Policiales

Alegó una renguera para negar su vinculación con un homicidio

Le imputan el crimen de Raúl Merlo, Villa Gobernador Gálvez, pero la defensa sostiene que ese día estuvo internado por un accidente y lo operaron de un pie.

Lunes 01 de Febrero de 2016

Un joven de 20 años fue imputado por el crimen de Raúl Merlo, un muchacho de 24 baleado cuando estaba sentado en una vereda de Villa Gobernador Gálvez y fue atacado por dos sujetos en moto. Leonel Gabriel G., a quien le atribuyen el apodo de “Mosquito” aunque él lo niega, quedó acusado como coautor de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la portación ilegal del arma usada en el ataque.
  El detenido negó haber cometido el hecho alegando que padece renguera, mientras que en una filmación del hecho se ve salir corriendo a los atacantes. En ese marco, un juez dispuso que permanezca quince días en prisión preventiva mientras se recolectan más pruebas en la causa.
  Leonel G. fue detenido días atrás como el “principal sospechoso” del crimen de Merlo. Fue apresado por el grupo táctico de la Policía de Investigaciones (PDI) al allanar una casa de Dr. Riva al 5400. La medida había sido ordenada por el fiscal de Homicidios Pablo Pinto, a cargo de la investigación. Al joven de 20 años lo buscaban en base a testimonios que lo sindicaban desde el primer minuto como uno de los atacantes.

Tres tiros. La tarde del domingo 17 de enero Merlo estaba sentado en el cordón de la vereda en Santiago del Estero y 17 de Octubre de Villa Gobernador Gálvez cuando dos hombres llegaron en moto y le dispararon tres balazos por un conflicto previo. La víctima vivía con su familia a una cuadra de allí, en Pueblo Nuevo, y se ganaba la vida haciendo changas con una cortadora de pasto.
  Los vecinos comentaron que el ataque fue sin mediar palabra y señalaron dos cámaras de vigilancia que fueron peritadas y no registraron el momento del ataque pero sí el escape de los agresores.

“Yo no lo hice”. Desde el momento en que Merlo quedó tendido en la calle los vecinos apuntaron a un joven apodado Mosquito. En la audiencia imputativa, el fiscal lo acusó de responder a ese sobrenombre. Pinto sostuvo que en compañía de un joven aún prófugo, al que le dicen Poroto, le dispararon tres veces a Merlo con un revólver calibre 32 largo.
  “Yo no lo hice. Me acusan por algo que yo no hice”, replicó el joven acusado, quien aceptó declarar ante el juez Juan Carlos Curto. Dijo que su sobrenombre no era Mosquito y que tampoco es el suyo el perfil de Facebook que le atribuye la fiscalía. Además aseguró que nunca vivió en Villa Gobernador Gálvez sino que siempre residió en Rosario.
  Ante ese descargo el fiscal indicó en la audiencia que hay un solo testigo presencial del hecho pero al menos tres personas mencionan a G. con su nombre, apellido y dirección. Lo señalan, según Pinto, como alguien que mantenía un conflicto previo con la víctima.
  Por su parte el defensor público Juan Ignacio Bazet planteó que el día del hecho el acusado estuvo internado en el Hospital Eva Perón, donde lo operaron del pie izquierdo tras sufrir un accidente de moto.
  El defensor remarcó que desde aquel accidente el muchacho renguea. Y que no podría ser uno de los atacantes porque una cámara de vigilancia del barrio registró que los agresores se fueron corriendo sin dificultad.
  De todos modos el joven quedó imputado de homicidio agravado por uso de arma de fuego y la portación ilegítima de un arma de uso civil.
  El juez Curto no hizo lugar al pedido de la defensa de una libertad bajo fianza de 7 mil pesos o de una detención domiciliaria pero, ante el cuadro probatorio esbozado en la audiencia, dispuso que permanezca quince días en prisión preventiva mientras se recogen nuevas evidencias.

Segunda vez. En la misma esquina donde murió y su cuerpo quedó tendido varias horas a la espera de una mortera, Merlo ya había sido herido hace casi cinco años. Fue la noche del 14 de junio de 2011, cuando un hombre y una mujer con un bebé en brazos pasaron en una moto. El conductor detuvo la marcha y gatilló.
  Herido en el abdomen, entonces Merlo corrió con más suerte y se recuperó en el Hospital Provincial. Pero esta última vez, la secuencia de tres tiros no le dio chance y murió casi en el acto.

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