Policiales

Atacan a balazos un carrito tras amenazar al dueño

Al propietario le pidieron 100 mil pesos "desde una cárcel" en un mensaje a Facebook advirtiendo que matarían a su hijo. A la madrugada abrieron fuego

Sábado 19 de Enero de 2019

El "carrito de Lucas", un local de comidas rápidas en la esquina de Lamadrid y Balcarce, fue atacado a balazos ayer a la madrugada. Fue a las 3 de la madrugada, media hora después de que cerrara mientras llovía. Alguien pasó por el lugar y sin detenerse disparó contra el negocio perforando el enrejado que da a la esquina. El dueño del lugar denunció en Fiscalía que la tarde previa al ataque comenzó a recibir amenazas primero a su Facebook y luego a su celular desde una prisión. En principio le pidieron un pago de 100 mil pesos y un auto para no matar a su hijo. Los mensajes se prolongaron hasta la 1.30, cuando bajaron las exigencias del monto de dinero y pidieron una moto. Ese fue el último contacto hasta que se produjo el ataque a balazos.

   Desde hace más de diez años el "Carrito de Lucas" es una fija en la esquina de Lamadrid y Balcarce, a metros de las torres de monoblocks, en barrio Las Delicias. Pintado de color naranja, dos dibujos del Pato Lucas dan la bienvenida al lugar. Con mucho temor y solicitando que se preserve su identidad, los allegados al lugar contaron su mala fortuna.

Peso sobre peso

"Este es un negocio familiar. Somos gente de trabajo que no nos mete con nadie. Desconocemos por dónde viene todo esto. Tanto las amenazas como el ataque a balazos", explicaron.

   Si bien los protagonistas de esta historia no señalaron a nadie, vale destacar que el local está en un territorio signado por dos elementos de conflicto. Las picadas de autos y motos sobre Oroño y la disputa territorial que llevan adelante al menos tres bandas de la zona. Una de ellas se ganó un lugar en las crónicas de los últimos meses: La banda de Los Gorditos. Varios de sus integrantes fueron detenidos e imputados por la Justicia el año pasado. A siete cuadras del carrito, en la esquina de Gutiérrez al 1800 en la zona del asentamiento conocido como Villa Flammarion, el 26 de septiembre pasado fue asesinado balazos Pablo Núñez, de 20 años, por el cual fueron señalados integrantes de Los Gorditos. El territorio se completa, además de villa Flammarion y el Fonavi, con el Fuerte Apache y Tiro Suizo.

   "El barrio no escapa a la realidad de todos los barrios de Rosario. A veces mejor. Otras no tanto. Pero nada terrible", indicó una vecina a pocos metros del carrito baleado durante la madrugada.

Aprietes

Los allegados al carrito baleado indicaron que el jueves por la tarde el dueño del local, de 46 años, comenzó a recibir a su perfil de Facebook una serie de amenazas. Los mensajes provenían de una de las cárceles de la zona, no quisieron especificar para no entorpecer la investigación, y se los adjudicaba un hombre que presentó un apodo que los amenazados dicen desconocer. Les pedían 100 mil pesos y un auto para no matar al hijo del dueño del local de comidas rápidas. Con el correr de la tarde pasaron los mensajes llegaron al celular del hombre. "En principio no le dio entidad porque no conocía a la persona que se comunicaba y el pedido era irracional. Este es un negocio familiar y se vive al día. ¿De dónde va a sacar ese cantidad de dinero?", se preguntó la persona que habló con este medio.

   "Fueron muchos los mensajes", indicó el vocero. El último se registró alrededor de la 1.30, una hora antes del cierre del local. La última oferta había sido por menos de la mitad del dinero exigido y una moto. A las 2.30, las personas que atienden el último turno terminaron de entrar las mesas de la vereda y cerraron el carrito. Alrededor de las 3 de la mañana desde un auto que circulaba por Lamadrid comenzaron a disparar contra uno de los costados del local, sobre el que hay una cámara de videovigilancia.

En la cocina

Al menos seis impactos recibió un chapón que protege a una de las ventanas enrejadas del carrito. Los proyectiles calibre 9 milímetros perforaron la chapa e impactaron en distintos lugares del interior. Una ojiva perforó la chapa, rebotó en una pared y en un freezer y quedó en medio de la cocina. Otra perforó el chapón y los caños de dos mesas. "Si esto hubiera pasado una hora antes o cuando hay gente comiendo habría sido otro el resultado", indicó la persona que actuó como portavoz. Los vecinos llamaron al 911 y avisaron a los propietarios del carrito.

   El caso quedó a cargo de la fiscal de Gisela Paolicelli, de la unidad de Investigación y Juicio, quien comisionó a efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) para que recabar testimonios y verificar la existencia de cámaras de vigilancia públicas y privadas.

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