Policiales

Asesinan a sangre fría a un joven frente a un quiosco de villa La Lata

Fue la noche del martes. El conductor de un auto que lo llamó por su nombre le pegó dos tiros. Diego Coronel tenía 24 años y una hija de 3. La principal hipótesis apunta a un crimen pasional.

Jueves 06 de Enero de 2011

"¿Lo conocen a Pato? Le pegaron dos tiros. Está tirado en la calle y ningún auto lo quiere llevar". Los gritos de Sandra, rompieron el silencio la medianoche del martes en Dr. Riva al 1800. Ahí viven los padres y hermanos de Diego Coronel, de 24 años, a quien todos conocían como Pato o Narigón. Pocos minutos antes, al muchacho le habían disparado dos veces frente a un quiosco ubicado en el pasaje Gomensoro al 1400 (Corrientes al 2900), en el corazón de villa La Lata. El matador, quien según los testigos manejaba un auto color verde y estaba acompañado por una mujer rubia y una criatura, llamó a Coronel para dialogar y cuando éste se acercó al vehículo tuvieron una breve discusión. Pero todo terminó con dos disparos que impactaron en el abdomen y la espalda de la víctima.

"Le vendí una Coca Cola chiquita y cuando le estaba dando el vuelto apareció un auto en el que iban un hombre, una mujer rubia y una criatura sentada atrás. El conductor llamó al pibe y después escuché un disparo y a los segundos otros. Cuando salí, el auto se estaba yendo y el pibe estaba tirado en el piso", rememoró ayer la comerciante que atendió en su quiosco de Gomensoro al 1400 a Pato Coronel antes de ser mortalmente baleado. "Yo escuché gritos y a este pibe que decía: «No, no, no». Y después los disparos", agregó la mujer.

Las fuentes policiales consultadas se mostraron cautas a la hora de develar el por qué de la agresión, aunque la principal hipótesis es una venganza por cuestiones sentimentales. "Mi hermano era amigo de una piba, rubia ella, que yo cuando los vi lo cargué. La pareja de ella es un tipo que estuvo preso y ahora salió. Pensamos que la cosa puede venir por ahí", conjeturó Rosana, hermana de Pato Coronel.

De casa en casa. Diego Coronel tenía 24 años y una vida repartida entre la casa de sus padres, en Dr. Riva al 1800, y la vivienda de España al 3200 en la que residía junto a Nancy, su pareja, y a su pequeña hija de 3 años. Trabajaba pintando casas junto a su suegro y tenía dos antecedentes menores en su prontuario. Era fanático de Rosario Central, devoto del Gauchito Gil y el menor de tres hermanos. "Mi marido era un pibe que no se metía con nadie, no tenía problemas. Preguntá en el barrio o donde viven los padres y te van a decir lo mismo", comentó Nancy, la pareja de Pato. Tras el asesinato del muchacho la congoja familiar también tuvo dos epicentros, los que marcaron el día a día de la víctima.

Para llegar a la casa de los padres de Diego Coronel hay que caminar un pasillo que se abre al 1800 de Dr. Riva, en barrio Domingo Matheu, y que llega a las entrañas de la manzana. Allí, ayer a la mañana, la familia estaba en vigilia a la espera que desde el Instituto Médico Legal liberaran el cuerpo de Diego.

Los hermanos del pibe contaron que el martes por la tarde estuvo en ese lugar arreglando la moto de Roberto, su hermano mayor. Que luego se armó el bolso para ir a jugar a la pelota a la canchita de Rodríguez y 24 de Septiembre. A la casa de sus padres volvió a las 22, pero "estaba alterado, como preocupado", según su hermana Rosana, de 27 años. "Llegó y discutió con mi mamá porque le había tocado unos papeles. Estaba nervioso. Salió un par de veces a la vereda y estaba meta mandar mensajes con el celular", recordó.

"Como a las 11 (de la noche) se puso una remera gris con la imagen del Gauchito Gil y un buzo con capucha. Saludó y se fue para su casa. Por lo general nunca se iba directamente a la casa, sino que pasaba y se quedaba un rato con los amigos", relató Rosana.

"Cuando llegó a casa lo mandé a comprar leche para la nena. Y como los quioscos ya estaba cerrados, se fue al que está en pasaje Gomensoro y Corrientes", comentó a su turno Nancy, la pareja de Pato, en la puerta de su casa en España al 3200.

Quién vio algo. "La verdad es que ahora no se qué hacer. Lo que pido es que si alguien vio algo, lo cuente. Yo tengo una hija de 3 años que era repegada al padre y no se qué es lo que le voy a decir. Anoche (por el martes) lo esperó y me decía: «Papá no viene». Y yo le decía que se durmiera", recalcó la muchacha ahogada por el llanto.

Según lo que pudo reconstruir la joven, Pato Coronel salió hacia el quiosco al filo de la medianoche en su moto Gilera color gris y en el camino se topó con su agresor, o éste lo estuvo esperando y le salió al cruce. Al llegar a la cortada Gomensoro Pato lo quiso despistar, pero no le alcanzó.

Por lo que contó la comerciante que atendió a Coronel en su negocio da la sensación de que el muchacho sabía que lo estaban siguiendo. Compró una Coca Cola chiquita y antes de poder guardar el vuelto en el bolsillo sintió la frenada de un auto a su espalda. Pato se acercó a hablar con el conductor, hubo una breve pero intensa discusión y se escucharon las detonaciones. "Primero le disparó en la panza y cuando el pibe se dio vuelta para salir corriendo, ya trastabillando, le tiró en la espalda", confió una mujer de la cuadra que pidió mantener sus datos en reserva.

Pasional.El relato se ajusta a una ejecución a sangre fría cometida por un hombre que sabe empuñar un arma de fuego. El calibre utilizado sería 22 o 9 milímetros. Así, a partir del collage de testimonios que suministraron vecinos y familiares de la víctima, la pesquisa se orientó a un homicidio de raíz pasional. Y, en ese sentido, el principal sospechoso es un ex convicto recientemente salido de prisión y con abultado prontuario. Cuando los familiares de Pato Coronel llegaron al pasaje, que está a 14 cuadras de su casa, Diego ya estaba en una ambulancia del Sies.

"No le dieron mucha bola en la ambulancia. La policía nos decía que estaba bien, pero no nos dejaban subir. Cuando pude ir adelante, al lado del chofer, veía que mi hermano se retorcía del dolor y se le caía la máscara de oxígeno. Lo último que recuerdo es que mientras iba en la ambulancia mi hermano se acariciaba el nombre de la hija que tenía tatuado en el brazo", comentó Rosana. Diego entró con vida al Hospital de Emergencias y murió pasada la 1 de ayer. Su homicidio es investigado por la seccional 5ª, la sección Homicidios, bajo la tutela de la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara.

Apuñalado

El 20 de octubre de 2006, Diego Coronel luchó por su vida tras recibir un puntazo en la espalda que le lesionó el hígado. “Mi hermano iba con un amigo y en Callao y Dr. Riva le quisieron robar las zapatillas. Se resistió y le metieron un puntazo en la espalda. Estuvo muy mal, pero se salvó”, rememoró la hermana del pibe asesinado.

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