Asesinan a una pensionada durante un robo en su casa de barrio Parque
Sus vecinos se alarmaron al ver la puerta abierta. La policía la halló muerta en un patio La mujer, de 78 años, tenía tres cortes en la cabeza y en la vivienda había mucho desorden

Miércoles 21 de Enero de 2009

Cerca de las 11 de ayer todo transcurría con normalidad en barrio Parque. Inés María Gómez, una pensionada de 78 años, cumplía con un ritual: comprarle flores a un vendedor que recorre la zona desde hace siete años. Dos horas después, los vecinos advirtieron un inusual detalle que los inquietó: la puerta de su casa del pasaje Coffin al 3000 estaba abierta. Con la sospecha de que algo extraño había ocurrido en la casa de la mujer, se contactaron con la policía. Un rato después, una comitiva de la comisaría 5ª arribó al lugar y la encontró muerta. Tres profundos cortes en la cabeza habían terminado con su vida. Y un desorden descomunal en su habitación sugería que la habían matado en el desenlace de un robo.

Sin embargo, hasta anoche, los investigadores no habían determinado si de la vivienda faltaron objetos de valor y dinero. Inés vivía sola en una casa del pasaje Coffin 3066, una arteria de tres cuadras que se inicia en Ovidio Lagos y finaliza en avenida Francia (a la altura del 2300). Había regresado a Rosario en el año 2000 desde Italia, donde se quedó su hijo a quien planeaba visitar pronto.

La propiedad de Inés es una típica casa de clase media. Lo primero que le llamó la atención a la policía es que la puerta no estaba forzada, por lo que presumen que la mujer le franqueó el paso a quien la agredió. Apenas llegaron, los policías atravesaron el garaje y llegaron a un patio de invierno. Allí divisaron el cuerpo de la anciana. Estaba tirada boca abajo, con el cuero cabelludo cubierto de sangre. Varios golpes con un objeto punzante le habían provocado tres heridas en el cráneo.

En una habitación cercana al patio trasero y en una pequeña sala de estar, los uniformados divisaron el desorden típico de un robo. Los cajones de los placares y modulares revueltos y ropa diseminada por el suelo indicaban que el o los intrusos buscaron efectivo y alhajas. "No sabemos qué se llevaron porque la mujer vivía sola", explicó el comisario Juan Cabral, jefe de la comisaría 5ª.

Un enigma de dos horas.Los vecinos no escucharon ruidos ni observaron movimientos extraños en el mediodía de ayer. Cerca de las 11, sólo vieron al florista conversando con Inés en la puerta de su casa. Pero a nadie le llamó la atención: el comerciante recorre la barriada desde hace siete años. Según un vocero policial, nadie pudo precisar el nombre del vendedor ni dónde vive.

Ese fue el último momento en que Inés fue vista con vida. Dos horas después, la mujer fue hallada asesinada. Anoche, los investigadores trataban de precisar qué ocurrió en ese lapso de tiempo.

Inés no tenía familiares directos en la ciudad. Sólo una prima política la frecuentaba. Ayer a la tarde, esta mujer recorrió la casa, pero no pudo precisar a los uniformados si faltaban dinero o objetos de valor.

"Recorrí la casa y encontré mucho desorden, pero como vivía sola no sé lo que se pueden haber llevado", dijo escuetamente a este diario la mujer, quien reservó su nombre, antes de retirarse apresurada hacia la morgue. "Al parecer, era muy reservada (por Gómez) y nadie sabía lo que tenía", explicó el comisario Cabral.

Cerca de las 17, el cadáver de la anciana fue trasladado al Instituto Médico Legal. Cuando el vehículo de la mortera ya se había marchado, llegaron unos familiares de Inés de la ciudad de San Nicolás. Eran una de sus tres primas y el esposo. "¿Señor, qué pasó?", preguntó con desesperación la mujer apenas se bajó del auto a LaCapital.

Poco después, los policías de la seccional 5ª le explicaron lo que había ocurrido. Hasta anoche, los pesquisas no tenían muchas certezas con relación a los autores del crimen. Sólo sabían que el suceso había sido el epílogo de un robo.

Eduardo Caniglia

La Capital