Policiales

Atacaron a la familia de una presa de la cárcel donde murió Elizabeth Cantero

Le dispararon al menos diez tiros. Se supone que fue en venganza por la reyerta que le costó la vida a la media hermana del líder de Los Monos. Ocurrió en pasaje Lejarza al 4400.

Jueves 21 de Enero de 2016

Fueron al menos diez balazos los que impactaron el martes, pasadas las 21, contra el frente de una casa de pasaje Lejarza al 4400. La vivienda es propiedad de una familiar directa de una de las reclusas que protagonizaron un incidente con Elizabeth Alejandra Cantero, la mujer de 34 años que era media hermana del líder de la banda de Los Monos y murió el lunes a la noche tras un oscuro episodio en la Unidad Penitenciaria 5 ubicada en Ingenieron Thedy al 300. “La responsabilidad total y absoluta de la muerte de Elizabeth Cantero la tiene el Servicio Penitenciario de Santa Fe (SP)”, denunció un día después el abogado de la familia, Marcos Cella. Ayer, en tanto, el ministro de Seguridad provincial se defendió de las imputaciones al sostener que lo que se hizo fue pretender poner a Cantero “en resguardo, pero ella lo rechazó en función de un hábeas corpus. Como ese resguardo no fue aceptado estuvo en un pabellón común y ahí fue agredida”.
  Mientras en el Instituto Médico Legal el cuerpo de Elizabeth Cantero esperaba ser sometido a la autopsia dispuesta por la Justicia, operación que se realizó ayer por la tarde con la presencia de un perito de parte aportado por la familia de la víctima, un grupo de reclusas de la cárcel de mujeres habló con la prensa y contó lo sucedido la calurosa tarde del domingo. En un audio difundido por el portal Periodicotodos.com, bajo reserva de identidades las reclusas contaron que “ninguna” de ellas golpeó a Cantero.

Detalles de una pelea. El incidente sucedió el domingo a las 19 cuando Cantero dejó su “lugar de resguardo” para buscar la cena en la celaduría. Entonces, dijeron las mujeres, cruzó el patio de planta baja frente a las demás reclusas y al regresar se negó a “engomarse”, como se conoce en la jerga volver a ser encerrada en su celda. “No sabemos por qué pasó por el patio, porque no debía tener contacto con la población penitenciaria”, explicó una interna.
  En ese momento, dijeron, Cantero fue rodeada por personal del SP y una interna con su beba le pidió a las empleadas “que no la asustaran porque se ponía peor”. Entonces Cantero tomó del cuello a la beba de la presa y las otras reclusas se la sacaron. “Nadie (de las presas) la tocó, solo agarramos a la beba y se la llevaron las empleadas. Luego nos enteramos que Cantero estaba en el hospital”, explicó una mujer privada de la libertad.
  “Después de ese incidente a nosotros nos engomaron, nos metieron en las habitaciones y no supimos nada más de ella. Lo que sí queremos que quede claro es que ninguna de las internas le pegó. Nosotros le pedimos a las empleadas que no la golpearan. Luego nos enteramos que hubo 14 empleadas lesionadas”, relató la detenida poniendo luz sobre la mecánica de lo ocurrido previo a la muerte de Cantero.
  “Ella hacía dos semanas que había llegado y siempre estuvo en el buzón de resguardo (una celda en solitario sin contacto con otras internas). Ella deliraba. Miraba al cielo con las manos levantadas y decía: «Señor juez, usted tiene que firmar». También se levantaba la remera, se agarraba la panza y decía: «Me dieron ácido. Sé que me quieren matar. Pero no van a poder». Estaba muy perdida”, explicó la reclusa. “A nosotras nos dijeron que Cantero tenía lastimados los codos y las rodillas, pero nunca vimos que se haya caído en el patio. Ella tenía otras heridas que nos contó que se la hicieron los policías de la sub 20ª (cuando la apresaro por golpear a una de sus hijas). Fue cual al principio hablaba con nosotras”, comentó la mujer.

Balazos. En ese marco, y según denunció la hermana de una de las reclusas que participó del incidente con Elizabeth Cantero, pasadas las 21 del martes dos hombres vestidos con ropa de trabajo y utilizando cascos balearon el frente de su casa ubicada en Lejarza al 4400, en la villa La Boca. En la casa viven los padres de la interna y los impactos quedaron grabados en el frente de la vivienda, una de tres pertenecientes a la misma familia, y en una de las ventanas. Al menos dos proyectiles ingresaron a la casa donde ayer no quedaban familiares de la reclusa. “Después de la balacera se fueron porque todos tienen mucho miedo con lo que pasó. Ya se sabe que los Cantero juraron venganza contra las tres internas que pelearon con la piba en la cárcel”, explicó una de las pocas doñas que habló con la prensa.
  Mientras un equipo periodístico de este diario trabajaba recolectando testimonios en la cuadra, un móvil del Servicio Penitenciario (SP) se estacionó frente a la vivienda junto a un móvil del Comando Radioeléctrico. Al advertir la presencia de los periodistas, el movil del SP partió raudamente del lugar sin dar posibilidad de consultar nada. Los efectivos del Comando, quienes habían llegado para entrevistar a las víctimas, se quedaron para brindar seguridad. “Nos quedamos, no vaya a ser que les roben la cámara”, comentó uno de los efectivos.
  La fiscal Gabriela Bassagaisteguy, en tanto, recibió la consulta sobre la balacera y ordenó la custodia de la vivienda. En la escena se levantaron vainas calibre 9 milímetros.

Autopsia sin resultado final

Ayer, poco después de las 18, el cuerpo de Elizabeth Cantero fue sometido a la autopsia en el Instituto Médico Legal. A cargo de la operación estuvo el médico Raúl Rodríguez y como perito de parte de la defensa el doctor Daniel Luna. Extraoficialmente se supo que el cadáver tenía golpes en la zona temporoparietal izquierda, el pubis y el abdomen de reciente data. Además presentaba un traumatismo en el occipital derecho provocado tiempo atrás y la fractura de dientes. Los peritos hicieron extracciones de órganos para ser analizados a posteriori e hisopados subuñales para detectar si había allí piel de las presuntas atacantates.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario