Policiales

Aprovecharon el reclamo en la cárcel para dirimir una interna futbolera

Es una hipótesis de trabajo tras los cinco muertos que se cobró el alzamiento en Coronda y Las Flores. Dos víctimas eran familiares y ligados a la barra de Colón.

Jueves 26 de Marzo de 2020

Si bien el martes se dieron oficialmente por controlados las rebeliones en las cárceles de Coronda y Las Flores, en este último penal ayer a la mañana se produjo un levantamiento en los pabellones 5 y 10 que fue rápidamente controlado según anunció el Servicio Penitenciario (SP). No obstante, tres detenidos en esos sectores debieron ser derivados al Hospital Cullen con heridas graves en sus rostros producidos por balas antitumultos y uno de ellos perdió su ojo derecho.

En ese sentido, el director del SP, Walter Gálvez, aseguró a La Capital que "el reclamo que estamos escuchando de parte de los presos no es por la falta de visitas, suspensión que se les notificó con antelación para prevenir el masivo ingreso de gente y así evitar la propagación del coronavirus, sino que piden revisar aquellos casos de prisiones preventivas extendidas en el tiempo o el otorgamiento de arrestos domiciliarios a aquellas personas consideradas población de riesgo".

Asimismo, el funcionario agregó que "no se descarta" que detrás de las revueltas haya sectores que aprovecharon la situación para dirimir problemas intra o extracarcelarios.

Medidas en marcha

El lunes a la tarde un alzamiento simultáneo en las cárceles de Coronda y Las Flores dejó un saldo de cinco muertos y varios heridos. Un día antes, desde el Servicio Público de la Defensa Penal se había presentado un hábeas corpus colectivo en pos de garantizar los derechos de los internos y que se tomen mayores medidas de seguridad para que el coronavirus no ingrese a las prisiones, sitios vulnerables por sus condiciones edilicias y por la presencia de reclusos en situación de riesgo. Ese recurso fue aceptado por la jueza penal de Santa Fe Susana Luna, quien ordenó al SP "la efectiva entrega de materiales y de elementos de higiene y limpieza a los internos tres veces por semana; reforzar las partidas de alimentos destinadas a los privados de su libertad; la toma de la temperatura corporal de los internos y del personal penitenciario; que en 24 horas se brinde información oficial detallada sobre la identidad de los fallecidos y heridos en los alzamientos del lunes; y que en diez días se informe sobre los daños materiales en los penales".

El propio Gálvez dijo a La Capital que ayer a todo el personal penitenciario que ingresaba a su trabajo "era controlado con termómetros láser y se los rociaba con agua y alcohol como método de prevención. Además ya se está trabajando en conjunto con el Ministerio de Salud para levantar hospitales de campaña en cada uno de los presidios. En Piñero eso ya se está haciendo".

En tanto, la investigación por lo ocurrido al interior de las cárceles entre la tarde del lunes y la madrugada del martes no tenía hasta ayer avances en las investigaciones judiciales que quedaron en manos de los fiscales Marcelo Nessier (Coronda) y Ana Laura Gioria (Santa Fe).

En ese sentido, sobre la investigación de los cinco crímenes intracarcelarios ayer no hubo información oficial desde el Ministerio Público de la Acusación ya que "por el momento no se ha podido acceder a los sumarios de lo ocurrido" y "los fiscales no pudieron hacerse presentes en las prisiones debido a que ayer permanecía el estado de conmoción", se explicó.

Interna en las sombras

En ese marco, por distintos circuitos comenzaron a fluir rumores y versiones que sostienen que detrás de los reclamos hechos por los presos, algunos aprovecharon para dirimir una disputa interna en la barra brava del Club Colón de Santa Fe.

Sobre ello Carlos Del Frade, diputado provincial por el interbloque del Frente Social y Popular y Ciudad Futura, adelantó que presentará un pedido de informe en la Legislatura para que los ministerios de Seguridad y de Gobierno "den respuesta a los gravísimos hechos ocurridos en las cárceles" y "se investigue si lo ocurrido tiene algún vínculo con los hechos violentos que dejaron muertos y heridos desde 2018 en las barriadas santafesinas con fuerte ingerencia de la barra de Colón".

El pedido está motivado en que el interno asesinado de un balazo en la cárcel de Coronda, identificado como Alen Matías Miguel Montenegro, de 23 años, fue sindicado como un barra perteneciente a una facción disidente a la actual conducción de la tribuna sabalera. Mientras que uno de los cuatro asesinados en la prisión de Las Flores tiene un lazo familiar directo con Montenegro.

