fue el barrio República de la Sexta...

Domingo 03 de Mayo de 2009

En tiempos en los que la seguridad es un tema cotidiano y de campaña, en el cual los vecinos viven en contínuo estado de pánico y desconfían de todo y de todos, dos hombres fueron detenidos y acusados de fomentar la inseguridad para poder vender un servicio de custodia privada. El escenario elegido fue el barrio República de la Sexta y la operatoria era sencilla: primero pasaron casa por casa entregando un folleto con símbolos del lenguaje tumbero, de amplia difusión de Internet, que indica cómo se marcan las viviendas para ser robadas; después, pintaron esos símbolos bajo de los timbres de algunas viviendas para fomentar miedo; y finalmente, ofrecían los servicios de custodia para la zona.

  "La verdad es que por el despliegue que hicieron, lo hubieran hecho legal y la gente los hubiera contratado. No hacía falta meter miedo. Al final, por una estupidez quedaron presos", reflexionó ayer un vecino de Colón al 2200. Esa fue la zona donde comenzaron a operar los vigi-truchos, tratando de captar clientela. "Es cierto que muchas veces se le pega a la policía, pero esta vez se movieron rápido y los detuvieron. Este es un barrio estigmatizado con la inseguridad. Hay mucho vecino viejo y los arrebatos están a la orden del día. Pero la policía actuó bien y rápido", relató un comerciante de la cuadra.

 

 

Marketing incluido. Ayer, en la cuadra mencionada, ya no quedaban símbolos tumberos pintados debajo de los timbres y porteros eléctricos. Sin embargo, los vecinos mantenían el bajo perfil para evitar males mayores. "Te cuento lo que pasó, pero no me escraches en el diario porque la calle está brava", pidió uno de los entrevistados. Todo comenzó el sábado pasado. Durante la mañana, dos hombres llegaron a varios domicilios de la cuadra ofreciendo un servicio de seguridad privada nocturna: pagando 35 pesos por casa ellos brindaban protección de 22 a 5. "Te daban un folleto con logo y todo. Teléfonos para consultar referencias y una lista de símbolos que usan los delincuentes para marcarte la casa. También tenían credenciales de seguridad y una chapa con el escudo de la provincia, como si fueran policías", explicó una mujer.

  Los folletos también incluían sugerencias: "No piense que a usted nunca le va a pasar. Antes de abrir la puerta, cerciórese de quién es", dice uno de los folletos. Acompañados por dos lindas promotoras, los farsantes repitieron su accionar el domingo y el lunes pasado. "Una señora que estaba comprando en el negocio escuchó que nos ofrecían el servicio y se llevó folletos. Enseguida les abrió la casa y los contrató. Los tipos le decían: «Acá le dejo mi celular y cuando usted sale nos avisa»", recordó una comerciante.

  La respuesta de los vecinos no fue la esperada por los vigi-truchos y, crisis mediante, consiguieron pocas adhesiones. Entonces, el martes varias casas aparecieron pintadas con los símbolos similares a los de la folletería, principalmente con aquellos que significan "se puede robar" y "dispuesta para robar". No se salvó ni la casa de un importante funcionario judicial que residen en la zona.

 

 

Apresados. Pocas horas pasaron para que en la comisaría 4ª empezaran a recibirse denuncias de los vecinos afectados. Ese fue el comienzo del fin para la historia de la empresa identificada como "Area Protegida". Con los testimonios de la gente del barrio y los datos dejados por los vigi-truchos, los pesquisas comenzaron a buscarlos. Los hallaron el miércoles: uno estaba promocionando los servicios en Cerrito y Berutti a bordo de un Fiat Regatta; el otro estaba unas cuadras más allá, en un Peugeot 505

  La policía les incautó dos gorras con la inscripción Policía de Santa Fe —artículo de venta libre en cualquier armería—, folletos con foto color de los autos secuestrados y el Monumento a la Bandera como fondo, talonarios de recibos y de factura tipo C con todos los datos de uno de los detenidos (incluído su CUIL y su número de Ingresos Brutos), fibrones similares a los usados para pintar los frentes de las viviendas, y una hoja de ruta con las casa visitadas. Además, se les secuestró una billetera con una credencial de seguridad y un escudo de la provincia dorado con el que chapeaban.

  Los detenidos fueron identificados como Walter G., de 39 años, un ex empleado de seguridad domiciliado en jurisdicción de la subcomisaría 20ª y a nombre de quien estaban los datos en facturas y recibos; y Renato Ezequiel D., de 29 años, quien reside en Villa Gobernador Gálvez. Ambos quedaron a disposición del juez de Instrucción Javier Beltramone quien los acusó de daño intencional, intimidación pública y el uso indebido de los atributos de una fuerza de seguridad. Ya que ninguno de los dos detenidos tenían antecedentes prontuariales y no se les secuestró armamento, el magistrado ordenó que se mantengan en libertad, afectado al proceso. Los dos vehículos quedaron secuestrados. l