Domingo 05 de Octubre de 2008
Calle Garibaldi entre Necochea y Chacabuco se tiñó el viernes por la tarde de verde oliva. Medio centenar de efectivos de Gendarmería Nacional cerraron la cuadra para realizar una serie de allanamientos ordenados por el juez Federal Marcelo Bailaque a requerimiento de un magistrado de la localidad bonaerense de Ezeiza. El megaoperativo se prolongó por más de diez horas y de esa cuadra la fuerza nacional se llevó a dos detenidos e incautó cocaína y siete armas de guerra. Si bien el peso de la droga no fue precisado oficialmente, distintas fuentes consultadas indicaron que oscila los seis kilos. Uno de los detenidos, figura conocida en las calles de Tablada como vendedor barrial, es un policía provincial retirado conocido en Tablada como Poncho Negro.
Garibaldi al 100 se presenta como un punto álgido en el escenario de un barrio Tablada dominado por una guerra entre bandas que pugnan por el control de la calle. Mucho del combustible que mueve esas batallas, según han denunciado públicamente los vecinos, sale de la venta de drogas. En ese contexto, el viernes pasadas las 16 llegaron unos cincuenta efectivos de Gendarmería y cerraron la cuadra en la esquina de Chacabuco y de Necochea. Se concentraron en una casa de pasillo ubicada en la vereda de los impares de Garibaldi a metros de Chacabuco. La casa del hombre de unos 60 años al que en el barrio reconocen como Poncho Negro. Y con una orden del Juzgado Federal 4ª, secretaría de la doctora Diana Latini, allanaron esa y otras tres viviendas de la cuadra.
Secreto sumarial. Si bien no se suministró información oficial desde la Gendarmería Nacional como del Juzgado Federal amparándose en el secreto de sumario, pudo saberse de la casa de Poncho Negro se incautaron entre seis y ocho kilos de cocaína. También hallaron cinco pistolas calibre 9 milímetros —similar a la utilizada por la policía santafesina—, dos escopetas y un poco de marihuana. Fueron demoradas cuatro personas, de las cuales dos quedaron detenidas. Uno de esos detenidos es Poncho Negro, un policía provincial retirado a mediados de la década del 80, que fue objeto de pesquisas por venta de estupefacientes. "De la policía lo jubilaron con carpeta psiquiátrica", explicó un informante de la fuerza.
Poncho Negro es en realidad la forma en la que se identifica en esa zona de Tablada a Liborio A., un ex sargento que se desempeñó en la seccional 11ª, la misma jurisdicción en la que hoy vive.
Bando opuesto. "Era un buen policía, pero se pasó de bando", comentó ayer un viejo camarada de armas al conocer que Liborio S. había sido detenido. "Poncho Negro es un papelero —como se conoce en la jerga de la calle a un vendedor barria de cocaína— de los grandes, de los que trabajan en el límite de las seccionales 11ª y la 16ª. Llama la atención que lo hayan agarrado con esa cantidad de cocaína y armas", explicó una fuente consultada conocedora del negocio de la droga. Ese fue un punto en el que coincidieron al menos otras cuatro fuentes: la excesiva cantidad de cocaína para un vendedor barrial y demasiadas armas. "A lo mejor recién había recibido (una carga) y tenía miedo a la mejicaneada", indicó uno de los voceros.
Conocedores del mundo de la droga afirman que un vendedor barrial de la dimensión atribuida al detenido vende un poco más de un kilo de cocaína por semana. Algo así como unos diez mil pesos. El fuerte de la venta semanal son las 96 horas que separan el jueves y al domingo. Varios de los consultados dicen haberlo visto pasear en un flamante Peugeot 307 cero kilómetro color verde oscuro. Según confiaron las fuentes, en el último año fue objeto de dos investigaciones judiciales.