"Antes de matarla filmá, que lo pidió René": la arenga de "Cara de Burro" al homicida de una mujer
Nicolás M., detenido el martes en la pesquisa por balaceras a estaciones de servicio, fue imputado como coautor del crimen de Ramona Luque. Como tirador está acusado Sebastián P.

Jueves 18 de Noviembre de 2021

“Filmá, antes de matarla filmá, que lo pidió René”. Según la imputación que le formularon este jueves, ese consejo o advertencia fue pronunciado por “Cara de Burro” a su cómplice Sebastián Ariel P. mientras éste se aprestaba a disparar contra Adriana Ramona Luque la tarde del pasado 18 de mayo cuando la mujer de 63 años fue asesinada en su casa del barrio Parque del Mercado. Por ese homicidio fue imputado ayer como coautor Nicolás Alberto M., detenido el martes en el marco de la investigación de la primera de las seis balaceras perpetradas en una semana contra distintas estaciones de servicio de la ciudad. El joven de 23 años quedó con prisión preventiva por el plazo de ley de hasta dos años mientras no puede descartarse que en algún momento surja información que lo incrimine en la saga de ataques a tiros contra surtidores que se extendió durante una semana.

La mención a René, clarísima alusión al “Brujo” Ungaro, acerca un poco más el foco hacia el hombre de 34 años detenido desde hace una década en la cárcel de Piñero donde, además de cumplir condena por el crimen del ex jefe de la barra de Newell's Roberto “Pimpi” Caminos se perfeccionó como líder de distintas bandas polirrubro que cometían delitos de todo tipo para afianzar sus territorios para el narcomenudeo. Es que horas después del crimen de Luque, más allá de la relación familiar de esta mujer con una chica que integró la banda de Ungaro con los hermanos Alan y Lautaro Funes, ya se decía por esos días que la zona estaba en guerra por la intención de René de recuperar el control de algunos sectores que estaban en la mira de competidores.

En este contexto cabe recordar que Cara de Burro figuraba en las libretas de algunos investigadores como un prolífico tiratiros a las órdenes de Ungaro. Sin embargo, al declarar en la audiencia imputativa de este jueves, Nicolás M. no mencionó a René ni a Sebastián P. Se limitó a decir que cuando mataron a la mujer él se encontraba en su casa y que incluso escuchó desde allí los disparos. Más precisiones no ofreció ya que no aceptó responder preguntas del fiscal.

La imputación contra los presuntos coautores del crimen, no obstante, todavía no permite establecer quién era el blanco del ataque. Si el objetivo era matar a Ramona o si los asesinos buscaban a otro miembro de la familia. O si se trataba disparar contra quien abriera la puerta, como ha ocurrido en otros crímenes recientes en la ciudad.

Coautor

De las evidencias y testimonios colectados por el fiscal de Homicidios Patricio Saldutti se pudo reconstruir que Ramona fue asesinada minutos después de las 19 del martes 18 de mayo pasado en la puerta de su casa de Maestros Santafesinos 4757. Hasta allí llegaron Nicolás M. y Sebastián P. en una moto conducida por éste último. Los recién llegados golpearon la puerta y cuando la víctima abrió, Sebastián P. comenzó a disparar desde la vereda mientras “Cara de Burro” lo arengaba y le recordaba la importancia del registro fílmico del asesinato, tal como lo había pedido René.

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La ferocidad de la ejecución puede imaginarse a partir de las trece vainas servidas calibre 9 milímetros y las tres balas deformadas que se levantaron en la escena del crimen. Alcanzada por al menos tres de esos disparos, Ramona quedó tendida en el interior de su vivienda donde murió. Junto a ella se encontró una nota escrita a mano con un fibrón negro en un papel rayado tamaño carta que decía “Con la mafia no se jode. La familia de los pibes se respeta”.

Entre las evidencias hay testimonios, algunos de testigos de identidad reservada, e imágenes de cámaras de vigilancia a partir de las cuales llegaron a los ocupantes de la moto que presuntamente fue empleada en el ataque mortal.

Primero, en junio pasado cayó Sebastián P. involucrado en un hecho de robo. Sin embargo debieron pasar unos meses hasta que el viernes pasado fue imputado por Saldutti del crimen de Ramona y la fiscal Marisol Fabbro le atribuyó el homicidio de Iván Paré, que había ocurrido doce días antes en Isola al 400 bis.

Esa información comenzó a ubicar a Cara de Burro en la escena del crimen de Ramona, mientras no se descartaba que hubiera participado de otros casos como el de Paré. La orden de captura en su contra se emitió el pasado 8 de noviembre. Sin embargo, Nicolás M. fue detenido por otra razón: fue la mañana del martes cuando personal de la AIC allanó dos departamentos de una torre de Sánchez de Thompson 39. El fiscal de Criminalidad Organizada Matías Edery había requerido las requisas a partir del dato que ubicaba en ese edificio a quienes habían disparado una semana antes contra una estación de servicio de San Martín y Saavedra, la primera de las seis balaceras contra esos objetivos.

En uno de los domicilios fue encontrado Cara de Burro, que terminó detenido por su presunta vinculación con el crimen que le imputaron ayer y por posesión de droga que se encontró en el allanamiento, lo cual le valdrá también una causa federal.

Al ser sorprendido por la policía Nicolás destrozó su teléfono celular, pero los investigadores judiciales no descartan que se pueda abrir para peritar en busca de información sobre el historial reciente de este joven. Así tal vez, de aquí a un tiempo, aparezca información suficiente para imputarle ese o alguno de los otros ataques contra minimercados de estaciones de servicios, hechos de intimidación pública —no se comprobó que se tratara de extosiones— que mantuvieron en vilo a la ciudad durante la última semana. Pero por el momento, dicen los pesquisas, no hay evidencia alguna que lo vincule a esos ataques.

Guerra territorial

La noticia del crimen de Ramona Luque dio cuenta, en mayo pasado, de la situación que se vivía desde el mes de marzo en las calles de Parque del Mercado, en el agitado sudeste rosarino. Más allá del parentesco indirecto —había sido pareja de su abuelo y la había criado como una nieta— de la víctima con Brisa Amaral, una chica condenada por pertenecer a la banda de Funes-Ungaro desbaratada en 2018, el vecindario insistía en mencionar a Ungaro como el gerenciador desde la cárcel de la violencia en la zona.

Según publicara este diario por esos días se decía que el Brujo, nacido y criado en Parque del Mercado, había extremado sus recaudos para unificar sus territorios en la franja que va desde los monoblocks del barrio Municipal o “Pimpilandia” hasta la zona más empobrecida de República de la Sexta pasando por Tablada y Saladillo. “Al René los únicos que se le animan hoy son algunos locos sueltos que mejicanean (robar dinero o droga) a sus vendedores. Pero después son muy pocos los que no trabajan para él en esos territorios. El loco no anda con vueltas: te manda la parca”, había explicado entonces un vecino de uno de esos barrios.

La mención de René esgrimida en la audiencia imputativa contra Cara de Burro por el crimen de Luque, actualiza esos datos y podría reforzar las hipótesis de estos nuevos “crímenes de guerra narco” que comenzaron a asolar una zona donde las sucesivas condenas contra Ungaro por delitos cometidos desde la cárcel —como líder de asociación ilícita y de una banda narco— no terminaron por consolidar la calma en varios barrios de la zona sur.