Policiales

Archivan una denuncia por corrupción policial

En 2009 el oficial Juan Raffo implicó en ella a varios superiores. Un juez la consideró infundada y en un tramo objetó su credibilidad. Tres años después, el juez de Instrucción que investigó el caso decidió archivar la causa ante la ausencia de prueba.

Lunes 10 de Diciembre de 2012

El 24 de febrero de 2009 el oficial Juan José Raffo, que había sido pasado a disponibilidad, denunció en la oficina de Sumarios de la Unidad Regional II cómo funcionaba la recaudación ilegal en la fuerza. Involucró al menos a tres de sus superiores y a otros efectivos de menor rango. Tres años después, el juez de Instrucción que investigó el caso decidió archivar la causa ante la ausencia de prueba. Por lo tanto los policías señalados quedaron libres de reproche ya que no existen, según el magistrado, indicios de una conducta ilícita, ni siquiera para que sean interrogados.

Los uniformados que habían sido involucrados en la denuncia por Raffo son el comisario mayor Miguel Angel Rodríguez, el entonces subjefe de la policía rosarina; el comisario D. B., en ese momento a cargo de la Agrupación de Orden Público; su secretario A. B., los comisarios inspectores N. I. y J. J.., el suboficial R. V. y el cabo F. L., secretario privado de Rodríguez.

"Quien me denunció, que sí está condenado por un delito, no logró que un juez concluyera que había motivo siquiera para hacerme una pregunta. Lo que sí logró Raffo con su maliciosa e infundada denuncia fue arruinar mi reputación y mi carrera", dijo tras el fallo Miguel Angel Rodríguez, ex número dos de la fuerza en Rosario (ver aparte)

El detalle. Raffo —que se desempeñó en la Inspección 3ª zona— dijo conocer la mecánica de las cajas negras por haber rechazado una oferta para recaudar. Señaló que en esa oportunidad archivó en su computadora la lista de sitios que tributaban a la caja ilegal y los montos que se colectaban, la cual anexó a su descargo. Y planteó que un día después de negarse a participar de la maniobra recaudatoria fue trasladado a la seccional 19ª.

En la denuncia Raffo dice que el jefe de Orden Público le dijo a a su secretario que le pasara a él (Raffo) una lista que le había dado Rodríguez sobre contribuyentes a la recaudación ilícita en la zona céntrica y le explicara la dinámica del cobro. "Después me comentó «el Oso te va a llamar para que hagas con otra gente lo que hace el cuñado (por el cabo F.L.). Y me dijo «ojo que esa es plata grosa y de la blanca». Me aclaró que «para eso tendría que tener como (FL) un apodo y un teléfono feo»".

El oficial Raffo ventiló el funcionamiento de la caja negra al responder por cuatro sumarios que se abrieron en su contra en los dos primeros meses del 2009. En el texto dijo que esos sumarios tenían directa relación con su actuación en dos hechos. Su desempeño, dijo, frustró negocios de ciertos sectores policiales que actuaban en connivencia con el ex líder de la barra de Newell's, Roberto Pimpi Caminos, asesinado el 19 de marzo del 2010.

El primer suceso fue una emboscada a tiros ocurrida el 19 de enero en Grandoli al 4900 en la que Sebastián Galimany, de 22 años, fue asesinado de tres balazos y su amigo Facundo, de 21, resultó gravemente herido. En este caso el oficial tomó la declaración al sobreviviente del ataque, quien apuntó a uno de los hijos de Pimpi, apodado Chamí, como autor de los disparos. "Le entregué la declaración (de Facundo) al subcomisario Bella (en ese momento jefe interino de la comisaría 11ª) y al rato Rodríguez me hizo conocer su descontento a través del comisario C. (a cargo en ese momento de Inspección Tercera) cuestionándome que yo le haya tomado la declaración»".

El segundo episodio fueron los incidentes del 26 de enero en el Coloso, cuando irrumpió la barra brava liderada entonces por Pimpi. En esta ocasión Raffo tomó el testimonio de una empleada policial que señaló a los hermanos Caminos como líderes de la revuelta. Luego de concretar este trámite, según dijo, ingresó Rodríguez a la administración del club. "Me dijo que «me dejara de hacer el super policía. Por el crimen (de Galimany) me hiciste perder 50 mil pesos»".

En los Tribunales provinciales se tramitan contra Raffo dos causas: una por incumplimiento de los deberes, tráfico de influencias y recepción de dádivas y otra por enriquecimiento ilícito. Recayeron en el Juzgado de Instrucción 1ª, a cargo de Roxana Bernardelli.

A su vez, el oficial fue condenado por el juez de Sentencia Julio Kesuani a un año de prisión en suspenso. Fue acusado de hurto en calidad de instigador y tráfico de influencia. Ocurrió el 9 de enero del 2006 cuando un hombre que vivía en una pensión hurtó una puerta de ese lugar, según la investigación judicial, por encargo del policía, que le pedía más de 200 pesos a cambio de favorecerlo en una causa de abuso sexual. En 2010, la Cámara Penal confirmó la condena.

"Esta denuncia me costó el retiro pero no afectó mi honra", dijo Rodríguez. "Vivo como siempre en un departamento de barrio Rucci. Es injusto que por algo sin fundamento mi carrera se truncó".

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