Lunes 07 de Septiembre de 2009
Cerca del mediodía del viernes, Eduardo R. y su esposa no sólo tuvieron la desventura de ser
asaltados después de retirar dinero de un banco de Echesortu. El atraco tuvo un giro violento que
lo distingue de otras salideras bancarias: un ladrón gatilló el arma y dos balazos atravesaron el
auto de la pareja, que salvó su vida de milagro. Los maleantes no se apoderaron de un botín
suculento porque recogieron una cartera con 1.400 pesos en la que no estaban los 25 mil recién
retirados del banco.
Una fuente policial señaló que cerca de las 11.30 del viernes el
contador Eduardo Héctor R., de 46 años, y su esposa Susana Iris C., de 35, salieron de la empresa
de Montevideo 3855 donde trabajan. La firma es Grimaco S.R.L, una consultora de ingeniería que
realiza protocolos para Totalgaz y el mantenimiento de cloacas y desagües de Aguas Santafesinas.
En una Ford EcoSport roja la pareja fue a la sucursal del Nuevo Banco de
Santa Fe de Mendoza y Lavalle. El contador retiró 25 mil pesos de una cuenta que guardó en un
bolsillo del pantalón y la mujer extrajo del cajero automático mil pesos que puso en una cartera
con otros 400. Al regresar al local fueron emboscados por dos hombres que los acorralaron en un
Peugeot 306 champán.
“Justo cuando llegué a la empresa se me puso en paralelo un auto
que no me permitía abrir la puerta”, contó anoche Eduardo R. a este diario. El contador
relató que el ladrón que iba como acompañante le dijo “abajo, policía” y lo apuntó con
una pistola 9 milímetros. Mientras tanto el conductor, un hombre “medio gordo y
pelado”, bajó del rodado y se acercó a la mujer. “Le abrió la puerta a mi señora y le
sacó un bolso con tarjetas, documento, papeles y 1.400 pesos para gastos particulares”,
describió. La policía indicó que ese sujeto le apuntó a la mujer con un revólver calibre 38.
La peor parte. Al parecer, los asaltantes creyeron que en ese bolso la pareja
había guardado todo el efectivo retirado del banco y no le exigieron plata al contador. La pareja
creyó que el asalto había llegado a su fin. Pero todavía debía soportar la secuencia más violenta.
La esposa de R. bajó corriendo a golpear la puerta de la empresa y en
ese momento el ladrón que iba como acompañante, “bajo y morocho”, le disparó dos veces
al contador por una hendija de la puerta entreabierta de la EcoSport. “Un tiro dio en la
corredera de mi asiento, donde la bala se desintegró en esquirlas. La otra bala no sé dónde dio
(según la policía, en el tablero). Yo no podía hacer nada”, señaló el conductor.
R. considera que fue un golpe “estudiado, con inteligencia”.
No advirtió que lo siguieran desde el banco y cree que lo estaban esperando. “No creo que
haya complicidad de gente del banco, pero sí falta de control. Deberían impedir los mensajes de
texto y pagar sumas altas en un lugar reservado”, planteó.
La policía indicó que los maleantes se fueron en un Peugeot 306 dominio
GZW-791, al parecer acompañados por un Ford Fiesta. Según el relato de R., ese auto estaba delante
de la EcoSport cuando ocurrió el atraco. Allí iban un hombre y una “señora rubia” que
se ocuparon de tocar la bocina para ocultar el sonido de los disparos. “Con un golpe así se
jugaron muchísimo”, evaluó tras denunciar el asalto en la comisaría 6ª.