"Mis amores, crecieron juntos y se fueron juntos", escribió ayer en su perfil de Facebook Carmen Cecilia Behler, la madre de Alen Montenegro, con una foto en la que están su hijo y su hermano, Andrés Ezequiel "Pistolita" Behler, de 23 años, asesinado en Las Flores.

"En cuanto a la muerte de Montenegro, se sabe que murió por un disparo pero por el momento no se ha informado el resultado de la autopsia. No se sabe si el proyectil partió de un arma oficial, de un arma de los internos o de un arma de fabricación casera", indicó un vocero. "Hablar de móvil es extremadamente apresurado", concluyó.

Pedido de informes

"El 26 de junio de 2016 realizamos un pedido de informe referido a «Las Tres M» de la ciudad de Santa Fe. Nos referíamos a Montenegro, Mustafá y Maldonado, ligados al narcotráfico. Todos fueron cayendo por distintos crímenes pero no por expedientes federales. Si bien falta confirmación oficial, este Montenegro asesinado en Coronda es a quien nos referimos, un hombre que movía droga en el norte de la ciudad de Santa Fe", explicó Del Frade.

El diputado provincial se mostró consternado por lo ocurrido y en el porvenir en los barrios en los que se dirimen a sangre y fuego la lucha territorial. "Los últimos 30 años permiten suponer que los hechos de violencia intramuros repercuten en los barrios. Que las protestas en los penales tienen motivos diferentes según los intereses que se mueven en ellos. Y que en muchos casos, las relaciones entre el personal penitenciario con los detenidos se parecen relaciones comerciales y no imprescindibles relaciones humanas. Tampoco es ajeno a este contexto el negocio del narcotráfico y la disputa por el poder. Lo que es adentro, es afuera", explicó el legislador.

Y sostuvo que "es un secreto a gritos que las barras bravas no pelean por el amor a los colores. Lo hacen defendiendo un negocio millonario engordado por la narcocriminalidad y las distintas actividades ilícitas que administra una violenta fuerza de choque".

Historia de sangre y luto

Desde mediados de 2018 la barra brava de Colón sufre una interna por el poder del paraavalanchas similar a la que le tocó transitar, o aún transita Newell's Old Boys desde la detención de Diego "Panadero" Ochoa, en agosto de 2013. Esa sucesión terminó con el asesinato de dos efímeros jefes de la barra leprosa durante junio de 2016: Matías "Cuatrerito" Franchetti y Maximiliano "Cabezón" La Rocca.

En este caso, la barra de Colón comenzó su crisis con la caída en desgracia de Juan Abel "Quique" Leiva a fines de mayo de 2014. Entonces fue condenado a 30 años de prisión por el homicidio de Walter González Montaner, ocurrido el 13 de octubre de 2013 en el pub Fuji de la recoleta santafesina y ahora purga su condena en la cárcel de Coronda.

La línea sucesoria dejó en el primer lugar a Miguel Orlando "Nano" Leiva, hermano de "Quique", y al asesinado Alen Montenegro, primo hermano de los Leiva. Pero algo se rompió en la relación familiar y las partes quedaron enfrentadas. Desde entonces se habló de que la cabeza de Montenegro tenía precio. El muchacho cayó preso en 2015 por homicidio calificado y fue a dar a la cárcel de Coronda. Mientras tanto, su facción en la tribuna quedó en manos de su tío “Tongo”. Esa fragilidad de la barra sabalera fue mellando la jefatura de “Nano” Leiva y en 2018 mutó a violencia callejera con la firma de “Los de siempre”, la marca usada por la barra sangre y luto.

   En febrero de ese año el auto de “Nano” fue incendiado con una bomba molotov; el 7 de abril la barra hizo pública la interna arrojando bombas de estruendo durante el partido entre Colón y Vélez en el estadio Brigadier López; en mayo, en medio de la serie por la Copa Sudamericana con River de Uruguay hubo al menos dos ataques a balazos con media docena de heridos en el Fonavi San Jerónimo, ubicado detrás del estadio; y a eso siguió una balacera en la que fue herido un cuñado de “Nano”, quien también resultó atacado a tiros. El 11 de agosto de 2018 fue asesinado a tiros el sindicalista de la Uocra José Alejandro Leuchuk, quien también tenía contacto con la barra de Colón. Ya en noviembre de 2019 la jefatura de los Leiva estaba severamente cuestionada y el miércoles 13 de ese mes, cuando Colón jugó la primera final de la Copa Santa Fe contra Libertad, en Sunchales, hubo una reyerta entre “Los de siempre” con los disidentes.

   Como si eso fuera poco, tanto en las calles de Santa Fe como en los pasillos de Coronda dicen que a la revuelta de presos le subyace el control del negocio de la droga en el penal, algo que en el ala norte corondina controla la barra de Colón.

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