Policiales

Asesinó a un policía, hirió a otro, se fugó de una alcaidía y se suicidó

Mortal evasión en Entre Ríos. El protagonista, Juan Pablo Franchi, tenía 26 años y estaba preso en Concordia, acusado del homicidio de un médico ocurrido en junio.

Lunes 02 de Febrero de 2015

Un hombre de 26 años que estaba preso en una dependencia policial de la ciudad entrerriana de Concordia huyó violentamente luego de matar de un disparo a un policía y herir gravemente a otro. Una vez que pudo llegar a la ciudad de Colón, y al encontrarse cercado por la policía, se suicidó de un balazo en el  hotel en el que se había alojado y donde fue hallado sin vida.
  Fuentes policiales identificaron al recluso como Juan Pablo Franchi e indicaron que el trágico episodio se desencadenó los últimos minutos del sábado en la alcaidía de la policía de Concordia. Allí se encontraba con prisión preventiva desde junio pasado, cuando quedó acusado por el homicidio de un médico de 59 años asesinado a cuchilladas y golpes en la cabeza.

Relaciones. Según refiere el diario Río Uruguay de Concordia a partir de fuentes judiciales, la fuga de Franchi debe entenderse en el contexto de una alcaidía en la que los reclusos no tienen condena y donde las medidas de seguridad y las relaciones entre los presos y los custodios no son tensas como en otras cárceles.
  En ese marco, el sábado a la noche la mayoría de los detenidos organizó una parrillada de la que no participó Franchi pero sí dos de los policías que estaban de turno en la dependencia: los sargentos Néstor Fernández y Fabián Cardozo.
  Según esta versión, cerca de la medianoche los efectivos les dijeron a los presos que era hora de volver a sus respectivas celdas y los reclusos obedecieron. Mientras  los presos ingresaban a los lugares de detención Franchi pidió permiso para ir al baño.
  Pero el preso, según los testimonios de quienes estaban en la alcaidía al momento de la fuga, no fue hacia los sanitarios sino que rápidamente enfiló hacia una oficina de servicio de donde se hizo de un arma reglamentaria. Entonces disparó contra Cardozo.

Muerte. El estampido hizo que el sargento Fernández corriera hasta la oficina y se topó con Franchi. “¿Qué hacés? pará”, dicen que alcanzó a decirle antes de que el preso le disparara al menos dos veces. Uno de los tiros, que ingresó por el pecho, decretó la muerte en el acto de Fernández, de 45 años.
  “No salgan que los quemo”, les dijo Franchi al resto de los detenidos mientras cerraba con candados todas las salidas. Al escapar se llevó un bolso con pertenencias de valor de los policías.

Carnaval. En tanto, gravemente herido por el balazo que acababa de recibir en la zona abdominal, el sargento Cardozo se arrastró hasta el sector de las celdas. Los reclusos empezaron a gritar y golpear los barrotes con platos y elementos de cocina, pero los pedidos no podían ser escuchados a raíz del sonido del corsódromo donde, a pocas cuadras del penal, se desarrollaba un espectáculo de carnaval. Así, ni siquiera los efectivos de la comisaría 4ª, lindante con la alcaidía, pudieron oír el pedido de ayuda.
  Hasta que un preso que —según admitiría más tarde— tenía un celular escondido llamó a la policía. Al parecer, según refiere el periódico entrerriano, quien atendió el llamado pensó que se trataba de una broma hasta que otro de los detenidos, ex integrante de una fuerza federal, tomó el teléfono y explicó bien la situación.
  Minutos después la cuadra se llenó de policías y ambulancias. Los médicos constataron en el lugar la muerte de Fernández, de 46 años. Cardozo fue rápidamente trasladado al hospital Masvernat donde al cierre de esta edición continuaba internado en terapia intensiva en estado delicado y con pronóstico reservado a raíz de las lesiones que le produjo la bala en su aparato digestivo.

Rastrillaje. La policía dispuso un inmediato operativo de rastrillaje, especialmente en inmediaciones del corsódromo de Concordia, distante a pocas cuadras de la alcaidía y donde se presumió que Franchi podría haber aprovechado para perderse entre la multitud.
  Pero el evadido había tomado otro rumbo. Según el diario Uno de Paraná, tomó un remís que lo llevó hasta la ciudad de Colón, ubicada a unos 120 kilómetros al sur de Concordia. Allí se alojó en el hotel Residencial Bolívar, donde un par de detalles hicieron que el conserje sospechara algo raro del recién llegado.
  Al parecer Franchi le dio dinero al conserje para que le comprara una cerveza aduciendo que no quería salir del lugar. También le ofreció venderles un par de celulares que no se descarta que hayan sido sustraídos a los policías a quienes les disparó.
  Más tarde, según refiere el matutino paranaense, el conserje empezó a chatear con un amigo residente en Concordia que le contó lo que había pasado en la alcaidía. Al parecer el empleado empezó a atar cabos y las sospechas sobre Franchi crecieron. Entonces llamó a la policía.

Ventanas abiertas. Al parecer las ventanas de la habitación donde se alojó el evadido estaban abiertas cuando la policía llegó al lugar. Franchi rápidamente cerró las aberturas. Poco pasó hasta que los uniformados apostados en la esquina de Bolívar y Alvear escucharon el estruendo de un disparo de arma de fuego.
  En principio, el fugitivo se mató con la misma arma con la que había asesinado a Fernández y herido de gravedad a Cardozo. El cuerpo de Franchi fue remitido a la morgue judicial de Oro Verde para su autopsia. El episodio es investigado por el fiscal concordiense Mario Guerrero.

Sus huellas en la escena de un violento crimen

Juan Pablo Franchi se encontraba detenido en la Alcaidía de Concordia acusado del homicidio del médico Luis Horacio Cartoccio, un jubilado de 59 años hallado asesinado el 20 de junio del año pasado a cuchilladas y golpes en la cabeza en su casa de Rivadavia y Tucumán. Al parecer su muerte databa de al menos un día antes.
  La noche de ese viernes fue detenido Franchi, de 26 años. Entre las pruebas en su contra obraba el testimonio de un hombre a quien el sospechoso le había ido a vender cosas aparentemente sustraídas de la casa del médico. Pero además los investigadores hallaron en la escena del crimen huellas dactilares del muchacho.
   Del crimen de Cartoccio ayer los medios entrerrianos recordaban detalles escalofriantes como el hecho de que Franchi volviera varias veces al lugar —al parecer se quedó con llaves de la casa— donde estaba el cuerpo para seguir robando. Asimismo, la autopsia reveló que el cadáver del médico presentaba al menos 18 heridas de arma blanca, más allá de que al parecer fue un golpe en la cabeza lo que le ocasionó la muerte.

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