Policiales

Admiten falta de pruebas para imputar a "La Cele" como jefa de Los Monos

Ayer se hizo la segunda audiencia para debatir la situación de prisión de 17 de los 36 procesados. El fiscal Camporini dijo que no obstante la madre de "Guille" y "Pájaro" Cantero, era parte de la banda.

Miércoles 21 de Mayo de 2014

Patricia Celestina Contreras, la mujer de 46 años acusada de ser una de las líderes de la banda de Los Monos desde su casa de zona sur, fue el eje convocante de una audiencia en la que sus abogados reclamaron que se levante el arresto domiciliario que pesa sobre ella y recupere la libertad por haber demostrado, en etapas anteriores de la causa, que siempre estuvo sometida a las reglas del proceso penal. La fiscalía, si bien se opuso, admitió de manera inesperada que son "endebles" las pruebas para considerarla jefa aunque entendió que "sobran" para ubicarla como integrante de la agrupación criminal.

Fue la segunda jornada de audiencias para debatir la prisión preventiva dictada a 17 de los 36 procesados en febrero pasado por pertenecer a una asociación ilícita dedicada a cometer delitos varios, entre ellos el narcotráfico, en la causa que tiene en el centro de las acusaciones a la familia Cantero. Con menos estridencia discursiva, ayer los planteos formulados por las defensas ante el juez de la Cámara Penal Rubén Darío Jukic fueron de tipo jurídico, ya sin el trasfondo político que dominó el debate del primer día.

La cita era para discutir la situación de cuatro acusados: el arresto domiciliario de "La Cele", como se conocer a Contreras; la prisión domiciliaria del policía Juan Marcelo "Chavo" Maciel; la prisión preventiva del empleado de Prefectura Naval Roberto Mario Otaduy; y la privación de la libertad de Emanuel Chamorro, señalado como un lugarteniente de la banda ligado a búnkers de la zona sur. Sin embargo, tanto Chamorro como Maciel desistieron del recurso. Los dos están además imputados por el crimen en venganza de Claudio Demarre, en cuyo boliche de Villa Gobernador Gálvez fue asesinado Claudio "Pájaro" Cantero, uno de los hijos de Contreras, el 26 de mayo pasado.

Largo ir y venir. La atención se centró entonces en la figura de Contreras, a quien el juez Juan Carlos Vienna procesó en el rol de jefa u organizadora de la agrupación. El abogado Fausto Yrure realizó un repaso de todas las modalidades de detención morigeradas que sorteó la mujer desde que fue detenida el 31 de mayo de 2013: primero estuvo bajo arresto domiciliario en un domicilio que no es el suyo, en Pueyrredón al 600, donde podía recibir visitas cuatro días a la semana y tenía autorizado usar un celular.

Ese beneficio se canceló en agosto y fue enviada a prisión al hallarse otro teléfono en el domicilio, pero se le restituyó en octubre al comprobarse que el aparato —al parecer olvidado por una visita— no tenía uso. Desde entonces le permitieron ir libremente hasta su casa del barrio La Granada y regresar a las 18. En diciembre, recordó Yrure, le agravaron la imputación al considerarla jefa de la agrupación y luego obtuvo una sustitución de la prisión con el requisito de presentarse los lunes a firmar en el juzgado. "Siempre cumplió a rajatabla", remarcó el abogado.

Escuchas. En febrero, al dictarse la resolución contra la supuesta banda, se le impuso nuevamente la prisión domiciliaria a Contreras y contra esa decisión protestó Yrure. El defensor leyó las escuchas en base a las cuales se agravó la imputación de la mujer. Son dos conversaciones del 10 y 29 de mayo de 2013 con su hijo de crianza, el prófugo Ramón "Monchi" Machuca. Una en la que él le advierte a su madre sobre la presencia de empleados de la Policía de Seguridad Aroportuaria en Oroño y Lamadrid, a lo que ella contesta: "Ah, bueno, acá no hay nada igual". Y otra en la que le consulta si debe darle de baja al teléfono Nextel del "Pájaro" tras su asesinato. Del trato entre ambos, el juez Vienna concluyó que era ella quien daba las órdenes y la procesó.

"Un argumento insólito. La única interpretación posible es que un hijo le habla a su mamá", contrapuso Yrure, quien leyó también las conversaciones sobre cuestiones domésticas y cotidianas registradas entre la mujer y "Pájaro" la semana previa a su muerte. Incluida una charla casual que mantuvieron diez horas antes del crimen, ante la cual ayer Contreras no pudo ocultar la emoción.

El fiscal Guillermo Camporini, al contestar el planteo, dijo que el cambio en la calificación legal de miembro a jefe elevó la escala penal de un piso de 5 años de condena a un máximo de 16. Esa pena posible es lo que, para la acusación, justifica que la mujer permanezca bajo arresto. "Nadie se somete a una pena en expectativa tan alta", dijo, y señaló que la mujer cuenta con recursos para escapar además de tener a familiares directos —su esposo y su hijastro Monchi— con pedidos de captura.

Falta de pruebas. Sin embargo, el acusador sorprendió al admitir que no abundan pruebas para estimarla jefa de la banda: reconoció la "endeblez" de las pruebas en ese sentido y pidió discutir la cuestión en detalle en el juicio. De todos modos, remarcó que "sobran" elementos para "tenerla como integrante": recordó que en la casa de la mujer se secuestraron armas, autos, drogas, dinero en efectivo y anotaciones comprometedoras, cuestiones que "exceden lo que una madre podría permitir o tolerar". Y señaló que ese "era un lugar de reunión, acopio y distribución de los elementos que usaba esta organización delictiva", por lo que pidió que la medida de arresto se mantenga.

El cronograma de audiencias seguirá hasta el viernes con otros 12 imputados frente a Jukic, quien resolverá todos los pedidos la semana próxima.

Hoy van otros cuatro acusados

Para la tercera jornada de audiencias públicas, a realizarse hoy en Tribunales, la Justicia citó a Angel Villa, Susana Alegre y Miguel Angel Vilches, los tres acusados de ser parte de la banda de Los Monos en distintos roles. Y también a Carlos Fernando “Chino” Fleitas, quien ya había sido juzgado y absuelto junto a otros miembros del clan en el juicio por el crimen del chico Walter Cáceres, ocurrido en una emboscada a la barra de Newell’s en febrero de 2010.

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