Policiales

Asaltan a una familia en su casa de Alberdi en una nueva entradera

Ocurrió sobre el filo de la medianoche en Blas Parera al 900 cuando un joven entraba el auto al garaje de la vivienda. Les llevaron 35 mil pesos, varios relojes y los teléfonos celulares.

Jueves 08 de Enero de 2015

Entradera, salidera, rompepuertas. Definiciones rápidas y conmocionantes a las que los vecinos de Rosario se fueron acomodando para entender y hasta normalizar algunos hechos delictivos que se repiten a diario en distintos puntos de la ciudad y en lugares de todos los niveles sociales. "Levantate tranquila que tenemos choros en la casa". Así despertó Juan Carlos a su esposa, Liliana, al filo de la medianoche del martes cuando vio desde una ventana como tres ladrones armados habían ingresado a su vivienda de Blas Parera al 900, en el barrio Alberdi. Los maleantes aprovecharon un descuido del hijo de la pareja cuando entraba el auto y ganaron el interior del inmueble. Retuvieron al matrimonio y a dos de sus tres hijos durante diez minutos. Sólo querían efectivo, alhajas y joyas. Se movieron rápidamente y monitorearon todos los movimientos con un handy sintonizado con la frecuencia policial. "Se fueron los ladrones y a los dos minutos llegó la policía", recordó Liliana en forma suspicaz.

Todo ocurrió en Blas Parera entre Darragueira y Zelaya, en el barrio Alberdi y a dos cuadras de la comisaría 10ª. Juan Carlos, su esposa Liliana y sus tres hijos residen en una vivienda de dos plantas ubicada a mitad de cuadra. El martes a la noche, con la tormenta desplegándose sobre Rosario, la pareja y su hija dormían. Pasadas las 23.30 llegó Leandro, su hijo de 27 años, a bordo de su Chevrolet Agile. El muchacho regresaba tras comer un asado con amigos en uno de los clubes de la costa y, tras dejar a algunos de ellos en sus domicilios, volvió a su casa.

"Mi hijo lo que dice es que no se dio cuenta si lo siguieron. Tenemos pactado que cuando llegan los chicos con el auto hacen un llamado para avisarnos y nosotros salimos a abrirles el portón para hacer todo más ágil. Pero como mi marido se está reponiendo de una lesión en los dedos de la mano, mi hijo entró solo el auto", indicó Liliana.

Desde la ventana. Cuando Leandro estacionó el Agile para ingresarlo a la cochera con doble portón, su padre se levantó y monitoreó sus movimientos desde la ventana de una habitación de la planta alta. Bajo la lluvia, el muchacho abrió el portón de rejas y luego la abertura de madera maciza del ingreso al garaje. Sin que él lo percibiera, un Ford Focus blanco sobrepasó la línea de la casa y se estacionó unos 15 metros más adelante. "Pensé que era gente que venía a una casa vecina", explicó Juan, que observó la escena desde la ventana. Leandro entró el auto en la cochera y cuando iba a cerrar el portón, tres hombres bajaron a la carrera del Focus con armas en sus manos. "Mi hermano dijo que parecía una escena del programa Policías en Acción", recordó Vanesa, la menor de la familia.

Los maleantes metieron en la casa a Leandro pegándole culatazos en la espalda. "Cuando escuché que entrababa empecé a gritarles: «¿Puedo bajar? No estoy armado. ¿Puedo bajar?»", rememoró Juan. "Cuando me dijeron que bajara lo hice y les dije que se quedaran tranquilos, que lo que hubiera en la casa se lo iba a dar, pero quería que se fueran rápido", explicó.

Tres profesionales. Así la familia quedó en manos de los ladrones, tres hombres de entre 30 y 45 años. Uno de ellos, el que llevaba la voz cantante, era el que, profesionalmente manejaba los tiempos del golpe. "Escuchá en la radio (el handy con frecuencia policial) y decime qué pasa", recordaron las víctimas que decía.

"A mí y a mi hija, que justo está en tratamiento por ataques de pánicos, nos tenían juntas. Uno de los ladrones nos decía: «Tranquilas que no les va a pasar nada». Y como mi hija lloraba yo le decía: «Vane, quedate tranquila porque ahora papá le va a dar toda la plata que tenga y los muchachos se van a ir»", recordó Liliana.

"Mi marido tenía dos pagos que no había podido hacer el martes y por eso había tanto dinero en casa. Nosotros no manejamos efectivo y tampoco habíamos hecho transacción alguna", comentó la mujer.

Finalmente, los ladrones se hicieron con un botín de 35 mil pesos, varios relojes y los teléfonos celulares de todas sus víctimas. Como llegaron se fueron sin llevarse el Chevrolet Agile.

Una familia vecina que escuchó gritos en la casa llamó al 911 y dos minutos después que los ladrones se habían fugado la policía arribó a la casa asaltada para entrevistar a sus dueños. Fuentes allegadas a la investigación, en manos de la fiscalía de Flagrancia en turno, indicaron que "en principio todo hace pensar que se trató de un robo al voleo. Quizás estaban dando vueltas, a la caza y a la pesca de un hecho, y les gustó el auto o la casa y se la jugaron. Nada hace pensar que hubieran hecho inteligencia sobre el domicilio o seguido al joven en su vehículo", explicó el vocero.

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