Martes 29 de Julio de 2008
Maximiliano DeVita, de 38 años, era propietario de la cadena de locales de pizzas y pasta Che
Soprano. Un vecino le disparó tras una discusión. Nunca conocerá a su primer hijo, que espera su
esposa.
Cuando el propietario de departamentos Maximiliano DeVita confrontó a un vecino mayor por
agredir a una inquilina, el anciano sacó un revólver y le disparó de inmediato. El argentino de 38
años cayó muerto por un balazo en el pecho.
El asesino es Orlando Alonso, de 80 años, informa The Miami Herald hoy, y nunca llamó al 911,
sino que simplemente cerró la puerta de su departamento y dejó a su víctima sola, en su agonía
final. Ahora está acusado de asesinato en segundo grado luego de que admitiera que "se enojó" con
DeVita.
El argentino es fundador de una famosa cadena de restaurantes argentino-italiana en Miami,
pero también era dueño de un departamento en Avenida Harding 7625 en North Beach, y recientemente
se lo había alquilado a una mujer.
Alonso tenía historial de agredir inquilinas y se había rehusado a que la nueva arrendataria
se mudara. La mujer llamó al argentino para que intercediera, y en esa propiedad lo dejó la esposa
a DeVita el viernes por la noche, para que hablara con Alonso. DeVita golpeó la puerta y el
anciano, un jubilado sin antecedentes, agarró su revólver 38 y respondió a la puerta. Dijo luego a
la Policía que DeVita lo comenzó a insultar.
Alonso dejó la pistola en el sofá, se puso pantalones cortos, y DeVita seguía insultándolo,
según reportes, por lo cual tomó de nuevo la pistola, le disparó y miró cómo DeVita quedaba
tendido. Cerró la puerta y se negó a llamar a la Policía, que más tarde halló rastros de sangre que
daban a Alonso.
Leandro DeVita, hermano del asesinado, dijo que estaba totalmente indefenso, que es una
víctima inocente, y que ese era un crimen absurdo y sin sentido.
Una vida llena de logros
Los hermanos DeVita se fueron de la Argentina a Nueva Jersey hace más de 20 años, informa el
diario, y comenzaron trabajando en pizzerías. Hace diez años llegaron a Miami, donde instalaron una
pizzería en South Beach llamada Sopranos. Luego abrieron otra, Che Sopranos, en el 916 de la calle
71. Les fue tan bien que abrieron otras dos, uno en el Upper Eastside y otra en Miami Shores.
"Siempre nos había ido tan bien", dijo Leandro. "Siempre estuvimos juntos él y yo. Mi hermano
era mi alma, me sacaron el alma", agregó. Un amigo de DeVita expresó que era alguien que siempre
tenía una sonrisa en la cara, alguien que "siempre tenía algo lindo que decir".
DeVita, de 38 años, nunca conocerá a su hijo. Su mujer desde hace cuatro años, Valeria, de
32, está embarazada de su primogénito. También era muy cercano a una hijastra de 16 años. Lo
sobrevivieron sus padres, Mirta Hernández y Ricardo DeVita, que viven en la Argentina, y dos medio
hermanas, Cathy y Sasha.