Policiales

Asaltaron una heladería a metros de la casa del ministro Lamberto, que tiene custodia

También golpearon a la empleada del local, además de sustraerle objetos personales. Fue en Mendoza y Rodríguez, a 20 metros de la casa del funcionario que tiene seguridad personal.

Lunes 09 de Noviembre de 2015

La heladería de Mendoza y Rodríguez fue asaltada este mediodía a mano armada por dos sujetos, que robaron la billetera de la empleada y la golpearon. Todo esto sucedió a 20 metros de la casa del ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, que tiene custodia policial desde hace varios meses. 
 
En realidad es la sexta vez que asaltan dicho local, pero la primera vez que sucede desde que está la custodia del ministro. "A todos les decía que estaba tranquila, pero hoy se rompió esa tranquiidad", subrayó Viviana, la empleada que estaba en el local en el momento del atraco. 
 
Todo sucedió diez minutos antes del mediodía, minutos después de que Viviana abriera el local. Fue en ese momento en que llegaron dos personas, de unos 30 años. "Uno me apuntó y me dijo dame toda la plata que tenés. Le dije que no tenía casi nada, porque recién había abierto. Entonces, me insultó, me tiró contra el piso, me golpeó el brazo y la cara", comentó Viviana, la empelada del local.  
 
"Me pidió que le abriera la caja, y cuando le abro la caja le digo ves que no hay plata. Y le digo mirá que a 20 metros está la policía, que lo está cuidando a Lamberto. Entonces, uno salió a mirar", prosiguió en diálogo con LT 3.
 
"El otro saca la poca plata que había en la caja -prosiguió con su comentario-, me pidió el celular y le dije que no tenía. Me agarra el portacosmético, que como no tenía dinero lo tira al piso. Da la vuelta para ver si estaba la policía y me pide helados y yo le doy para que se vaya".    
 
"Fue en ese momento cuando vio que tenía la billetera, me la sacó -yo tenía algo de dinero para pagar unas cosas-, y me dijo viste que tenías, son una h... d. p..., me pegó una trompada y me dijo si vas a buscar a la policía te acribillamos. Y se fueron en un taxi", sentenció, todavía agustiada por lo que le había tocado vivir momentos antes. 
 
Cuando se fueron empezó a gritar que le habían robado, los vecinos y los automovilistas tocaban bocina para alertar sobre la situación, mientras que uno de los efectivos que estaban como custodia de Lamberto se acercó y le dijo que le iba a tomar la denuncia. Pero más de cuatro horas después nadie la había tomado la denuncia.
 

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