Policiales

Argumentaron las apelaciones por el triple crimen

Lo hicieron en la audiencia oral y pública los abogados de los cuatro hombres que en diciembre pasado recibieron penas de hasta treinta y dos años de cárcel.

Viernes 05 de Junio de 2015

Los cuatro condenados por el triple crimen de villa Moreno a cumplir penas de hasta 32 años de prisión se sentaron ayer nuevamente en el banquillo de los acusados luego de las apelaciones presentadas por sus defensores al fallo que los consideró autores materiales de acribillar a balazos a tres militantes sociales la madrugada del 1º de enero de 2012. Según ese fallo, del 3 de diciembre pasado, Sergio Gustavo "El quemado" Rodríguez, Brian Ismael "Pescadito" Sprío, Daniel Alejandro "Teletubi" Delgado y Mauricio Ezequiel "Maurico" Palavecino; además de Brian Damián "Damiancito" Romero (condenado en juicio abreviado a 8 años de prisión) y el menor Gerardo "Jeta" M. fueron los autores de la masacre en la que murieron baleados Claudio "Mono" Suárez, Adrián "Patóm" Rodríguez y Jeremías "Jere" Trasante en Presidente Quintana y Dorrego.

Por unanimidad los jueces Gustavo Salvador, Ismael Manfrín y José Luis Mascali condenaron a Rodríguez a 32 años de prisión como coautor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad, en tres hechos en concurso real, y portación ilegal de arma de fuego de guerra. A Sprío le dieron 28 años de cárcel por la misma figura, aunque fue absuelto por la portación ilegal de arma de fuego de guerra, pero deberá cumplir 33 años en prisión ya que a ese castigo le sumaron otra sentencia por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, un hecho juzgado por el Tribunal Federal 2 de Rosario.

Delgado, por su parte, recibió una pena de 30 años de cárcel como coautor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de un menor de edad en tres hechos en concurso real. Y del mismo modo que Sprío fue absuelto por la portación ilegal del arma de guerra. La pena a Palavecino fue de 24 años de cárcel como partícipe necesario del triple homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la participación de un menor. Este joven, según la causa, habría aportado y conducido el Renault Kangoo blanco en el cual se trasladó el grupo hasta el lugar de la masacre.

Fuerte operativo.PUNCTUATION_SPACEEn ese marco, a las 9.10 de ayer los condenados llegaron a la sala de audiencias de los Tribunales protegidos con chalecos antibalas y custodiados por efectivos del Servicio Penitenciario. Bajo estrictas medidas de seguridad se sentaron frente al tribunal integrado por Georgina Depetris, Daniel Acosta y Adolfo Prunotto Laborde. Y entonces las partes empezaron con sus alegatos de apelación.

La fiscal de Cámara María Eugenia Iribarren solicitó que se revea la absolución a Sprío y Delgado por la portación ilegal de arma de guerra y se los condene por tal delito además de las penas ya recibidas.

Tras ello, el abogado Ignacio Carbone, defensor de Palavecino, recordó que los medios periodísticos supieron destacar que "el fallo fue inédito por la magnitud de las penas, pero en realidad lo fue por la afectación de derechos y garantías constitucionales". Y enumeró los pedidos de nulidad que había presentado y que fueron rechazados.

Carbone planteó como una anomalía que durante el juicio oral de diciembre se haya incorporado por lectura la declaración testimonial que brindó su cliente en Tribunales. Y reseñó lo que ocurrió a partir del allanamiento a la casa de Maurico: "lo detuvieron el 20 de enero de 2012 sin una orden judicial. Lo tuvieron en Jefatura entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde. Sufrió apremios de todo tipo y lo obligaron a firmar la declaración sin leerla", afirmó Carbone.

Todo eso después de "una semana en la que el teléfono de Maurico estuvo intervenido porque estaba sospechado" de participar en el triple crimen. No obstante, Carbone dijo que el tribunal que lo condenó reconoció que no hay "constancia de la detención. ¿Cómo la va a haber si fue ilegal?", cuestionó.

El abogado también planteó la nulidad del secuestro del celular de su cliente, hecho sin orden judicial. Aunque en el fallo se señaló que en el aparato había "datos de amigos (de Maurico) y era imposible no secuestrarlo desde el punto de vista de una investigación hábil y lógica". También objetó el secuestro del Renault Kangoo que pertenecía al padre de "Maurico". Según los familiares de las víctimas los autores del triple crimen se movilizaban en "una chata blanca" y varios testigos declararon que la Kangoo, el día de la masacre, estuvo en Villa Mugueta. "Los jueces dijeron que el padre hizo el viaje con una Mercedes Benz Sprinter y no con la Kangoo porque estaba rota y tenía las gomas lisas". Y se preguntó: "¿Cómo quienes cometieron el ataque lo iban a hacer con un vehículo en ese estado?".

