Policiales

Asesinó a tiros a uno de los ladrones que intentaron entrar a su vivienda

Ocurrió a las 21.30 del martes en Agrelo y Puccio cuando el propietario de una vivienda ingresaba a la misma. El asaltante, de 19 años, fue llevado por un cómplice al hospital Carrasco donde murió.

Jueves 19 de Marzo de 2015

Nahuel Gabriel Delay tenía 19 años, vivía en el barrio Toba de la zona sudoeste rosarina y tenía un par de antecedentes policiales. El martes a la noche, en un hecho que el fiscal de Homicidios Miguel Moreno investiga como una frustrada entradera, murió al recibir cuatro balazos disparados por un vecino de barrio Alberdi que dijo haberse "defendido de un robo". Malherido, Delay fue trasladado en una moto por un amigo hasta el hospital Carrasco, donde llegó muerto. Durante la mañana de ayer, el abogado Gabriel Navas se presentó en la Fiscalía de Homicidios con un escrito mediante el cual el tirador, un distribuidor de 50 años, se puso a disposición de la Justicia. "Mi defendido se presentará ante el fiscal mañana mismo (por hoy)", indicó el abogado. En ese marco, trascendió que el fiscal lo imputará por homicidio agravado mientras que la defensa irá por que fue un "acto de legítima defensa".

El martes, pasadas las 21, un distribuidor de chacinados de 50 años llegó manejando su auto hasta su domicilio ubicado en inmediaciones de la bajada Puccio y Agrelo, en el corazón del barrio Alberdi y a metros de la iglesia Sagrado Corazón de Jesús. Cuando el vecino estaba entrando el vehículo a la cochera fue abordado por tres muchachos que circulaban en dos motos, una de ellas una Guerrero de 110 centímetros cúbicos. La forma en la que se desarrollaron los hechos hace inferir que se trató de un robo al voleo. "Por la primera versión que tenemos, y según los dichos de un joven que se autoincriminó como cómplice del hecho, puedo afirmar que la muerte de Delay se habría producido en el escenario de una entradera. Un vecino llegó a su casa, abrió el portón y cuando estaba ingresando su vehículo observó que un masculino intentaba ingresar a su finca. Entonces el dueño de casa trató de impedirlo y se efectuaron los disparos, que ya determinaremos en qué escenario se produjeron", explicó con suma cautela el fiscal Moreno.

El distribuidor vive junto a sus dos hijas veinteañeras y su esposa. De acuerdo a lo establecido disparó con una pistola calibre 6.25 que, según explicó el fiscal, "estaba registrada y su dueño tenía portación y tenencia debidamente acreditadas". Moreno indicó que el abogado Gabriel Navas "se comunicó con la Fiscalía en horas de la madrugada dejando en claro que era su intención representar a su cliente. Estamos coordinando para que en el día de mañana (por hoy) se efectivice la comparecencia de esta persona y determinaremos los pasos a seguir".

La muerte de Nahuel Delay se produjo a pocas cuadras de donde el viernes pasado fue baleado, en otra entradera frustrada en bajada Puccio al 300, el abogado Guillermo K., de 59 años.

"Hay una realidad, la jurisdicción de la seccional 10ª es monstruosa en su tamaño. Y los ladrones que se mueven en moto conocen muy bien la geografía del barrio. Tenés que pensar que una moto puede cruzar el cantero central del bulevar Rondeau con facilidad y un patrullero para perseguirlo tiene que circular dos o tres cuadras hasta encontrar un cruce que conecte las dos manos. Para cuando hizo eso, a la moto no la vio más", indicó un pesquisa consultado. "Otra parte de la realidad es que los vecinos están cansados y andan con el fierro en la cintura. Ya nadie espera a ver qué va a hacer el ladrón. Se sienten amenazados y le aflojan plomo", explicó el experimentado vocero.

En el hospital. A las 21.30 del martes a la guardia del hospital Carrasco llegó Cristian, un pibe de 21 años que conducía su moto Guerrero 110. Llevaba agonizante a su amigo, Nahuel Delay, con cuatro balazos con orificio de entrada y sin salida. Tenía un impacto en el hombro derecho, dos en la pelvis y otro en la espalda, a la altura de la cintura. Al ser consultado por la policía de guardia en el hospital, Cristian refirió que habían herido a su amigo en una tentativa de robo de la moto en las inmediaciones de Avellaneda y avenida Sabín (ex Travesía). Dijo que a Delay lo habían herido desde otra moto en movimiento. Pero cuando los efectivos de la brigada operativa de la Fiscalía de Homicidios examinaron el cuerpo de Delay comprobaron que tres de los cuatro disparos los tenía de frente. Luego chequearon en la central del 911 las cámara de videovigilancia en la zona y comprobaron que no sólo no se había producido una tentativa de robo de una moto en esa zona, sino que Delay y su amigo no pasaron con la Guerrero 110 por allí.

Con esa novedad, Cristian fue entrevistado nuevamente por la policía. Entonces el muchacho les relató, en una comisaría y sin asistencia de un letrado, que había acompañado a Delay a robar. Y que el muchacho había recibido los balazos de un vecino en un domicilio ubicado "detrás del hospital Alberdi (Puccio y Agrelo)" en un escenario compatible con el de una entradera. "La declaración que hizo el muchacho en la comisaría, en la que se confiesa coautor del intento de robo, no puede ser utilizada como elemento de cargo ya que se produjo dentro de una declaración testimonial en una comisaría y sin la asistencia de un letrado", explicó el fiscal Moreno.

Cuerpo a cuerpo. Con el correr de las horas pudo conocerse, de boca de sus allegados, la versión del tirador. El vecino indicó que llegaba a su casa en su auto y que cuando guardaba su vehículo se percató de que un muchacho armado intentaba ingresar a su domicilio. Que se trenzó en lucha con él y con su pistola calibre 6.25 disparó al menos cuatro veces. El fiscal dejó claro que si bien el vecino dijo haber sido golpeado, ningún médico policial constató las lesiones. Además, manifestó que a Delay y a su amigo Cristian se les realizó la prueba de dermotest con resultado negativo. "Aunque eso lo único que indica es que no gatillaron un arma, no que no la portaban", explicó.

Respecto a si estos asaltantes habrían cometido otras entraderas en la zona, el fiscal indicó que "estamos trabajando en coordinación con la Unidad de Flagrancia y con la Unidad de Investigación y Juicio para determinar con certeza o descartar la vinculación de los hechos".

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