Policiales

Acusan de robo y asociación ilícita a un "marcador" de salideras bancarias

Es bonaerense y venía a Rosario a cometer este tipo de delitos en banda. Lo señalaron en 5 hechos. Lo procesaron por un robo en 2009 en Echesortu. Fue captado por cámaras de varios bancos.

Miércoles 11 de Mayo de 2011

La detención de Gustavo Juan Alvarez, un bonaerense de 40 años conocido por el apodo de el Gordo, le permitió a la policía desarticular tres de las bandas especializadas en salideras bancarias que actuaban en Rosario. Ahora la jueza de Instrucción Mónica Lamperti lo procesó por el delito de robo calificado por uso de arma de fuego, a raíz del robo de 27 mil pesos que una pareja había retirado de un banco el 4 de septiembre de 2009. Lo infrecuente de esta resolución es que la magistrada lo procesó además por asociación ilícita en concurso real, una figura que raras veces deriva en procesamientos.

Alvarez también fue señalado en otras salideras bancarias. Ocurrieron el 2 de diciembre de 2009 en el Banco Nación de Juan José Paso y Alberdi; el 22 de enero pasado en el banco Francés de Alberdi al 800; el 3 de febrero de 2010, en el Santander Río de Mendoza y Alsina, y el 30 de julio en el Nación de Paso y Alberdi. En el dictamen, la magistrada fundamentó la figura de la asociación ilícita con este argumento. "Con relación a esta figura entiendo que está configurada ya que la modalidad de los hechos tienen elementos en común que tienden a determinar el sentido de pertenencia y permanencia del acusado para con la asociación".

Detención. El 31 de agosto pasado a el Gordo lo apresaron en su casa del partido de Florencio Varela, en el sur del Gran Buenos Aires. Hasta ese día en Rosario no tenía prontuario. Con el correr de la pesquisa también se supo que tampoco tenía antecedentes penales en la Policía Federal. Su fisonomía había aparecido en varias filmaciones de entidades bancarias rosarinas a cuyos clientes los despojaron del efectivo que habían retirado de la caja. Esa mecánica se repitió en por lo menos seis robos a mano armada.

Para los pesquisas el Gordo tenía un rol vital en la salidera bancaria. Era el marcador, la persona que apuntaba a la víctima que iba a ser robada fuera del banco. La detención de Alvarez también permitió reconstruir el modus operandi de esas gavillas bonaerenses que llegaban a operar en Rosario. "Desde principios de 2010 hasta agosto del mismo año se registraron unas salideras bancarias en Rosario cometidas entre bandas de bonaerenses y de tucumanos. Entre las primeras estuvieron las que comandaban el Gordo, Richard y el Mago. Los delincuentes venían, se instalaban en un hotel, daban una cantidad de golpes y se iban. A esas bandas las golpeamos ahora", habían explicado fuentes de la Unidad Regional II.

El caso clave. El hecho por el que Alvarez fue procesado por la jueza Lamperti ocurrió el 4 de septiembre de 2009. Las personas asaltadas fueron un hombre y una mujer que retiraron 25.700 mil pesos de la sucursal del Nuevo Banco de Santa Fe de Mendoza y Lavalle. Tras retirar ese dinero, en el cruce de Montevideo y Alsina fueron emboscados por dos hombres armados que se movilizaban en un Peugeot 206 color champán.

El auto se colocó a la par del auto de las víctimas y uno de los ladrones le dijo al conductor: "¡Bajate, policía. Dame la plata!", según la resolución. El acompañante del conductor del Peugeot bajó con una arma y exigió a la esposa del conductor que entregara el bolso con el dinero. Luego realizaron dos disparos y fugaron con la plata.

Para los investigadores, el hombre que le sacó el bolso a la mujer era el Gordo. La policía rosarina pudo llegar a Alvarez cuando los efectivos de la Brigada de Investigaciones obtuvieron la patente del Peugeot 206. El auto estaba registrado en la localidad bonaerense de Alberti, y a partir de ese dato comenzaron una pesquisa que los condujo a Alvarez.

El 2 de agosto un hombre con fisonomía parecida a la de el Gordo entró al Santander Río de Pellegrini al 1200. Uno de los empleados de seguridad se le acercó y le preguntó qué necesitaba. El sospechoso le respondió que iba a "hacer un depósito". Tras ello se dirigió hacia la línea de cajas pero el vigilador le indicó que lo hiciera en los cajeros automáticos. Acosado por el custodio, el Gordo realizó el depósito lo más rápido que pudo y se fue.

Fue así que el rostro de Alvarez quedó grabado en las cámaras de seguridad. También quedaron registrados los datos de la cuenta en la que realizó el depósito. Así, siguiendo el patrón de esas salideras, se giró a todas las entidades bancarias de Rosario un fotograma con la cara de Alvarez.

Cruzando datos. En el dictamen de la jueza Lamperti puede leerse la complejidad de la investigación que llevó a la magistrada a ordenar a la policía que trabajara sobre números de celulares, sus antenas y sus registros, el alojamiento de personas en al menos cuatro hoteles de 2 y 3 estrellas de Rosario y los dominios de varios vehículos. Con esos datos se pudo determinar que Alvarez estuvo hospedado en Rosario los días en los que se cometieron los robos, como también otros de sus cómplices que fueron detenidos por la policía bonaerense.

En una ampliación de su indagatoria, Alvarez relató una historia, siempre sin dar nombres, sobre personas que lo contactaban para que siguiera objetivos. "Estas personas me indicaban a alguien en particular para que vea dentro del banco, pero yo no estaba allí esperando que sacaran dinero. Por estos trabajos me pagaban entre 200 y 500 pesos por cada persona", explicó. Y sobre la mecánica de las salideras y su supuesto rol de marcador indicó que llegaba a Rosario en colectivo o en el auto de otra persona.

"Yo entraba al banco, observaba, salía y les daba el dato. No sé cómo obtenían la información de que alguien iba a sacar dinero en el banco. Ellos hablaban mucho con palabras que yo desconozco como cobanis (en jerga delictiva denominación de policía) y yo era el gil", señaló. Luego le preguntaron por las fechas en que se produjeron las otras cinco salideras. Sus respuestas fueron idénticas: "No recuerdo".

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