Martes 28 de Octubre de 2008
La historia de Romina G. y Roberto A. se parece a muchas de las que suceden en distintos barrios de la ciudad y que muy pocas veces trascienden las puertas de la casa común. Son historias signadas por las desavenencias y el maltrato que derivan en hechos violentos, muchas veces fatales. Dicen allejados a la pareja que él, de 20 años, sometía a ella, de 17, a permanentes golpizas y malos tratos, muchas veces delante del bebé que tuvieron y en la casa que los cobija, en barrio Tablada. Fue en ese lugar, la madrugada de ayer, donde la chica puso fin a un nuevo ataque clavando un cuchillo de cocina en el pecho del muchacho. El fue trasladado al Hospital de Emergencias donde lo operaron y permanece internado. Ella fue detenida y quedó a disposición de un juzgado de Menores.
Romina, Roberto y el pequeño hijo de ambos alquilan desde hace pocos meses una precaria casa en el cruce de Esmeralda y 24 de Septiembre, frente a la escuela Antonio Berni. Allí, entre algunas paredes de material, otras improvisadas con maderas y techos de zinc, también vive la mamá del muchacho. Sin embargo, el mediodía de ayer no había nadie en la casa. Solamente podía verse ropa tendida y algunos parantes de una pileta de lona en el patio tapialado por chapas.
Vino, pegó y se fue. Una fuente policial contó que el domingo a la noche Roberto regresó a la casa. El joven habría estado obnubilado, presuntamente por encontrarse bajo los efectos de alguna droga. Nadie sabe por qué, en ese momento Romina y su pareja comenzaron a discutir y le pelea verbal fue subiendo de tono poco a poco. En medio de la gresca, dijeron los investigadores que accedieron al testimonio de la chica, Roberto agredió con fuertes golpes de puño a la adolescente.
Tras los trompadas, el muchacho volvió a irse de la casa y la chica se acostó a dormir junto a su hijito. Cerca de las 5 de la mañana, el joven regresó y sus golpes volvieron a caer sobre el cuerpo de Romina. A pesar de eso, la adolescente pudo salir de la pieza, recoger un cuchillo de cocina y defenderse hundiéndolo en el cuerpo de su pareja, en el lado izquierdo del tórax. El joven se desplomó malherido sobre el patio dejando un charco de sangre a su alrededor.
Los gritos de Romina y Roberto alertaron a los vecinos. También a un amigo del muchacho que vive en el barrio. "Cuando escuché el griterío fui hasta la casa. Toto (Roberto) estaba tirado en el suelo y me dijo «amigo, me voy». Entonces me puse al llorar", contó Maximiliano a La Capital en medio de un barrio que prefería desentenderse del hecho.
Cuando a Maximiliano se le pregunta por qué discutieron su amigo y la pareja, responde con un escueto "no sé". Sólo recuerda que alguien llamó a una ambulancia del Sies que pocos minutos más tarde traslado al joven herido al Hospital de Emergencias, donde anoche continuaba internado en observación tras ser operado.
Algunos vecinos consultados por este diario dijeron que no conocían pormenores del suceso. "No sé nada. Me enteré porque me lo dijo el taxista que me trajo del consultorio del médico", comentó una mujer que vive en una casa lindante con la de Romina y Roberto.
En tanto, la adolescente fue arrestada en la misma vivienda donde ocurrió la trágica pelea y trasladada a la comisaría 16ª. En esa seccional, el mediodía de ayer, esperaba que la jueza de Menores Nº 2, Gabriela Sansó, defina su situación procesal.