Asaltan un restaurante y se llevan $ 20 mil
“Quiero hablar con Ariel”, se presentó uno de los dos hombres que el domingo pasada la medianoche tocaron timbre en el restaurante de pescados y mariscos Puerto Gaboto, de Pellegrini al 500, cuando el local ya estaba cerrando. Así, con la excusa de preguntar por el dueño, enseguida irrumpieron en el negocio...

Martes 02 de Junio de 2009

“Quiero hablar con Ariel”, se presentó uno de los dos hombres que el domingo pasada la medianoche tocaron timbre en el restaurante de pescados y mariscos Puerto Gaboto, de Pellegrini al 500, cuando el local ya estaba cerrando. Así, con la excusa de preguntar por el dueño, enseguida irrumpieron en el negocio, amenazaron con armas a dos empleados y robaron 20 mil pesos de la recaudación del día  que estaban guardados en una caja fuerte.
  El robo ocurrió alrededor de la 1 del lunes en el restaurante de Pellegrini 584. A esa hora sólo quedaban la cajera y Claudio Pizzarro, un hombre de 43 años que es encargado de abrir y cerrar el negocio. El empleado trabaja en la cocina del restaurante desde hace 6 años y ayer al mediodía, mientras un cerrajero cambiaba la cerradura, contó a La Capital que los asaltantes llegaron cuando estaban armando el pedido de mercadería para el día siguiente.
  Pizzarro escuchó entonces que tocaban el timbre y se encontró con un hombre no mayor de 40 años que le dijo: “Quiero hablar con Ariel”, en referencia a Ariel G., el dueño del negocio. El empleado le respondió que recién lo encontrarían la mañana siguiente y regresó al área de caja, pero el desconocido abrió la puerta de una patada.

Al piso. “Me volví y le dije que parara. En eso el otro me apuntó con el arma en la cabeza y me dijo: «Quedate piola, no te hagás el macho, vamos al fondo». Ya en la cocina uno de ellos me tiró al suelo y me ató las manos.  Mientras tanto el otro le apuntó con el arma en la boca a la chica y la llevó hacia la caja fuerte. Ellos sabían que había dinero”, refirió.
  Luego de retirar 20 mil pesos del cofre empotrado le sacaron al encargado el celular, la billetera y la llave del negocio. Cuando los maleantes se marcharon los empleados llamaron al Comando Radioeléctrico. “Hicieron un patrullaje pero no había un alma en la calle”, comentó el empleado, que radicó la denuncia en la comisaría 1ª.