Policiales

Atacan a tiros la casa de un dirigente camionero en un barrio de Casilda

Ocurrió la noche del jueves en la vivienda de Diego Giménez, secretario de prensa del sector que a nivel nacional responde a Hugo Moyano

Sábado 21 de Marzo de 2020

En un contexto de áspera contienda entre dos facciones del Sindicato de Camioneros de la provincia, pistoleros armados dispararon contra el frente de la casa de Diego Giménez, encargado de prensa del sector que responde a nivel nacional a Hugo Moyano, ubicada en San Martín al 1200 del barrio Barracas, en Casilda. "Me esperaba algo así, pero no en mi casa. Esperaba que me pegaran un tiro en la calle", expresó Giménez el dia después del ataque. Dos de los proyectiles disparados dieron en el Fiat Duna del referente gremial y otro ingresó por una ventana de la casa e impactó en una pared interior, muy cerca de donde estaban la esposa y la hija del hombre. "No tengo problemas con nadie, por eso debo suponer que esto viene por mi actividad en el gremio", indicó.

Desde noviembre de 2007, cuando el tesorero del gremio de camioneros Abel Beroiz fue bestialmente asesinado en la cochera del Automovil Club Argentino de Rosario, en el subsuelo de la Plaza Montenegro, el sindicato cuyo referente nacional continúa siendo Hugo Moyano comenzó en la provincia de Santa Fe un período de revueltas y asonadas. Tras el crimen del tesorero, hasta ese momento hombre fuerte del moyanismo, se generaron escenarios de disputa y violencia que en abril de 2014 tuvieron otro pico: el asesinato del afiliado Nicolás Savani en la asamblea anual que se realizó en el camping del sindicato, en Pérez. Y la espiral de violencia parece no detenerse aunque sea espaciada.

De milagro

Diego Giménez es encargado de prensa del flamante Sindicato de Choferes de Camiones, Obreros y Empleados de Transporte de Cargas y Logística de la provincia de Santa Fe que tiene como referente provincial a Juan Mateo Chulich y a nivel nacional responde a la familia Moyano. Hoy es oposición a la conducción provincial de Sergio Aladio, quien tres semanas atrás fue reelecto para un segundo período como secretario del gremio.

Giménez reside junto a su familia en San Martín al 1200 de Casilda, a pocos metros del arroyo Candelaria, en el barrio Barracas. El hombre es empleado y trabaja en San Lorenzo. Según se pudo establecer, el jueves a la noche el sindicalista estaba en su casa junto a su esposa y a su hija de 11 años. A las puertas de la vivienda habia quedado estacionado el viejo Fiat Duna blanco del gremialista.

Apenas pasadas las 21, cuando el hombre estaba por entrar a la ducha y su esposa cocinaba, se escucharon una serie de detonaciones que sobresaltaron al vecindario. "De casualidad los tiros no le pegaron a mi señora o a mi hija. Uno de los proyectiles entró por la ventana, rebotó en una pared y recorrió unos diez metros en diagonal por la casa hasta impactar en una pared", detalló Giménez al portal de noticias Casildaplus.

"Sé que en cualquier momento me van a pegar un tiro", indicó el hombre antes de inferir que el ataque está relacionado con su actividad gremial. "Fuera de eso no tengo problemas con nadie", dijo. Giménez indicó que de inmediato se comunicó con Chulich, su referente gremial, y luego llamó al 911.

Fuentes allegadas a la investigación confiaron que se corroboraron al menos seis impactos en la fachada de la casa y otros dos en el Fiat Duna del hombre. En total se incautaron ocho vainas calibre 9 milímetros.

La investigación quedó en manos de la fiscal Mariela Luna, quien ordenó la intervención del Gabinete Criminalístico de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para el relevamiento de la escena del hecho, la toma de testimonios y el relevamientos de cámaras de videovigilancia públicas o privadas en las inmediaciones.

Una historia de contexto

El brutal asesinato del tesorero Abel Beroiz, ocurrido el 27 de noviembre de 2007 en pleno centro rosarino, derivó cinco años más tarde en la ratificación de las condenas a siete de los ocho acusados, entre ellos el autor material, los ideólogos y los partícipes primarios del hecho.

Pero la interna camionera no terminó allí. El sábado 12 de abril de 2014 la asamblea anual del Sindicato, en el camping de Pérez, culminó con una balacera infernal entre dos facciones del gremio. Lo que comenzó como una gresca derivó en el asesinato del afiliado Nicolás Savani, trabajador de Agua y Gaseosas de la Distribuidora Funes. Un crimen que aún no tiene imputados.

Por aquellos días el secretario general en la provincia era el moyanista Marcelo Dainotto (antiguo ladero de Beroiz), quien quedó debilitado por el incidente y fue separado del gremio. Dos años más tarde, en marzo de 2016, Sergio Aladio, opositor a Hugo Moyano, ganó las elecciones y se transformó en secretario general del gremio en la provincia. Una de sus primeras medidas fue desafiliarse de la Federación que comanda Moyano.

Divididos

En 2017 la gente de Moyano en Santa Fe, encabezada por el dirigente Juan Mateo Chulich, generó una lista opositora a Aladio y en enero pasado, a través de la Resolución 3/2020 del Ministerio de Trabajo de la Nación, fue inscripto como Sindicato de Choferes de Camiones, Obreros y Empleados de Transporte de Cargas y Logística de la provincia de Santa Fe.

Desde ese día se inició el proceso de normalización requerido por el Ministerio con la presentación de estatutos y actas institucionales para avanzar luego en la elección de autoridades. En este contexto, un sector denunció haber sido apartado de las asambleas y hasta describió graves situaciones respecto a la documentación presentada en Trabajo para la inscripción.

Así aparecieron denuncias cruzadas de parte de las organizaciones, lo que hizo eclosión el último jueves 13 de febrero cuando ambas facciones confluyeron en el gremio y una de ellas no ingresó, aunque decidió hacer, con presencia de escribanos, su propia asamblea en medio de un fuerte operativo policial que cortó la calle y generó caos en la zona. El último fin de semana de febrero Chulich fue reelecto al frente del gremio hasta 2024.

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