Sábado 18 de Noviembre de 2017
A partir de una investigación que se extendió por más de tres años, Gendarmería Nacional desarticuló una organización narco que, con asiento en la provincia de Buenos Aires tenía múltiples conexiones internacionales. A través de tareas de inteligencia fueron detenidos el martes 16 integrantes de la banda, entre ellos Gustavo Sancho, señalado como el cabecilla del grupo delictivo e investigado por el crimen de la niña Candela Rodríguez, ocurrido en 2011 (ver aparte).
"El despliegue de 600 efectivos de Gendarmería nos permitió finalmente arrestar a los miembros que se encargaban del acopio de la droga, la logística elaborada para su envío a distintas capitales europeas y todo el entramado para el lavado del dinero proveniente del narcotráfico", agregó la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. Y agregó: "Incautamos también varios autos de lujo, motos y dinero en efectivo".
En avionetas
El "Operativo Quijote" fue desarrollado por agentes de Gendarmería a cargo del comandante Gerardo Otero. La pesquisa dio cuenta que la organización traía la droga desde Bolivia en dos vuelos por semana, con entre 300 y 500 kilos de fina cocaína cada uno. En pequeñas aeronaves que operaban generalmente de noche y bajo malas condiciones climáticas la trasladaban a distintos puntos de la provincia de Buenos Aires (generalmente Azul, General Rodríguez y Mar del Plata) después de haberla triangulado por Perú y Paraguay.
Con conexiones en Paraguay, Brasil, Ecuador, Canadá, España y el norte del continente africano, el destino principal de la droga era Europa. La complejidad de la banda demandó que la Unidad de Operaciones Antidrogas de Gendarmería coordinara acciones y cooperara con las fuerzas policiales de todos los países involucrados.
A instancias del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional de San Isidro, a cargo de Sandra Arroyo Salgado, se llevaron a cabo 45 allanamientos en el conurbano bonaerense, Mar del Plata, Pinamar, Capital Federal y la ciudad de Roque Sáenz Peña (Chaco). Así se detuvo a Gustavo Sancho, a su mujer, a sus dos hijos y a otros 12 miembros, entre ellos un lituano con ciudadanía boliviana.
Sancho es un empresario de 57 años que en esta causa fue "investigado en profundidad" y es oriundo de la ciudad bonaerense de San Martín. Oportunamente estuvo vinculado con el crimen de Candela Rodríguez a partir de las declaraciones del padre de la víctima. Por ese caso fue detenido en distintas oportunidades y en los últimos años se dedicó a la compra de avionetas que luego eran acondicionadas para el traslado de estupefacientes de la organización desbbaratada.
Según surgió de la investigación Sancho había diagramado una ruta para la droga: la adquiría en Bolivia, de ahí la llevaban hacía Perú y Paraguay y desde allí llegaba a General Belgrano, en el centro de la provincia de Buenos Aires, donde sus subordinados, vestidos de traje y portando armas largas, la recibían y la acondicionaban en vehículos ligeros. Acopiada en campos a nombres de testaferros, la cocaína tenía tres destinos de distribución mayorista: San Martín (donde Sancho maneja boliches y concesionarias de autos), Mar del Plata y África, vía marítima, como una escala para meter la droga en Europa.
Decomiso
Los allanamientos permitieron además decomisar dos kilos de marihuana, 45 autos de alta gama, 12 motos, una moto de agua, 135 teléfonos celulares y varias computadoras. Asimismo, se secuestraron 323.413 dólares, 37.610 euros, 2.312.512 pesos, tres lingotes de oro sólido y joyas.
A la pata del narcotráfico, la jueza Arroyo Salgado le suma la de "lavado de activos". Este es el eje principal de la investigación actual, ya que los casos de las avionetas se radicaron en otras jurisdicciones, y sin mucho éxito.
Sancho, ligado a un homicidio por el que hubo tres condenados