El letrado sostuvo que la condena a su cliente "es inconstitucional" y que en el fallo "no se explicó su participación" en el hecho. Finalmente cuestionó el monto de la pena que le impusieron: "Es casi una prisión perpetua por la edad de mi cliente y le impide la reinserción social como establece la Constitución", afirmó.

Cuestionamientos.PUNCTUATION_SPACEPor su parte el defensor de "Pescadito" Sprío, Fausto Yrure, argumentó que "el Tribunal anterior parece haber relatado algo que no sucedió. Se implicó a Sprío como coautor del hecho y no se pudo demostrar fehacientemente que él hubiera manejado o disparado un arma". Y agregó: "Es más, uno de los testigos aportados por la defensa, Ezequiel Villalba, dijo que no había visto a Sprío en el lugar".

Luego cuestionó las condenas a 32 y 35 años impuestas a Delgado y Sprío respectivamente; y expresó que en el transcurso del juicio anterior "se sobrevaloraron algunos testimonios y se minimizaron otros".

En ese mismo sentido Gabriel Navas, defensor de Delgado, adujo que la pena a su cliente era "inhumana" y que si el espíritu de la sanción penal "es la reinserción social, todos sabemos que un hombre que a los 24 años entra a prisión no puede salir de la carcel como mejor persona dentro de tres décadas". Y adujo la falta de pruebas en cuanto a la responsabilidad de Delgado.

A su turno Carlos Varela, defensor de Sergio "El quemado" Rodríguez, recordó los testimonios ante el tribunal de Marcelo "Moqui" Suárez y Ezequiel Villalba. El primero señaló a Rodríguez como quien disparó los balazos mortales contra los tres militantes. "La fiscalía no le preguntó al testigo si quien había tirado estaba en la sala, sino si podía señalar al autor. Era imposible que el dedo índice de Suárez no fuera dirigido a Rodríguez porque su imagen había sido replicada en los medios días antes", afirmó.

Con relación al testimonio de Villalba sostuvo que "es el más mentiroso de los testigos. Es un narco y un asesino que fue a matar a Maximiliano "El quemadito" Rodríguez (hijo de su cliente) pero no lo logró. Es capaz de matar a cualquiera", aseveró. Y cuestionó la verosimilitud de los dichos del testigo: "Es capaz de matar, pero no de mentir. Fue usado como un ariete para tirar tierra y consolidar la acusación".

Varela calificó la sanción a su cliente como "una virtual pena de muerte ya que debería estar preso hasta los 80 años" y recordó un caso emblemático de la Justicia santafesina. "A Carlos Fraticelli y Graciela Dieser los condenaron a prisión perpetua, pero la Corte Suprema de la Nación anuló el fallo y provocó un cataclismo jurídico en esta provincia". Y al final pidió que se "haga lugar a las nulidades planteadas y se revoque la condena de su cliente".

La carpa del aguante volvió a decir presente

Como ocurrió en diciembre del año pasado, cuando vecinos, familiares y militantes se juntaron esperanzados para seguir paso a paso las alternativas del juicio oral y público por el triple crimen de villa Moreno, ayer en la puerta de Tribunales sobre calle Balcarce, un grupo del “Movimiento 26 de junio - Ciudad Futura”, montó una nueva carpa para seguir las audiencias de apelaciones en la causa. Pedro “Pitu” Salinas, referente de ese Movimiento, dijo ayer a  La Capital: “Pasaron seis meses desde el 4 de diciembre de 2014, cuando se leyeron las sentencias. Y después de la vergüenza que fue el juicio abreviado en la causa de Los Monos, acá estamos para que eso no suceda nuevamente”. La idea de los militantes es reunirse con familiares de otras víctimas caídas a manos de bandas narcos y mantener montada la estructura hasta que esta nueva instancia procesal culmine. “Esta carpa recoge también el simbolismo de lo que fue la primera carpa, que estuvo en la puerta y haciendo el aguante durante todo el tiempo que duró el juicio. Es una forma de contenernos y asegurar la Justicia que tanto buscamos”, sostuvo otro militante que sostenía un bombo de parche gastado
 

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