Martes 14 de Octubre de 2008
Uno de los dos detenidos por el homicidio de Tatiana Agüero, la nena de 8 años cuyo cuerpo apareció semidesnudo el domingo a la tarde entre los matorrales del Bosque de los Constituyentes, aparece complicado por la evidencia colectada en la causa. Se trata de un convicto prófugo de la cárcel de Coronda, de 25 años, que es vecino de la menor. Tiene doce antecedentes penales por delitos contra la propiedad pero no ilícitos de índole sexual.
El otro hombre, de 32 años, fue hasta unos meses pareja de la madre de la nena. Los elementos colectados comprometen en particular a uno de los detenidos. Tatiana murió estrangulada con su pantaloncito. Fue blanco de abuso sexual.
Detenidos. La otra detención se produjo en una humilde vivienda de Cullen sin número, a metros de Sorrento. De ahí se llevaron a Juan Yael T., alias Pipa, de 32 años. El hombre fue hasta hace seis meses padrastro de la piba asesinada. Como una familia vivió con Norma y sus cuatro hijos en una casa de Nuevo Alberdi.
El cuerpo de Tatiana fue hallado el domingo a las 3 de la tarde, a más de dos kilómetros de su casa. Desnudo de la cintura hacia abajo, sobre el costado izquierdo. La habían estrangulado con una calza blanca, que la menor tenía puesta el sábado. Tenía un doble nudo hacia atrás. Según confiaron fuentes allegadas a la investigación el cuerpo presentaba varios golpes, pero eran leves. "Del cuerpo de la nena se extrajeron muestras orgánicas. Se realizaron hisopados en la boca y la zona genital para un futuro ADN. Las muestras son buenas y van a ser muy útiles para coteja con los detenidos", se indicó. La muerte de la niña fue establecida entre las 21 y las 22 horas del sábado. El día en que desapareció de su casa. Para los pesquisas, el crimen ocurrió en el predio de 160 hectáreas, que se levanta en el extremo noroeste de la ciudad.
Hasta el sábado pasado Tatiana vivía en lo que fue hasta hace un año el vestuario del club San José de Fisherton. Del club sólo queda la cancha de siete jugadores, rodeada de precarias viviendas. El resto fue usurpado por personas de miserable condición social, algunas de las cuales viven al margen de la ley. Uno de ellos fue Tato quien llegó con su pareja y su hija de cuatro años. Su rancho está ubicado a dos casas de la vivienda de Tatiana.
Tato y Tatiana. "Como a las 7 de la tarde no se la vio más a Tatiana. Y tampoco a Tato. A eso de las 22 fui hasta su casa para invitarlo a tomar una cerveza y comer un asado. Me atendió la mujer. Me dijo que se estaba bañando. Y enseguida salió él, envuelto en un toallón. Le dije: «Che, te vas gastar. Si ya te habías bañado cuando llegamos de trabajar»", contó el muchacho. "A la nena no la vimos más", recordó.
Los vecinos de Tato y Tatiana contaron que la policía allanó la casa el domingo por la tarde. Se llevaron un balde con agua con ropa ensangrentada. Y hasta describieron las prendas: "Un bermudas claro, un calzoncillos y unas zapatillas. También había un anillito de la nena", contó una vecina. Cuando se fue la policía los vecinos tomaron la casa, sacaron muebles y la incendiaron. Luego, ya sobre la medianoche, una mujer usurpó la casa. A la mañana ya se había ido.
De un rancho de chapas ubicado sobre calle Magallanes entre Casilda y la vía del Nuevo Central Argentino, efectivos de la Brigada de Homicidios se llevaron detenido a José Orlando S., Tato, de 25 años. Su apodo fue oído en la escena del crimen, apuntado por los vecinos como el agresor de Tatiana. Cumplía una condena de cinco años y medio por robo calificado en Coronda. En julio pasado salió con libertad asistida y no regresó. Por eso tenía un pedido de captura del Juzgado de Ejecución Penal. "El sábado volvimos en bicicleta con Tato de hacer unas changas. Eran como las 2 de la tarde. Tomamos un porrón y él se fumó dos o tres porros. Se baño y siguió tomando", explicó un vecino que se identificó como Chaqueño, quien dijo ser tío de la menor.