Policiales

Admitió haber asesinado a un taxista y lo condenaron a 13 años en juicio abreviado

Alberto Quiroz, un yesero cordobés de 39 años, firmó un acuerdo de judicial como autor de homicidio en ocasión de robo. El fallo además lo declara reincidente por segunda vez.

Sábado 09 de Enero de 2016

El crimen del taxista Hugo Camilo, asesinado de un balazo por la espalda hace un año cuando fue a asistir a un colega al que estaban asaltando en inmediaciones de Baigorria y Circunvalación, cerró días atrás con una condena a 13 años y 4 meses que el acusado por el crimen aceptó recibir en un procedimiento abreviado. Alberto Augusto Quiroz, un yesero cordobés de 39 años, admitió haber ultimado al chofer a cambio de esa pena que su defensora acordó con el fiscal de Homicidios Ademar Bianchini. El fallo además lo declara reincidente por segunda vez.

El acuerdo abreviado fue presentado a fines de diciembre ante el juez Hernán Postma. Quiroz, nacido en Bell Ville, prestó entonces su consentimiento "expreso y voluntario" respecto de la condena a 13 años y 4 meses de prisión efectiva como autor de un homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de un arma de fuego, en concurso real con el delito de portación de arma de guerra.

Conmoción. El acusado está detenido desde el 23 de junio de 2015 por el crimen que el 22 de enero del año pasado conmovió a la ciudad y derivó en un paro del servicio de taxis.

El acuerdo fue firmado por el fiscal Bianchini y la abogada de Quiroz, Nora Gaspire, del servicio público de defensa. Si bien la representante del acusado se opuso a la doble declaración de reincidencia de su defendido (lo que le impide acceder a ciertos beneficios como salidas anticipadas de prisión), el fiscal solicitó en la audiencia que se lo consigne como doble reincidente y el detenido prestó su consentimiento.

Noche fatal. Hugo Camilo tenía 48 años y era padre de tres hijos. Esa noche llevaba a su hija de regreso a su casa, pero a sólo dos cuadras de llegar a su destino acudió a auxiliar a un compañero que había sido asaltado un rato antes, quien reclamó auxilio a través del botón de pánico en cercanías de Baigorria y Circunvalación, en el extremo noroeste de la ciudad.

Faltaban minutos para las 23. "Mi papá no lo dudó un instante. Dijo que tenía que ayudar a un compañero, aunque yo le sugerí que siguiéramos viaje", contó entonces por radio su hija, Gisela.

"Volvimos por calle Somoza. Mi papá frenó para ver qué le había pasado a su compañero, le preguntó si estaba bien y en ese momento apareció un hombre con un revólver y comenzó a disparar. Mi papá comenzó a avanzar pero una bala le pegó en el cuerpo, más precisamente en la espalda", siguió contando la hija, que esa noche volvía de trabajar como enfermera en el sanatorio Plaza. La bala le causó a Camilo un severo daño en el intestino y el colon.

Luego de sufrir el impacto de bala, el taxista volvió a manejar pero sólo pudo hacerlo una cuadra, hasta Baigorria y Circunvalación. Con el auto parado pidieron ayuda a la policía y a la urgencia médica que llegó a los pocos minutos. También llegaron al lugar varios taxistas que se enteraron por el sistema de radiollamada del doble incidente ocurrido.

"Fuimos al Hospital Eva Perón porque estaba más cerca, pero mi papá estaba mal. Estaba descompuesto, con la presión baja. Tuvieron que operarlo cuatro horas para sacarle la bala. Después los médicos dijeron que estaba grave y que lo llevarían a la unidad de terapia intensiva", agregó la hija del taxista.

Polémica. El chofer falleció la noche del sábado 24 de enero y al día siguiente los taxistas lanzaron un paro en reclamo de mejores condiciones de seguridad que se extendió hasta la tarde del martes 27, luego de una masiva concurrencia al sepelio.

La medida de fuerza incluyó algunos incidentes frente a la casa del gobernador Antonio Bonfatti, hasta donde llegó un grupo de choferes tras el entierro a expresar su "bronca por la inseguridad".

El crimen desató un cruce entre los choferes y el entonces secretario provincial de Seguridad, Gerardo Chaumont, quien recomendó a los taxistas no acudir ante el pedido de auxilio de algún colega.

Por esos días el fiscal indicó que la investigación estaba encaminada y se mostró confiado en que daría con el sospechoso, quien disparó para cubrir su retirada tras el robo. Finalmente lo apresaron seis meses más tarde y a casi un año del hecho aceptó su condena.

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