Sábado 26 de Julio de 2008
La principal hipótesis de quienes investigan los asesinatos de dos ciudadanos colombianos en el estacionamiento del shopping Unicenter de Martínez, en el norte del Gran Buenos Aires, es que están ante un ajuste de cuentas entre carteles de la droga originarios de aquel país y que actúan en la Argentina. Bajo esa sospecha, la policía cree que el caso tendría relación con el hallazgo de otros dos ciudadanos de ese país que aparecieron descuartizados en marzo pasado en La Matanza.
En este sentido, ayer mismo el organismo oficial norteamericano de combate contra la droga (DEA) se interesó en el caso y pidió informes detallados del suceso a la policía bonaerense.
Los hombres asesinados fueron identificados como Jorge Alexander Quinteros y Héctor Duque, quienes ya estaban en la mira de la policía luego de que el 9 de mayo pasado se realizaran dos procedimientos en Avellaneda, donde se secuestraron 470 kilos de cocaína ingresados a la Argentina desde Colombia y que tenían como destino a España. En esa ocasión, los narcos mantuvieron un enfrentamiento con la policía y fueron detenidas cuatro personas: un matrimonio de colombianos, un uruguayo y un paraguayo.
En tanto, en el marco de la pesquisa la policía allanó ayer los domicilios de las víctimas, en Puerto Madero, bajo órdenes de los fiscales de San Isidro Jorge Apolo y Diego Grau.
También fue inspeccionada una residencia del country Ayres del Pilar, en ese partido bonaerense, donde vive el único sobreviviente de la balacera, identificado como Julián Andrés Giménez Jaramillo. Este hombre, tras el ataque, pidió protección en la comisaría 10ª de Martínez donde primero quedó demorado y luego detenido por orden de los fiscales.
A quemarropa. Duque y Quinteros fueron asesinados a las 20 del jueves cuando se encontraban en el estacionamiento del Unicenter Shopping, en el partido de San Isidro.
Las víctimas se dirigían a un Volkswagen Vento negro que los esperaba al mando de Jaramillo. Entonces apareció un sujeto que les disparó a quemarropa y escapó en una moto conducida por otra persona. Recibieron siete y ocho disparos cada uno realizados con una pistola calibre 40, un arma considerada de alto poder de fuego. Y cuando estaban en el piso, el sicario se acercó y los remató en la cara.
Según fuentes del caso, al momento de escuchar el primer disparo Jaramillo puso en marcha el vehículo, se dirigió hasta un lugar donde había gente para preservar su vida y cuando volvió encontró a sus conocidos baleados. Quintero murió en el acto y Duque en el hospital de San Isidro. Jaramillo, dijeron, estaba en el país con una residencia provisoria desde hacía seis meses y esta semana debía volver a Colombia.
Conexión. Para la policía el caso estaría relacionado con otro doble crimen descubierto el 3 de marzo pasado, cuando dos hombres asesinados a balazos fueron encontrados descuartizados y quemados dentro de un auto, en La Matanza.
"Es una de las tantas líneas que estamos siguiendo pero es todo prematuro. En ese caso, después de tomar las huellas dactilares se determinó que eran dos colombianos que habían desaparecido de su país", dijo Paulo Starc, subsecretario de Investigaciones del Ministerio de Seguridad bonaerense.
"Entendemos que puede haber algún tipo de vinculación entre este caso y aquel", sostuvo por su parte el superintendente de la policía bonaerense, Daniel Salcedo. Y agregó que "hay un enlace entre las fiscalías que intervienen en uno y otro caso para determinar puntos de vinculación", agregó.
"Hay que tener audacia y sangre fría para matar a dos personas y rematarlas en la cara", manifestó Starc. Y dijo que "cuando (el sicario) los remata los mira bien en la cara", en clara alusión a que se trataría de un ajuste de cuentas.