Policiales

"Aplicale mafia y que me pague", la orden de una joven para un "tira tiros"

El registro es del celular de Lucía Uberti, presa por organizar atentados contra el Poder Judicial. Se lo dijo a un menor para asustar a un consumidor de drogas.

Viernes 19 de Junio de 2020

"Agarrá al del Corsa que siempre me compra y recagalo a tiros porque no me paga. Andá, aplicale mafia y decile que me pague". El mensaje estaba en el celular de Lucía Uberti, presa desde octubre de 2018 por organizar amenazas y balaceras contra edificios judiciales. A quien debía "recibir mafia" primero le reventaron a tiros las ruedas del auto y una semana después otros tres balazos atravesaron la puerta de su casa mientras sus padres miraban televisión. Por esa secuencia la chica fue imputada ayer por extorsión agravada por el uso de arma de fuego y la participación de un menor de edad a cargo de los disparos.

Uberti tiene 26 años y está presa desde octubre de 2018, cuando fue acusada junto a otras nueve personas de haber participado con distintos roles en once balaceras que, entre mayo y agosto de ese año, tuvieron como blanco edificios del Poder Judicial o viviendas de funcionarios que intervinieron en la causa contra la banda de Los Monos. El condenado como jefe de la organización, Ariel Máximo "Guille" Cantero, fue ubicado como instigador en siete de esos ataques planeados desde prisión.

Considerada fundamental en esa trama de ataques, Lucía Uberti fue acusada como instigadora o partícipe primaria en ocho de los hechos. Fue, para la Fiscalía, quien tuvo a su cargo la coordinación y el planeamiento operativo de los ataques en coordinación directa con Daniel "Teletubi" Delgado y Matías Nicolás César. Su celular concentró la mayor parte de la evidencia. "Díganle a la abogada que haga desaparecer el S7 porque vamos todos en cana", decía una carta que le secuestraron cuando ya estaba presa.

La evidencia

En el celular de Uberti se hallaron hasta 300 audios de WhatsApp por día. Entre ellos uno refería al atentado del 29 de julio de 2018 que le imputaron ayer. Esa madrugada fue baleada una casa de Suipacha al 3900 donde vivía un consumidor de drogas que le debía dinero. En los mensajes Uberti le exigía el pago de esa deuda y la misma tarde de los disparos la víctima le entregó 6.500 pesos para saldarla.

En la audiencia de ayer el fiscal Matías Edery acusó a Uberti por ese ataque a tiros que había quedado pendiente cuando le imputaron los otros hechos, y el juez Hernán Postma resolvió que siga en prisión preventiva por el plazo de dos años.

Según planteó el fiscal, días antes de ese último ataque a tiros, Uberti comenzó a enviar mensajes intimidatorios a la víctima. "Dijiste ayer que me ibas a pasar plata y no me pasaste nada. Al final te hacés el boludo. Mirá que yo te la hago corta, donde te vea te hago meter un tiro", le dijo en un audio del 14 de julio.

Siete días después le ordenó a Matías F., un menor que está a la espera de ser imputado, que fuera a "recagar a tiros al del Corsa". "Mati, andá, aplicale mafia. Posta, de verdad, no porque esté en pedo ni nada. Me rescato. Andá y decile que me pague. Decile: «Loco, pagale a la Lucía». Aplicasela", le exigió en un audio del 21 de julio. Al día siguiente le preguntó a Matías si había cumplido con el pedido: "Sí, pasé y le tiré un par de tiros. Le reventé las dos ruedas", contestó el muchacho. Y completó: "Sí, amiga, lo que vos me pedís. Yo voy a estar con vos hasta morir. Lo vamos a matar."

Una semana más tarde Uberti volvió a contactar a la víctima: "Bueno, loco, me cansé boludo. ¿Cuánto hace que me estás dando vueltas? Me dijiste que tenías la plata, te la pido y no está. Yo necesito ahora", le dijo el 28 de julio. Tras ello se contactó con Matías para darle la dirección de la víctima y le ordenó que le disparara a la casa: "Haceme el favor y andá a tirarle ya."

Tres disparos

A las 2 de la mañana del domingo 29 de julio tres tiros perforaron la puerta de metal de la vivienda donde el padre de la víctima, un integrante de Prefectura Naval, estaba mirando una película. El hombre llamó a la policía pensando que lo habían confundido con otra persona, aunque luego precisó que su hijo tenía "deudas por drogas". La misma tarde del atentado lo acompañó hasta una casa de Dorrego al 3900 donde su hijo entregó 6.500 pesos a quien lo reclamaba. El dinero, dijo el prefecto, "fue recibido por una mujer rubia que salió de un pasillo".

El abrumador tráfico de mensajes detectado en el celular de Lucía evidenció, para los investigadores, un claro rol de liderazgo de la joven que aparece como organizadora de acciones violentas delegadas desde la cárcel por sus ideólogos. Los audios como los que sustentaron la última imputación dan cuenta de su manejo de la logística en los atentados criminales y de información sobre el comercio de drogas.

En esa evidencia, Lucía aparece ordenando disparar o amenazar para cobrar deudas y como quien llevaba en su auto las armas con las que se cometieron atentados contra objetivos del Poder Judicial, además de la selección de los tiradores a quienes bajaba instrucciones sobre qué debían decir los carteles intimidatorios dejados en los sitios atacados.

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