Policiales

Altas penas para dos hombres por saga de crímenes y ataques en barrio Santa Lucía

Omar González y Raúl Oviedo fueron condenados a 18 y 25 años de prisión por los asesinatos de Julio Pereyra y Facundo Acosta.

Sábado 08 de Diciembre de 2018

Dos hombres fueron condenados a 18 y 25 años de prisión como coautores de dos homicidios concretados entre mayo y octubre de 2015 en barrio Santa Lucía, hechos marcados por un feroz enfrentamiento relacionado a delitos con armas y disputas por venta de estupefacientes. Además, están acusados de encubrir —tenían en su poder el arma homicida— el doble crimen de Diego Durán y Julieta Sosa, una pareja de adolescente asesinados por error en la misma zona

   El juicio que llegó a su fin ayer comenzó el viernes de la semana pasada y se desarrolló en cuatro audiencias en el Centro de Justicia Penal (CJP), instancia en la que los fiscales Miguel Moreno y Florentino Malaponte acusaron a Omar González, de 37 años, de haber cometido junto a otro hombre el crimen de Julio César Pereyra, de 44 años, a las 21.15 del 23 de mayo de 2015 cuando estacionaba su auto frente a su casa de Pasaje 1752 al 2200, en el corazón de barrio Santa Lucia (Circunvalación y 27 de Febrero).

   En ese momento se acercaron a pie y sin mediar palabra dispararon siete balazos que atravesaron la puerta, y dos hirieron en el tórax a Pereyra, un vecino con arraigo en el barrio donde vivía con su mujer y sus hijos. Los fiscales pidieron que González fuera condenado en este caso a 20 años de prisión como autor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la portación ilegítima de arma de guerra.

   Además, los acusadores exhibieron pruebas para sostener el pedido de pena de prisión perpetua para González y Raúl "Willy" Oviedo por el crimen de Facundo Acosta.

El chico, de 17 años, fue emboscado la noche del 26 de octubre cuando salía en moto de visitar a su novia en Pasaje 1741 al 7600. Un auto blanco con vidrios polarizados lo interceptó, descendió el acompañante y le disparó al menos nueve tiros. Según las hipótesis fiscal, González gatilló y "Willy" Oviedo iba en el asiento trasero.

Emboscada y error

   Antes de ese crimen, los ásperos conflictos en la zona se cobraron dos vidas inocentes. Las de Diego Juan Durán y Julieta Milagros Sosa, dos estudiantes secundarios de 16 y 17 años respectivamente que no vivían en Santa Lucía. El 20 de septiembre habían ido en una moto a una casa de Pasaje 1752 al 2000, y cuando a las 22.30 subieron regresaban a sus casas, desde otra moto los atacaron con una ráfaga de tiros 9 milímetros.

   En el lugar la policía recogió nueve vainas servidas y la moto de las víctimas había desaparecido. No estuvo claro por qué los habían matado hasta que un testigo dijo que fueron el blanco equivocado de un ataque dirigido a Facundo Acosta, finalmente asesinado 35 días más tarde.

   Según la Fiscalía, a ese joven lo querían matar porque habría herido a Nahuel N., también menor de edad, quien desde entonces quedó con muletas. De acuerdo con los testimonios acopiados por Fiscalía y expuestos durante el juicio, Nahuel y su padre encargaron el crimen de Acosta, que ya había sufrido al menos nueve amenazas por conflictos "de bandas por el tráfico de drogas".

   Una de las principales evidencias del juicio fue la declaración de la novia de Acosta, que habló con un testigo directo que reconoció a los tiradores. González y Oviedo, asistidos por el defensor Eduardo Sosa, fueron acusados en este caso de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas.

   Los imputados fueron detenidos el 28 de diciembre de 2015. En la primera audiencia admitieron que trabajaban juntos, uno en el comercio de chatarra y el otro en la reventa de papeles. Les secuestraron armas de fuego, una de las cuales era una calibre 9 milímetros. A través de cotejos balísticos se determinó que fue la utilizada en el doble crimen de los estudiantes Durán y Sosa (ver aparte).

Veredicto

Tras los debates, el tribunal integrado por los jueces Alejandro Negroni, Mónica Lamperti y Carlos Curto, condenó a González a la pena de 25 años de prisión efectiva como autor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, y coautor homicidio agravado por el uso de arma de fuego, todo en concurso real por los crímenes de Acosta y Pereyra.

   A Oviedo lo sentenciaron a 18 años de prisión efectiva como coautor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego de Pereyra, tenencia ilegítima de arma de fuego de guerra sin la debida autorización legal y amenazas calificadas por el empleo de arma.

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