Policiales

Allanan Funes Hills en la pista del asesinato de un prestamista

Fiscales del MInisterio Público de la Acusación buscan allí a Esteban Lindor Alvarado, un hombre condenado con lazos con el narcotráfico, por el homicidio de Lucio Maldonado. También allanaron el complejo Condominios del Alto.

Jueves 29 de Noviembre de 2018

La investigación del brutal homicidio de Lucio Maldonado, un prestamista secuestrado por un grupo organizado y ejecutado de tres balazos hace dos semanas, llevó a los investigadores a realizar un allanamiento en Funes Hills: buscaron allí a uno de los personajes del hampa más temidos de Rosario pese a su discreto perfil: Esteban Lindor Alvarado, un hombre que aún cumple condena como jefe de una banda de ladrones de vehículos y que tiene a familiares directos implicados en causas por narcotráfico en la ciudad. Los fiscales ordenaron esta noche distintos allanamientos y libraron orden de detención de Alvarado.
La impactante novedad proviene de un seguimiento hecho a la trayectoria que tuvo el Chevrolet Cruze que era propiedad de Maldonado, que tenía 37 años y cuyo cadáver apareció tirado en una colectora de Circunvalación a 200 metros del Casino City Center el 13 de noviembre pasado. El seguimiento indica que ese vehículo estuvo detenido en una vivienda vinculada a Alvarado. Quien por esa razón podría ser implicado con algún grado de participación en el homicidio.
Maldonado había sido secuestrado dos días antes de que lo encontraran asesinado. Cuatro hombres armados lo interceptaron al llegar a su casa de Garibaldi al 600, en barrio Tablada, y lo ingresaron en una Renault Kangoo, mientras otro miembro del grupo captor se subía al Chevrolet Cruze de la víctima, para conducir por detrás del utilitario en el que se llevaban al cautivo. El vehículo de la víctima estuvo detenido largo rato en el paraje Los Muchachos, un caserío de unas veinte viviendas situado sobre la ruta A-012 entre las rutas 14 y 18, a unos ocho kilómetros de Rosario.

El lugar exacto es una casaquinta que fue allanada ayer. En ese lugar la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) encontró una cantidad de impuestos y resúmenes de cuentas a nombre de Esteban Alvarado y de personas de su entorno familiar.
Al llegar a esa quinta de 4,5 hectáreas la TOE solamente encontró a un chico de 19 años con el torso desnudo que al detectar la presencia policial corrió hacia el descampado, utilizando un celular en la huida como para dar aviso a alguien de lo que ocurría. Tras esa irrupción y el hallazgo de evidencia directamente vinculada a Alvarado, los fiscales actuantes en la pesquisa del homicidio de Maldonado decidieron nuevos allanamientos contra 17 domicilios encargados a la TOE, Policía Federal y Prefectura, que se efectuaron desde las 19.

Esos domicilios para los investigadores son inversiones del grupo de Alvarado o lugares donde residen allegados suyos. Los lugares allanados son departamentos en el complejo Condominios del Alto, frente al Shopping Alto Rosario, y en distintas viviendas de Funes. Una de ellas, una casa en Funes Hills donde encontraron a su mujer, Rosa Natalí C., contra quien no hay ningún requerimiento de detención.
Lucio Raúl Maldonado era prestamista de dinero a corto plazo a niveles de usura. Su perfil de Facebook mostraba su inclinación a las joyas, a la buena comida, a los autos costosos y las ametralladoras, con las que gustaba retratarse. Tenía una especial predilección por la iconografía vinculada a Pablo Escobar y hasta celebraba los cumpleaños de sus hijos con tortas que reproducían imágenes del capo narco colombiano.
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Según comentaron las personas que lo conocían tras confirmarse su deceso, Maldonado colocaba dinero al cinco por ciento semanal y se codeaba con gente del mundo del delito. “Con el hermano prestaban guita, cobraban a incobrables, compraban deudas. Y para cobrar tiraban tiros, quemaban autos, lo que hubiera que hacer para que el deudor se pusiera al día”.
Alvarado fue condenado en junio de 2016 a seis años y seis meses de prisión en juicio abreviado como jefe de una asociación ilícita dedicada al robo de vehículos en el conurbano norte bonaerense, que resultaban posteriormente desguazados en Rosario. Pero en ese momento recuperó la libertad a partir del cumplimiento de la mitad de su condena.
Su liberación encendió luces de alarma en el Ministerio de Seguridad de Santa Fe. La de Alvarado, que tuvo domicilio en inmediaciones de Tarragona al 800 y en Cochabamba al 6500, es la historia de un hombre en las sombras. Durante años era conocido por las fuerzas de seguridad locales como un delincuente sagaz e influyente pero en su prontuario penal casi no constaban anotaciones.
Sus actividades asomaron cuando la Justicia de San Isidro, investigando a ladrones de autos en esa zona, descubrieron que los vehículos sustraídos se traían a Rosario para desmontarlos en galpones o revenderlos.
Al mismo tiempo el fiscal de San Isidro Patricio Ferrari descubrió, por escuchas telefónicas, una red de complicidades cultivadas por este individuo con distintas reparticiones de la policía rosarina a fin de asegurarse impunidad. A tal punto, que cuando avanzó en su contra ordenó que la detención, en agosto de 2012, la hiciera la Gendarmería Nacional.
Luego de la detención el fiscal llegó a los Tribunales de Rosario y entregó en la oficina de NN una caja con 100 CD de escuchas en las que parecían evidentes las incursiones de Alvarado en el narcotráfico. Estas fueron giradas a la Justicia federal local. Pero nunca se supo que esos materiales fueran allí objeto de investigación.



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