Policiales

Allanan una cocina de droga en las afueras de la capital provincial

Fue en Colastiné Norte, a 10 kilómetros del centro santafesino. Hallaron más de 12 kilos de cocaína. En el lugar cayó preso un ex convicto de 48 años. Además detuvieron a un joven distribuidor.

Viernes 13 de Julio de 2012

Detrás de una coqueta casa quinta de Colastiné Norte, a sólo 10 kilómetros del centro de Santa Fe, funcionaba una cocina de cocaína que proveía a gran parte de la capital provincial y localidades vecinas. El negocio estaba comandado por un ex convicto y viejo conocido de los policías santafesinos que empezaron a seguir sus pasos hace un tiempo, cuando salió de prisión tras purgar una larga condena. Así, tras 40 días de observación sobre la propiedad, ayer a la mañana los pesquisas irrumpieron en el lugar y no sólo apresaron al hombre buscado sino que secuestraron una importante cantidad de cocaína procesada, pasta base sin procesar y alita de mosca (cocaína de máxima pureza) además de precursores químicos, balanzas y otros elementos para la fabricación de la droga. La cocina en cuestión es la segunda que la policía provincial desbarata en diez días, después de la que sacaron de circulación el 5 de julio último en Ayolas al 200 bis, en la zona sudeste de Rosario (ver aparte).

Según el comisario Cristian Sola, subjefe de la policía santafesina y responsable máximo de la Dirección de Control y Prevención de Adicciones, la vigilancia sobre la casa donde funcionaba la cocina "empezó hace unos 40 días". La propiedad está en la esquina de Los Jazmínez y Las Encinas, en el distrito costero de Colastiné Norte, a la altura del kilómetro 2,5 de la ruta provincial 1 y muy cerca del centro de la ciudad capital. La zona, que hace añares era un conjunto de bañados que inundaban todo cada vez que el río Paraná y la laguna Setúbal crecían, hoy está densamente poblada y proliferan las casas quintas. Entre ellas, la casa de dos plantas escondida tras un alto tapial que hace unos meses alquiló a su nombre Daniel Francisco M., de 48 años y conocido como El tuerto .

Fuentes policiales dijeron que El tuerto ya purgó una condena a seis años de prisión por privación ilegítima de la libertad y violación. Y además, que cuenta en su haber con causas por infracción a la ley de drogas y otra por abuso carnal agravado. Cuando los pesquisas santafesinos supieron que ese hombre era quien había alquilado la vivienda de Colastiné Norte, pusieron los ojos en él y las presuntas actividades ilegales que realizaba. "Fue una tarea paciente, de observación y filmaciones", dijo Sola.

Distribuidor. Y esa paciencia dio resultados la tarde del miércoles cuando los policías observaron que de la vivienda salió un joven que cargaba una mochila. Entonces lo siguieron "ante la presunción de que podría estar trasladando droga hacia algún quiosco de la ciudad", dijo el jefe policial. El recorrido del muchacho fue interrumpido en la terminal de ómnibus santafesina cuando se aprestaba a subir a un micro con destino a Rafaela, de donde es oriundo. Al ser requisado el equipaje del sospechoso, los agentes hallaron 2 kilos de cocaína, por lo que el joven, Fernando N. T., de 22 años, quedó detenido a disposición del juez federal Reynaldo Rodríguez.

En la casa. Con ese primer hallazgo, los agentes de la Sección Inteligencia Zona Norte de la ex Drogas Peligrosas pidieron una orden de allanamiento a la casa de Colastiné Norte. El operativo se hizo la mañana de ayer con la colaboración de la Tropa de Operaciones Especiales y así quedó al descubierto la cocina de cocaína desde la cual se abastecía a quioscos de la capital provincial y ciudades vecinas.

En el lugar los policías hallaron 12 kilos de cocaína procesada, 350 gramos de alita de mosca, 950 gramos de pasta base sin procesar (que alcanzaría para producir otros cuatro kilos de droga), seis botellas de precursores químicos (acetona, ácido clorhídrico, éter e hidróxido de amonio) para el procesamiento del estupefaciente, una balanza de precisión, una prensa a pistón con moldes regulables desde 100 gramos hasta un kilo para confeccionar las pilas o panes de droga, cucharas de madera napada, un balde con restos de cocaína, una licuadora para el procesamiento a polvo de la sustancia, una lámpara infrarroja para el secado, un revólver calibre 22 y cartuchos.

En tanto, apresaron a Daniel Francisco M., El tuerto, quien quedó a disposición de la Justicia federal.

Voceros del procedimiento, sostuvieron que desde la creación de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones, a fines de la década de los 80, "éste sería el mayor procedimiento en cocinas llevado a cabo en la Unidad Regional I" de policía. Y, ademá, manifestaron que con el total de cocaína secuestrada se podrían haber hecho 116 mil dosis de droga por un valor cercano a los 600 mil pesos.

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